Las vacas tirarán del carro en la campaña lusa

El posicionamiento del Gobierno portugués en la polémica sobre el consumo de carne aviva el debate político


redacción

La llama la prendió hace unos días el rector de la Universidad de Coimbra. Lo hizo al anunciar, dentro de su relación de iniciativas para frenar el cambio climático, que prohibiría los platos elaborados con carne de vacuno a partir de enero en los catorce comedores que dependen de la institución. Y como era de esperar la llama prendió fuego. Tanto que parece que las vacas van a tirar fuerte en la campaña electoral lusa. Porque a tan solo dos semanas de que se celebren elecciones generales en Portugal, el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, no pudo esquivar por más tiempo las preguntas de los periodistas después del encarnizado debate abierto en las redes entre grupos de carácter ecologista, miembros de marcas certificadas como la ternera de lafões o alentejana y colectivos agrarios y ganaderos. Aunque no quiso pronunciarse abiertamente sobre la decisión de la institución, dijo que él iba a continuar «comiendo carne de vacuno».

Sus declaraciones parecen limitarse a dar una opinión personal sobre un asunto que está en la agenda del actual Gobierno socialista, que ostenta el poder en minoría apoyado en otros partidos de izquierda. De hecho, el Ministro de Medio Ambiente dejó clara la postura del Ejecutivo frente a la medida que adoptará Coímbra.

Como recoge Efe este dijo estar de acuerdo al entender que es un hecho relevante que una universidad sea neutra en carbono. Pero no sorprende esta reacción porque la postura del Ejecutivo portugués había quedado patente hace meses cuando anunció que quería reducir a la mitad el número de cabezas de ganado a lo largo de los próximos años.

La reducción de la huella de carbono y la lucha contra el cambio climático es un capítulo importante para Bruselas, un poder que no quiere desafiar el Gobierno de Portugal después de haber tenido que acatar los mandatos de la troika. Pero no pueden olvidar otros retos como la despoblación que sufre el interior del país después de la última ola migratoria de hace unos cinco años.

Un freno el abandono

Precisamente ese es el regate que usan los colectivos de ganaderos para defender su trabajo. Dicen que son ellos los que permiten que el campo no quedé vacío. No son los únicos que se echan las manos a la cabeza con la medida que adoptará Coímbra. Indirectamente también lo hace el sector turístico que tiene en la calidad de los productos cárnicos de zonas como el Alentejo una gran baza.

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