Las plantas gallegas florecen en Europa

En la comunidad existen un total de 289 viveros que facturaron el pasado año más de 44 millones de euros, once de ellos por la exportación de sus productos a países de la comunidad económica

El clima. Esa es una de las claves por las que la comunidad gallega podría ser una potencia en la producción de planta ornamental. Y es que las horas de luz y la humedad le confieren a este producto «unas características que funcionan muy bien en los mercados centroeuropeos», explica Santiago Ramos, técnico de la asociación de viveristas del noroeste (Asvinor). Esta entidad agrupa a un total de 289 viveros y, aunque la mayoría se ubican en la provincia de A Coruña, es en la comarca del Baixo Miño donde se concentra el mayor número de estas empresas. Allí no solo se producen anualmente millones de macetas, sino que también se ubican desde una central logística, capaz de poner un carro de plantas en cualquier parte de España en 72 horas, a las principales comercializadoras de este producto. Asvinor calcula que el sector da empleo a más de 1.500 personas en la comunidad y factura 44 millones de euros, once de los cuales se corresponde con exportaciones a los principales mercados europeos.

«Los grandes consumidores son Holanda y Bélgica y Galicia produce plantas que resisten mucho», añade Ramos. Pero es que, además, la comunidad es una referencia en determinados productos, como la camelia. «Viveros Denoy, en Santiago de Compostela, es de los más grandes a nivel nacional produciendo camelia», añade. Además de los viveros, en la comunidad se han creado una serie de comercializadoras, que son las que se ocupan de poner la producción gallega en los mercados europeos. Y al sector parece que le van bien las cosas. «Ahora mismo, si tienes plantas buenas lo normal es que las tengas vendidas. Antes de la crisis, Madrid eran el mayor consumidor y consumía todas las plantas a precios elevados», asegura el técnico de Asvinor. Precisamente la crisis marcó un punto de inflexión en este sector. «Dentro de la agricultura, los más afectados por la crisis fuimos los de la planta ornamental», añade. El golpe fue terrible. Tanto, que muchas empresas desaparecieron y otras se vieron obligadas a reinventarse. «Pasamos de cien a cero. Tuvimos que reinventarnos, ajustar costes y seguir luchando», añade. Por fortuna la situación se ha recuperado y el sector facturó el pasado año 44 millones de euros.

Transporte y minifundismo

La comunidad ha conseguido conservar más de doscientos viveros, aunque son unos pocos los que producen la mayoría de las plantas de la comunidad. Solo Denoy, Río Tollo o San Campio, estos dos últimos en Tomiño, producen anualmente más de un millón de unidades de planta ornamental cada uno. ¿Sus principales problemas? El minifundio que caracteriza a la comunidad, que pone difícil muchas veces encontrar extensiones de tierra suficientes para implantar nuevos invernaderos o superficies sobre las que colocar sus miles de macetas. Pero también hay otro hándicap, el transporte. «Somos los que más alejados de Europa estamos y eso encarece mucho el transporte», explica Ramos. Hay otra dificultad. En España no existe mucha cultura de la planta. «Se vende mucho frutal porque los jardines no se entienden si no es con algo que produce», explica el responsable de Asvinor. Una idea que comparten en otros viveros. «En Alemania, uno va de visita y se lleva una planta», aseguran en San Campio. «O compran un camelio pequeño para la oficina que, como no tiene las condiciones adecuadas, se muere al cabo de dos meses. No pasa nada, se compra otro. Aquí nos muere una planta y es una tragedia», añaden.

Una marca de Galicia Calidade que certifica la planta ornamental gallega

Uno de los proyectos en los que Asvinor lleva un tiempo trabajando es en la consecución de una marca de calidad para la planta ornamental que se produce en Galicia. Esta es ya una realidad y el sello no solo garantiza el origen, sino también la calidad del producto. No vale cualquier producción. «La planta tiene que cumplir con una serie de requisitos para poder llevar el sello», explica Ramos. Algunos viveros ya se han apuntado a este marchamo de calidad y se calcula que a lo largo de este año saldrán las primeras producciones con ese sello. «Tenemos que diferenciar nuestras plantas de las del resto de España. En Europa es la planta gallega la que conocen», añaden en San Campio. 

Coplant Galicia, un centro logístico con licencia para trabajar en la subasta holandesa

Fueron cuatro viveros de Tomiño los que, en su día, vieron la necesidad de poner en marcha un centro logístico a través del cual comercializar sus productos. Hoy, Coplant Galicia trabaja además con otros 40 viveros de la región y tiene una facturación de 8 millones de euros. «Esto es algo que no existe en el resto de Galicia», explica su gerente, Emilio Estévez. Su lema es el de abastecer el mercado durante 50 semanas al año con planta viva. Para ello, son capaces de poner un carro de plantas en cualquier parte de España en 72 horas y tres de ellos en cualquier zona de Europa en una semana. «En años de la crisis, nosotros multiplicamos por 2,5 nuestra facturación», cuenta. Coplant es, además, la primera empresa gallega, y de las primeras de España, en contar con licencia para trabajar en las subastas holandesas. «Vendemos más de dos millones de plantas al año. En primavera, que es nuestra época alta, de aquí salen una media de 15 tráileres por semana», asegura Estévez. Sus ventas van en un 51 % a la exportación. El 49 % restante se queda en el mercado nacional. 

«Tenemos que producir más y mejor y de forma más sostenible medioambientalmente»

José Collazo, director gerente de Viveros Río Tollo

En sus veinte años, Río Tollo se ha colocado entre los primeros del sector. En sus 30 hectáreas de terreno produce más de dos millones de plantas, todas de exterior. Su gerente, José Collazo, destaca que a sectores como el suyo el minifundio les supone un problema, porque dificulta la mecanización y optimización de los procesos de trabajo. Y el reto está claro: «Tenemos que producir más y mejor y de forma más sostenible». Río Tollo forma parte de la comercializadora Coplant Galicia, de la asociación de cultivos del Baixo Miño, (Acubam) y Asvinor. «Somos un sector pequeño y tenemos que estar muy organizados», afirma. Los viveros son los que más empleo generan en esta comarca y en Río Tollo tienen claro que la unión hace la fuerza. «Tenemos que tener buena relación con nuestros colegas. Aquí nos necesitamos todos. Cuanto más profesional sea el sector, mejor nos irá».

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«Vendemos en España y Portugal, y también en Holanda y Bélgica»

Paula Salgueiro y María Alamancos, responsables técnicas de Viveros San Campio

San Campio es uno de los grandes viveros que comercializa su producción a través de Veraleza. En esta empresa de Tomiño producen al año más de un millón de plantas, tanto de interior como de exterior. España y Portugal son sus principales mercados, pero también Holanda, Bélgica, Francia y Alemania. «Somos un sector pequeño que sufrió mucho con la crisis y que hemos tenido que reinventarnos», explican. Ellos han apostado por darle valor añadido a sus plantas, en forma de todo tipo de macetas y adornos, «son plantas que te entran por el ojo». Reconoce la calidad de la planta gallega, que es más resistente, y explican que el sector está muy atomizado, «hay mucho pequeño vivero que vende al mercado local». Ellos ensayan cada año con entre 10 y 12 nuevas especies, aunque afirman que Galicia es conocida por sus camelios, rododendros y hortensias.

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