La UE asesta un golpe al sector de la patata ourensana al prohibir el clorprofam, que evita que germinen

Los productores de Coristanco, en cambio, no se verán afectados pues apenas utilizan este fitosanitario


Redacción / La Voz

La Unión Europea decidió ayer retirar la autorización al clorprofam, un compuesto que utiliza el sector de los productores de patatas para evitar que esta germine una vez almacenada. La medida tendrá diferente afectación entre los productores de toda Galicia. Mientras en Ourense supone un duro golpe, pues el suyo es un mercado de conservación que tiene que tener producto disponible casi durante todo el año, en Coristanco apenas lo echarán de menos. «O noso é un produto de tempada e o uso desta sustancia é testimonial», explica Juan Carlos García, técnico de Casa da Tulla.

«Era unha proposta que levaba un tempo enriba da mesa pero que si que nos vai afectar», aseguraba ayer Servando Álvarez, técnico del Centro de Desenvolvemento Agrogandeiro del Inorde, en Ourense. Argumenta que la patata que se produce en el sur de Galicia está sometida a un mercado de conservación. «En Ourense se colle en setembro e se almacena para que dure ata o ano seguinte», cuenta. Es entonces cuando se le aplica el clorprofam, bien sea en polvos, en líquido o en estado gaseoso. Y es que este compuesto es el que evita que la patata germine. Las alternativas que por ahora hay a este producto no han demostrado ser tan eficaces. «A alternativa ecolóxica é o aceite de menta, pero non é tan eficaz», añade. Otra opción es la construcción de cámaras de conservación, donde el producto se mantiene a una temperatura y humedad constantes. Pero estas son demasiado caras, tanto su construcción como su mantenimiento. «Supón un golpe importante para o sector da conservación», argumenta Álvarez. Sostiene que, actualmente, muy pocas empresas o productores disponen de este tipo de instalaciones. «A inversión que precisan é moi alta e en Galicia son algo residual», insiste.

Reconoce que donde habrá más problemas es en las pequeñas explotaciones, «que adoitaban usar este produto para conservar as producións e agora xa non van ter xeito de facelo». A los grandes, en cambio, «vaille saír máis caro. Actualmente, hai outros dous produtos no mercado, pero non son tan efectivos», sostiene. Al mismo tiempo, Álvarez recuerda que las propuestas de la Unión Europea van cada vez más encaminadas a prohibir todo tipo de sustancias, de ahí que los agricultores tengan que adaptarse. Confía en que, antes de que esta prohibición entre en vigor, a partir de octubre del 2020, las empresas de fitosanitarios ofrezcan alguna alternativa para los agricultores. «O que ten que ter claro o consumidor é que os produtos que proceden dos sectores primarios están perfectamente controlados», argumenta.

La prohibición del clorprofam fue acogida de diferente manera en otra región productora de patatas de Galicia, la de Coristanco. Explican en Casa da Tulla, una empresa familiar que lleva varias generaciones dedicada a este cultivo, que aquí el uso de este fitosanitario es mucho menor. «Emprégase moito en Europa porque son especialista en ter este cultivo todo o ano. Pero o noso é un produto de tempada, que non sempre está dispoñible», argumenta. Es más, sostiene que los productores de esta región apuestan por alternativas más ecológicas, como el aceite de menta o el de clavo, que son antigerminantes naturales. «Aquí facemos unha conservación natural da pataca», concluye García.

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