El chapista que soñaba con miles de abejas

La pasión de Daniel Brea ha dado un empleo a su hija Mar y ha fraguado la mejor miel gallega de eucalipto del 2019


a estrada / la voz

La mejor miel gallega de eucalipto se produce en A Estrada. Concretamente en Parada, en la parroquia de Pardemarín. Allí la familia Brea gestiona más de un centenar de colmenas de las que ha salido este año una miel de eucalipto que ha sido elegida como la mejor de Galicia en su categoría en el Concurso de Mel 5 Estrelas de la Asociación Galega de Apicultura.

El producto se ha bautizado como O Mel de Brea, en honor al patriarca de la explotación apícola, Daniel José Brea Lea, un enamorado de las abejas que le ha enseñado todo lo que sabe a su hija Mar, que es quien ahora lleva las riendas del negocio.

Todo comenzó como una afición de Daniel José hace más de cuarenta años. El estradense es un apasionado de la miel, tanto de su consumo como del complejo mundo que sostiene la fabricación de este producto natural.

«Desde que recordo sempre houbo colmeas na casa», cuenta María del Mar Brea Botana. «Primeiro eran dúas ou tres colmeas, despois seis ou oito, despois xa pasaban de dez... así ata que chegamos ata as entre 100 e 120 que temos agora», explica.

Mar reconoce que, de pequeña, las colmenas no le llamaban demasiado la atención. Eran un elemento más del paisaje de su niñez por el que a veces sentía curiosidad. Pero nunca se interesó realmente por su funcionamiento. Su padre, en cambio, chapista de profesión, dedicaba todos sus ratos de ocio a investigar sobre las abejas. «Foi completamente autodidacta. Sempre lía libros sobre as abellas e, as fins de semana, pasábaas enfrascado na apicultura. O del eran as abellas. É algo que lle fascina», cuenta Mar. «Eu todo o que sei aprendino del. E aínda sigo aprendendo. Non me podo poñer os méritos. Son todos seus», confiesa.

Según explica, su desembarco en la apicultura tuvo mucho que ver con las dificultades del mercado laboral. Ella trabajaba en el mundo de la hostelería y, en una ocasión que se quedó sin trabajo, decidió probar a sacar partido a la miel. Fue entonces cuando la explotación se legalizó, se profesionalizó y adquirió mayores dimensiones.

Velutinas a la raya

«Son mundos completamente diferentes. Eu era camareira. Na hostalería estás máis en contacto coas xente, pero aquí estás máis en contacto coa natureza. Hai meses de máis traballo, pero en xeral as que fan o traballo con as abellas e este é un labor que non che quita de facer outras cousas», explica convencida. Además, en su caso, su padre, ahora jubilado, sigue vigilando las colmenas diariamente y tiene a las velutinas a la raya.

«Algún enxame nos morreu, pero ata agora a nós non nos fixeron un desastre tremendo como noutros sitios por aí. Hai moita velutina arredor, pero nós lle poñemos moitas trampas e lle andamos moito enriba. E de momento vamos librando», explica.

La marca O Mel de Brea produce en la actualidad 2.500 kilos de miel al año. Según la época del año y la floración de las plantas del entorno, las abejas producen miel de eucalipto o multifloral. El año pasado hubo muy poca de eucalipto. Este año sucede al contrario. «Son meles moi diferentes. O de eucalipto é de cor máis claro e textura e sabor máis suave, cun toquiño de sabor a eucalipto. O multifloral é máis escuro e máis denso», cuenta Mar.

O Mel de Brea se comercializa en fruterías y pequeños comercios estradenses, en O Sol, Pontevea y Padrón. También en la propia explotación, gracias al boca a boca. «Non nos interesa abrir máis o mercado porque este é un negocio moi irregular. Nunca podes ter un control de canta mel vas ter. Igual contas cunha boa colleita e empezan a morrer as colmeas e non podes atender os pedidos», explica Mar.

De momento, en su justa medida, el negocio va funcionando. El presente es dulce y el futuro lleva impresas cinco estrellas.

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