Juan Gil de Araújo: «Que Burdeos autorice plantar albariño es un éxito para nosotros»

El presidente del Consello Regulador Rías Baixas, reconoce que necesitan crecer, pero asegura que por ahora no hay novedades sobre la ampliación


Redacción / La Voz

Las cosas marchan bien en el sector del albariño gallego. Su denominación estrella, Rías Baixas, lleva tres años recogiendo buenas cosechas «y las bodegas no se han resentido», reconoce su presidente, Juan Gil de Araújo. Ese incremento de ventas es una prueba de que la denominación necesita crecer, argumenta, pero no está seguro de cuál es la mejor fórmula para ello. Lo que sí ha sido una buena noticia es que Burdeos haya decidido autorizar plantar albariño en sus denominaciones. «Es un éxito para todos nosotros», añade.

-¿Cómo ven que la principal región vitícola del mundo se haya fijado en el albariño?

-Es un éxito para nosotros. Es el trabajo de tanta gente durante tantos años, que se ve reconocido por el interés internacional por la variedad. A corto plazo, además, lo han limitado porque hay un porcentaje máximo de plantación. Pero ya sabemos que en el futuro es posible que se extienda. ¿Qué tenemos que hacer? Adelantarnos a los posibles perjuicios, distinguir muy bien el verdadero albariño, que es el de Rías Baixas.

«Es cierto que no podemos olvidar que somos Rías Baixas, pero también que no podemos renunciar a la palabra albariño»

-En eso llevan toda la vida trabajando, en asociar albariño y Rías Baixas, pero no es tarea sencilla.

-Un exportador me dijo una vez que albariño era las catapulta de ventas de Rías Baixas. Es cierto que no podemos olvidar que somos Rías Baixas, pero también que no podemos renunciar a la palabra albariño. Y menos ahora que todo el mundo lo reconoce.

-Rías Baixas lleva tres años recogiendo cosechas abundantes pero también incrementando las ventas ¿no es así?

-Se está vendiendo bien. Llevamos tres años con buenas cosechas que no han molestado a las bodegas, sino que si hubiera más, más se vendería. El año pasado registramos un aumento comercial en facturación de un 10 % en volumen y de un 7 % en valor, lo que quiere decir que aumentaron los precios. Y en España aumentamos en volumen un 2 %. Además, a 30 de junio de este año el vino calificado es un 4 % más que durante el mismo período del ejercicio pasado, lo que quiere decir que se observa también una tendencia de crecimiento.

-Recientemente un Master of Wine aconsejaba no bajar los precios del albariño. ¿Está de acuerdo con eso?

-Todos los años encargamos a Nielsen un informe del posicionamiento que tenemos en el sector de la alimentación. Los vinos están segmentados por precio y, desde hace años, se nos viene diciendo que donde se está creciendo en la comercialización es en el segmento de precios altos. Ahí hay menos competencia y nos dirigimos a un público que no le importa pagar un poco más si el vino es de calidad. Competir en un segmento donde están todos los vinos blancos es más difícil porque te van a obligar a ti a bajar el precio y tú tienes muchos más costes de producción. Es mucho más fácil competir y crecer en un segmento de precios alto.

«Yo creo que necesitamos crecer con cuidado, sin olvidarnos de lo que somos. No me vale que vengan grandes inversiones de fuera»

-Últimamente se está hablando de ampliaciones, de que las bodegas necesita más vino. ¿Necesita crecer la denominación?

-Hay un hecho cierto y es que llevamos tres años con cosechas muy buenas y las bodegas no se han resentido, sino que se sigue vendiendo. Está habiendo inversiones de fuera que dicen que el negocio se mantiene. Pero la forma de crecer es complicada porque conseguir autorizaciones de plantación no es sencillo. Yo creo que necesitamos crecer con cuidado, sin olvidarnos de lo que somos. No me vale que vengan grandes inversiones de fuera. Necesitamos crecer con nuestros pequeños y medianos viticultores.

-¿Hay alguna novedad con respecto a la ampliación solicitada para la denominación?

-No hay ninguna novedad sobre este tema.

-¿Cómo va la cosecha de este año?

-De momento no se ve mal. Hubo complicaciones de todo tipo. Hizo mucho calor en marzo y a muchos nos recordó aquella terrible cosecha del año 98, cuando hizo calor en febrero y las vides empezaron a brotar. Nos hizo temer que pudiera pasar algo así. Hubo también temporales, que rompieron algunos sarmientos, y luego hubo granizadas y días fríos. A pesar de todo eso, parece que los daños se limitan a determinadas localizaciones y parece que la cosecha no va a ser mala. Dentro de quince días tendremos la primera previsión oficial del consello regulador.

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