Lo ecológico se cultiva también en el mar

La producción acuícola amparada por el Craega se cuadriplicó en los últimos cinco años


Redacción / La Voz

El sello ecológico no solo ampara a lo que se cultiva en tierra. Todo lo contrario. Algunos de los productos que salen del mar, como algas y mejillones, pueden aspirar también a presumir de esta distintivo. Y cada vez son más los que así lo hacen. Tanto es así que la producción acuícola tiene cada vez más peso en el seno del consello regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega). En los últimos años, la producción de mejillón y algas amparada se ha cuadriplicado, hasta superar los 16 millones de euros de facturación en el 2018, doce millones más que en 2013.

«Entramos porque pensamos que había un mercado que se podía abastecer. Imos tendo clientes, pero pouco a pouco», asegura Jesús Méndez, presidente de la asociación de mejilloneros A Rianxeira. «Nós creemos que é o futuro e que hai que ser competitivo», añade Fernando García, presidente de la agrupación de A Illa. «Cando empezamos, hai dez anos, non había nada. A día de hoxe hai moito produto certificado, o problema é que moitos produtores non o comercializan», insiste Juan Carlos Juncal, de los mejilloneros San Amaro de Vilanova. Según los datos del Craega, actualmente hay 208 bateas amparadas que facturaron el pasado año 4,1 millones de euros, casi 38 veces más que hace cinco años. De ellas, el 97 % se encuentra en la ría de Arousa y, el resto, en Cangas.

En cuanto a las algas, sus ventas rozaron el pasado año el millón de euros, dos veces más que en 2013. «O consumo de algas é cada vez maior, aínda que falta moita formación sobre como cociñalas», aseguró Antonio Muíños, de la empresa Porto Muíños. La diferencia entre un alga ecológica y otra sin el distintivo es que «nós facemos unha recollida sostible, de forma non agresiva», aseguró.

Buena parte de esta producción con sello ecológico se destina a las industrias. Estas absorben el 69 % de la facturación acuícola y generaron un volumen de negocio de 11,8 millones de euros durante el pasado año. Las conservas de pescado son el producto estrella, con una facturación de 9,8 millones de euros, aunque también se están abriendo paso los preparados alimenticios, como salsas, ensaladas o patés. «Ao principio a maioría da nosa produción ía para as conserveiras, pero agora xa hai empresas que están traballando tamén co fresco», añadió Fernando García. Las exportaciones siguen siendo el principal destino de estos productos aunque, cada vez más, los consumidores nacionales se apuntan a consumirlos.

Trámites que cumplen estos productos

Para que un mejillón o un alga pueda acceder al sello de ecológico tiene que cumplir una serie de características. La primera, que sean cultivados en agua de alta calidad. Así, solo se puede certificar la producción que venga de bateas situadas en zonas clasificadas por el Intecmar como A o B. Además, los productores tienen que garantizar la trazabilidad de los productos y presentar un plan de gestión sostenible. Otro requisito es que deben disponer de un plan de reducción de residuos y que deben justificar la procedencia de los animales. Esto implica que se cuida desde los productos que se utilizan para reparar las bateas, que deben ser lo más naturales posibles, hasta la forma en la que se deshacen de los residuos, entre otras muchas cosas. 

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