«Xa non estou pendente de a quen lle venderei a uva»

Rosa González, viticultora en la denominación de origen Rías Baixas


Redacción / La Voz

Rías Baixas es una de las denominaciones gallegas donde la práctica de los contratos está más extendida. Rosa González, por ejemplo, lleva ya doce años vendiendo su uva utilizando este tipo de documentos. «Primeiro facíanme contratos por dous anos, agora xa son por tres», cuenta. Su marido es cooperativista y los contratos han permitido que ella se convierta en colaboradora de esa misma bodega. «Agora xa sei a quen lle vou vender a uva, xa non estou pendente de a quen lle venderei a colleita», afirma.

Rosa tiene claro que los contratos solo tienen ventajas. Porque, además de la seguridad que le da saber a quien le va a vender su cosecha cada año, «agora xa sei o prezo que vou percibir é sei que a final de ano xa teño os cartos na man». Esta viticultora de Cambados es una veterana en el cultivo de la uva y reconoce que los contratos no son tan sensibles a los cambios de precio. Así, su cosecha no vale más en años de escasez, «pero tampouco baixa» cuando hay demasiada producción. «Contentísima, eu estou contentísima cos contratos», concluye.

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