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A los turistas les gusta la vendimia

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

Martina Miser

Cortar uvas hasta llenar una caja, probar los primeros mostos directamente de la cuba o ver cómo llega la cosecha a las bodegas son atractivos que aumentan el interés por el enoturismo

25 sep 2019 . Actualizado a las 18:56 h.

La vendimia es temporada alta en buena parte de los territorios vitícolas del mundo. Es la época en la que, además de visitar la bodega, uno puede probar las uvas directamente de la vid, catar los primeros mostos o ver en directo el proceso de elaboración que siguen los vinos. Galicia cuenta actualmente con cinco rutas del vino, una en cada una de sus denominaciones de origen. Y aunque en ellas la temporada alta sigue siendo el verano, por eso de que es cuando la comunidad más visitantes recibe, lo cierto es que cada vez son más los que se acercan a conocer las bodegas en plena época de vendimia. Al mismo tiempo, cada vez son más las firmas que mantienen las visitas durante estas fechas u organizan actividades especiales. Es el caso de Viña Costeira, en O Ribeiro, o Terras Gauda, en Rías Baixas. Ambos celebraron ya una jornada de vendimia en la que los visitantes pudieron sentir de cerca esta experiencia.

«Es cierto que en esta época del año hay demanda, pero esta no es tan intensa como en otras zonas del mundo. Aunque septiembre y octubre son meses muy buenos, nuestra temporada alta es julio y agosto», explica María Otero, directora de enoturismo de Martín Códax. Más de 10.000 personas pasan cada año por esta bodega. Una cantidad muy similar a la que mueve Pazo Baión, finca emblemática de Rías Baixas hoy reconvertida en emblema del enoturismo. «Este verán foi moi bo, espectacular», asegura Eugenia Castro en esta bodega. Y es que esta denominación de origen fue la primera de Galicia en poner en marcha la ruta del vino y la suya se encuentra hoy entre las más visitadas de España. 116.557 personas la recorrieron en el 2018, convirtiéndola en la séptima más concurrida del país. Además, los visitantes pagan una media de 5 euros por visita y se suelen dejar en las bodegas 17,88 euros de gasto medio.

ROI FERNANDEZ

«Nosotros seguimos apostando por el enoturismo y el pasado año nos visitaron 4.000 personas», cuenta Antón Fonseca, vicepresidente de Terras Gauda. La bodega organizó este año una visita especial en la vendimia, que tuvo lugar el sábado. Allí se pudieron catar mostos y uva. Pero es que, además, el resto del año cuenta con recorridos especializados, incluso para niños. En la misma denominación de origen, Paco & Lola también organizaron este año actividades durante la vendimia. Pero a veces no es fácil compaginar horarios de trabajo y de paseo. «La visita con más demanda es la de las once de la mañana y a esa hora todavía no llegaron las primeras uvas», cuentan en esta firma.