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Reclaman que la nueva ley de impulso demográfico incluya también al rural

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

ANGEL MANSO

La Universidade de A Coruña celebró un seminario sobre políticas innovadoras de dinamización rural en el que se apostó también por concentrar tierras abandonadas y movilizarlas en conjunto para atraer inversiones al campo

17 nov 2019 . Actualizado a las 19:50 h.

¿Qué se puede hacer para frenar el despoblamiento de las zonas rurales? A esa pregunta han tratado de responder los profesores de derecho y expertos nacionales e internacionales que desde el pasado jueves se dieron cita en la facultad de derecho de la Universidade da Coruña. Bajo el título «Políticas innovadoras de dinamización rural en Galicia» se celebró un seminario que analizó qué políticas públicas son necesarias para un impulso demográfico o qué instrumentos jurídicos y económicos se pueden poner en marcha para lograr un desarrollo sostenible del medio rural. Los expertos analizaron leyes como la de impulso demográfico, en la que está trabajando la Xunta, y reclamaron que esta promueva un crecimiento demográfico equilibrado, es decir, que afecte tanto a las ciudades como al medio rural. Y apostaron por nuevas fórmulas que permitan movilizar tierras. Ya no sirve la política del Banco de Tierras, que oferta las fincas de una en una, es necesario movilizar grandes extensiones que permitan la implantación de proyectos agrícolas y ganaderos.

«La ley de impulso demográfico debe incorporar medidas que busquen el equilibrio de la población, es decir, que esta se distribuya de forma equilibrada por todo el territorio», aseguró el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidade de Santiago de Compostela, Luis Míguez Macho. Considera que si normativas como esta tienen éxito, «y la población crece en las ciudades, estaremos agravando el problema de despoblación que tenemos en el campo». Por eso han aconsejado al Gobierno gallego, «y nos consta que hay receptividad a nuestras propuestas», que esa regulación haga especial hincapié en buscar el equilibrio e incluya medidas «para incentivar que la población se distribuya de forma equilibrada por todo el territorio».

La movilización de tierras

Otra de las cuestiones que abordó este catedrático es la urgente necesidad de movilizar tierras en el mundo rural. «El problema del abandono de tierras es un problema grave social y medioambiental», sostiene. Y ello implica que es urgente poner en marcha medidas de todo tipo que permitan devolver el uso a esas parcelas abandonadas. «La administración debe mediar entre los agricultores y ganaderos que precisan esas tierras y sus dueños», argumentó. Apunta a que el Banco de Tierras funcionó con éxito durante una década, pero también a que este ya no es suficiente. «Actúa sobre las fincas individualmente y eso ya no llega cuando tenemos grandes extensiones de terreno que están completamente abandonadas», sostiene. En este sentido, apuesta porque la administración delimite zonas donde haya un interés por parte de los productores para poner esos espacios en valor, se ponga en contacto con sus propietarios, ordene las parcelas y ponga a disposición de agricultores y ganaderos grandes extensiones de terreno. «Hay ya algunos proyectos experimentales de movilización de polígonos agrícolas y forestales y por ahí es por donde hay que ir», añade.