Sin danas, pero con un Mediterráneo muy cálido: el cóctel detrás del temporal que afecta a España

SOCIEDAD

Nacho Doce | REUTERS

La Aemet mantiene el aviso rojo este viernes en la Comunidad Valenciana y Cataluña por precipitaciones torrenciales

02 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las lluvias extremas que han caído durante las últimas horas en el sureste de Francia y en la costa este de España no sorprenden. El Mediterráneo lleva meses con aguas extremadamente calientes. De hecho, el pasado mes de agosto una boya oceanográfica registró 33,02 grados, la temperatura más alta desde que existen registros. Y un Mediterráneo tan cálido actúa como una bomba de relojería lista para estallar cuando llega el otoño. Bastan unas condiciones favorables para que la enorme cantidad de energía que libera el mar hacia la atmósfera se materialice en un episodio meteorológico de impacto. Y en el caso actual ni siquiera ha sido necesario la presencia de una dana.

El temporal golpeó primero en el sureste de Francia. En ciudades como Montpellier se acumularon más de 300 litros por metro cuadrado desde la tarde del miércoles hasta el mediodía de ayer. En solo tres horas se recogieron 140 litros por metro cuadrado, tres cuartas partes de la precipitación que cae en Santiago en diciembre, el más lluvioso en la capital gallega. Una auténtica barbaridad.

 Detrás del diluvio en el país galo había una combinación de factores que unidos crearon un cóctel explosivo. Entre ellos actuó el río atmosférico que afectó a Galicia el martes y que inyectó humedad tropical en un frente que acabó descargando en ciudades como Vigo un tercio de la lluvia que cayó en los últimos cuatro meses. Parte de esa humedad procedente de los trópicos se trasladó el miércoles hacia la costa sur de Francia. Allí se unió una circulación activa y persistente de vientos del sur que transportaban aire desde mar hacia tierra. Las aguas del Mediterráneo hicieron el resto. El resultado fue un sistema tormentoso que se reactivó debido a la orografía y que provocó graves inundaciones.

Ayer por la tarde comenzó otro episodio de lluvias extremas en la costa este de España. Un temporal con un potencial enorme. Y, sin embargo, tampoco había ninguna depresión aislada en niveles altos de la atmósfera (dana). El responsable es, de hecho, el anticiclón, el mismo que está generando en Galicia en estos momentos un tiempo seco y temperaturas agradables que subirán este fin de semana. El sistema de altas presiones ocupa un enorme radio de acción que abarca desde el oeste de la Península hasta el centro de Europa. Su giro a favor de las agujas del reloj han abierto en el Mediterráneo un gran corredor de vientos del este. A través del pasillo circula aire que viaja por todo el Mediterráneo antes de llegar a la costa este de la Península.

 

Durante el recorrido, el mar tan caliente libera grandes cantidades de humedad que se suma a la masa de aire en movimiento. Ahora mismo, el Mediterráneo occidental registra unas temperaturas excepcionalmente elevadas para estar ya en octubre, entre 25 y 27 grados. Son unas cifras especialmente significativas porque alrededor de 26 grados se sitúa el umbral de temperatura superficial del mar que suele considerarse una de las condiciones favorables para el desarrollo y mantenimiento de los huracanes. La poderosa inestabilidad atmosférica que el mar alimenta y que se cierna ahora mismo sobre la costa mediterránea genera además sistemas tormentosos que se regeneran y mueven lentamente.

La intensidad del episodio actual queda bien reflejada tanto la previsión de acumulados como el nivel de avisos. Ayer por la tarde en localidades como Xodos, en Castellón, se habían recogido 25 litros por metro cuadrado en solo diez minutos. La Agencia Estatal de Meteorología decretó un aviso rojo en el sur de Tarragona y en litoral de las provincias de Castellón y Valencia que seguirá activo en la jornada de este viernes. La Aemet advierte de que podrían acumularse más de 90 litros por metro cuadrado en solo una hora y entre 200 y 300 litros en períodos inferiores a doce horas, cantidades capaces de provocar inundaciones súbitas en zonas bajas, arroyos y ramblas. Algunos modelos dibujan incluso escenarios todavía más extremos, con acumulaciones puntuales próximas a los 500 litros por metro cuadrado en el plazo de 48 horas. Las precipitaciones torrenciales continuarán durante los próximos días y el fin de semana.

Enviados varios ES-Alert

La gravedad de la situación ha obligado a activar el sistema ES-Alert tanto en la Comunidad Valenciana como en Cataluña. La Generalitat Valenciana envió ayer dos mensajes de emergencia a los teléfonos móviles ante un episodio que las autoridades califican de «peligro extraordinario». El primero llegó a la población del interior norte y litoral de Castellón y del litoral de Valencia, coincidiendo con la elevación a rojo de los avisos de Aemet. Una hora después se emitió un segundo mensaje para el interior sur de Castellón, todo el interior de Valencia y el litoral norte de Alicante, en este caso bajo aviso naranja, pero muy próximos a las zonas en nivel rojo y con riesgo de que las condiciones meteorológicas empeoren.

Kai Försterling | EFE

La población ha recibido instrucciones de evitar desplazamientos, mantenerse alejada de cauces y barrancos y acceder a plantas superiores en caso de que aumente rápidamente el nivel del agua. La situación de emergencia se extiende también a Cataluña. Protecció Civil envió otro ES-Alert a nueve comarcas del litoral y prelitoral.

El Meteocat advierte de que las tormentas pueden permanecer prácticamente estáticas y superar los umbrales máximos de acumulación previstos, una situación especialmente peligrosa porque permite que enormes cantidades de agua descarguen durante horas sobre los mismos lugares. Además de las lluvias torrenciales, el organismo meteorológico catalán no descarta fenómenos severos asociados a las tormentas, como tornados y reventones.

La emisión simultánea de avisos a los móviles en ambas comunidades reflejó la extensión y el potencial del episodio, que amenazaba buena parte de la fachada mediterránea. Las autoridades insistieron especialmente en evitar cauces, barrancos y zonas inundables, donde una crecida repentina puede producirse en minutos. El principal temor es que las tormentas permanezcan estáticas y descargasen durante horas sobre los mismos lugares.