Carlota López Pardo: «¿Qué copiaría de mi tío? Solo aprender. La copia siempre es peor que el original»

La ejecutiva apuesta por el campo gallego, con posibilidades de ganar rentabilidad con solo tener más dimensión


redacción / la voz

A punto de acabar la carrera, Carlota López Pardo (Santiago de Compostela, 23 de agosto de 1979) tomó una de las decisiones más importantes de su vida: trabajar para suceder a su tío Álvaro Rodríguez Eiras al frente del grupo Aresa. Pese al vértigo que ante la oferta puede sentir una recién licenciada, dijo que sí. Se formó para ello, y hoy, como adjunta a la presidencia, está en el día a día del grupo Aresa y es consejera de Soaga Entre ambas compañías facturan 127 millones de euros (33 es el volumen de negocio de la primera) y dan empleo a 230 personas.

-Primera ejecutiva...

-Bueno, yo soy la sucesora de Álvaro, y poco a poco voy haciendo su papel con su ayuda, su presencia y su asesoramiento. En estos momentos él es el presidente y yo adjunta a la presidencia. Tenemos profesionalizada la gestión, para lo que contamos con un consejero delegado del grupo. La primera empresa que se fundó fue Aresa, en el 71, que se dedica a la distribución de fertilizantes. Cecoagro (central de compras, es mayorista y fabricante de piensos, semillas, productos sanitarios...) y Todocampo (agrotiendas) le siguieron y su capital se reparte al 50 % con otro socio. Por otra parte está Soaga, en la que participamos en un 30 %, que está dedicada también a la distribución de suministros agrícolas.

-Todas estas sociedades colgarán de una matriz.

-Sí, Aresa Inversiones, con sede en Lugo. Nuestro grupo está presente en toda la cornisa cantábrica, en Castilla y Portugal. El objetivo es seguir creciendo, con una apuesta clara por la diversificación. Lo hemos hecho desde nuestros inicios: poco a poco nos hemos profesionalizado en todos los productos y servicios que necesitan los ganaderos.

-¿Hacia dónde camina esa diversificación?

-En agricultura y ganadería. En Galicia hay una riqueza enorme en el campo. Nuestros productos de alimentación tienen una imagen de gran calidad en el exterior. Galicia es sinónimo de comer bien. Tanto en los productos del mar como en los del campo. Y ya no analicemos aquellos de los que tenemos déficit: castaña, porco celta... Hay productos que analizas y ves que hay más demanda de lo que somos capaces de producir. Somos un vergel. Tenemos las condiciones climáticas idóneas para producir.

-¿Por qué tu tío [Carlota es realmente sobrina de su mujer] decidió confiarte a ti la empresa?

-Habría que preguntarle a él. [risas]. Pero me imagino que cuando me lo propuso, era a prueba de si la cosa funcionaba o no.

-Creo que funcionó. porque ¿cuántos años llevas ya?

-14 años.

-¿Qué pensaste cuando te lo propuso?

-Vértigo. Mi caso no fue el de esos jóvenes que llevaban viendo a sus padres trabajando en la empresa desde pequeños.

-¿Qué querrías tener tú que tiene él?

-Muchas cosas. Admiro mucho la valentía, la decisión. Es una persona muy ejecutiva. Tiene mucha capacidad para crear y rodearse de personas que hace que compartan su filosofía.

-¿Te gustaría copiar estas cualidades de él?

-La copia nunca funciona. Me gustaría tratar de aprender lo máximo que pueda y aplicarlo según mi personalidad. La copia, no lo dudes, siempre es peor que el original.

-¿Este trabajo es muy de hombres?

-Hasta hace pocos años casi todos los trabajos eran de hombres. Ya no. Hay muchas mujeres en plantilla, hay en almacén, gestión, administración...

-¿Le costó integrarse?

-En ningún momento. Cuando llegué al nuevo puesto sí tuve la incertidumbre de si lo iba a hacer bien. Pero eso fue más por la novedad y la juventud, que por el hecho de ser mujer. Me acogieron desde el principio de una manera tal que en ningún momento percibí ningún acontecimiento negativo por el hecho de ser mujer.

-¿Casada y con hijos? ¿Se lleva bien el trabajo?

-Sí, mis hijos tienen 4 y 6 años. Sí, se lleva bien. Muchas veces tenemos nosotras una losa impuesta de la culpabilidad, de ser mujer y profesional. Lo hacemos igual que ellos; pero a ellos no les preguntamos qué tal les va. Porque suponemos que les va bien. Lo hacemos igual que ellos: dedicándole tiempo al trabajo y a la familia. Según el momento, se dedica el tiempo que se puede a cada cosa.

-¿Los niños le dicen mamá no te vayas a trabajar?

-Noooo.

-¿No se lo dijeron nunca?

-No, no, que va. Están encantados.

-¿Qué le hace falta al campo gallego?

-Incluso desde que yo llegué, hace ya 14 años, ha cambiado muchísimo, y no digamos desde que nació Aresa. No tiene nada que ver. Los ganaderos son grandes, tienen mucho ganado. Han apostado por la rentabilidad. Tienen un nivel de innovación y tecnología bestial. Falta dimensión en los terrenos. Es muy difícil para una empresa que quiera tener a las vacas en prado. Este problema impide ganar rentabilidad a las compañías que tienen ganas y apuestan por el negocio. Si se solucionase sería la manera de llegar a más mercados con un volumen de producto suficiente. Y eses productos estarían vendidos. Falta mucha concentración.

-Parece que viene una crisis, ¿cómo pasaron la última, que más que una crisis fue un terremoto?

-Bien, las crisis del campo son diferentes a las de otros sectores como el inmobiliario. El agrícola es un área económica más estable: el ser humano tiene que comer. Bien es cierto que por sus cambios intrínsecos hemos visto cómo ha cambiado el modelo, pero no concretamente en el momento de la crisis.

-¿Cómo se lleva con el director general?

-Estupendamente. Se llama José Antonio Chorén. Es también como la segunda generación de director general. Estuvo Emilio, que comenzó con mi tío, y fue gran parte del éxito de Aresa. Se jubiló después de 40 años. Estamos ahora a ver si batimos el récord de permanencia en la empresa porque hay personas con una trayectoria de permanencia muy larga, y eso nos hace sentirnos orgullosos.

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