¿Qué come nuestro ganado?

Los análisis que se hacen a diario en Galicia muestran que los cereales y la soja que consumen los animales de esta comunidad, en un 80 % importados del extranjero, permiten situar el nivel de seguridad alimentaria en el 100 %


Santiago de Compostela

Cada año, por los puertos gallegos, entran tres millones de toneladas de materias primas que se utilizan para la fabricación de piensos compuestos. Son cereales, maíz y trigo, y también otros productos, como la soja y la colza, ricos en proteína, y que abastecen a las 34 fábricas que hay en la comunidad. Centros que importan el 80 % de la materia prima con la que elaboran el alimento de la cabaña de vacuno de leche, que consume el 37 % de lo producido; de la de porcino, que acapara el 25 %; de la avícola, que absorbe el 24 %, y de la de bovino de carne, que se lleva el 8 %. Los laboratorios que la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Agafac) tiene en A Coruña hacen análisis diarios, con técnicas rápidas, que permiten hacer un control casi inmediato a la llegada de las importaciones. Funciona mediante muestreos representativos de las descargas de barcos, almacenes portuarios y de muestras procedentes del interior de la península. El porcentaje de positivos, es decir, de partidas con sustancias prohibidas es insignificante, lo que permite concluir que en esta comunidad existe un cien por cien de seguridad alimentaria. «Galicia es la comunidad de España donde se producen los piensos de una forma más segura», subraya Bruno Beade, director de Agafac.

La UE incluye en su normativa  una serie de contaminantes que pueden venir en las materias primas; son sustancias que a veces incluso segrega el propio producto en condiciones naturales; por ejemplo, un maíz que se almacena mal, en unas condiciones de calor o de humedad, puede producir unos hongos que se llaman micotoxinas: las autoridades comunitarias establecen unos límites para que no haya un consumo prolongado del producto a lo largo de la vida, y que al final termine causando problemas de salud. Esta organización creó en el año 2005 una sociedad limitada, Seguridad Alimentaria del Noroeste, que es la que ha desarrollado el sistema de controles para contar con alimentos seguros en Galicia, un programa denominado Galis, y sobre el que se organizó ayer una jornada en Santiago.

Los expertos coinciden en su análisis. La percepción social de los piensos compuestos es muy negativa desde que estalló en España la crisis de las vacas locas, hace ahora casi dos décadas. Y ello pese a que las harinas de carne para la alimentación del ganado están prohibidas desde el año 2001. «Hay personas que escuchan la palabra pienso, y enseguida lo asocian a algo malo, de baja calidad, pernicioso para la salud; pero no es cierto; los piensos están hechos en un 90 % de materias primas nobles, y en un 10 % de aditivos nutricionales», precisa Bruno Beade. 

Desde la primavera del 2016, España forma parte del conjunto de países en los que el riesgo de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) es prácticamente inexistente, según los criterios de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Desde el 2013, el número de casos viene cayendo en España. En el 2017 se detectaron tres, dos en Cantabria y otro en Salamanca, y el pasado 2018 ninguno. 

Con el objetivo de velar por la seguridad alimentaria y la calidad de la materia prima destinada a la alimentación animal, se constituyó recientemente E- Pienso, un grupo operativo a nivel estatal, que engloba a todas las autonomías, y que impulsó Agafac con las principales entidades y asociaciones del sector  para compartir datos entre los agentes, y mejorar la coordinación para las alertas rápidas. Agafac, nacida en Galicia hace ahora 31 años, es la voz del sector en esta comunidad, y representa a 34 fábricas que suponen el 85% de la producción de piensos compuestos de la comunidad. Es una actividad que tiene un volumen de negocio de mil millones de euros, y genera 1.500 puestos de trabajo directos, y que constituye una pieza clave para dinamizar la economía del medio rural, creando valor y fijando población. Galicia elabora al año 1,3 millones de toneladas de piensos para bovino, tal y como destacó ayer en la jornada en Santiago José González, el conselleiro de Medio Rural. «É evidente que canto mellor esté alimentado o noso gando, máis saludables serán os alimentos que proporciona; unha alimentación equilibrada e segura dos animais é fundamental para aportar estabilidade ao sector gandeiro, un eido produtivo de peso da economía galega», subrayó.

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