Galicia vivió el julio más cálido de su historia tras firmar el segundo junio más caluroso del registro histórico

Adrián Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Un transeúnte se refrescan en el casco histórico de Santiago de Compostela
Un transeúnte se refrescan en el casco histórico de Santiago de Compostela PACO RODRÍGUEZ

MeteoGalicia constata una anomalía térmica de 2,8 grados en julio y de 2,6 en junio, con especial impacto en la montaña de Lugo y Ourense

05 ago 2026 . Actualizado a las 16:13 h.

España registra la situación climática más cálida y seca desde que existen registros históricos. En lo que va de 2026, el 78 % de los días han transcurrido con temperaturas por encima de lo normal, lo que confirma la consolidación de un nuevo patrón de calentamiento en el territorio peninsular. A escala autonómica, el arranque del verano adquiere dimensiones inéditas: los datos de MeteoGalicia certifican que la comunidad ha encadenado dos meses consecutivos de temperaturas extremas. El mes de junio mostró los primeros signos de esta tendencia al cerrar con una temperatura media de 20,4 grados, lo que supuso una anomalía de 2,6 grados por encima de los valores habituales. Este registro convirtió a junio de 2026 en el segundo más cálido de la serie histórica gallega, solo superado por el de 2025. Lejos de estabilizarse, el comportamiento térmico se intensificó durante el mes de julio: con una media de 23,5 grados y una desviación de 2,8 grados respecto a la norma habitual, se situó como el julio más caluroso jamás computado en la comunidad.

Las diferencias territoriales dejan un mapa con un impacto más severo en el interior y, especialmente, en las zonas de mayor altitud. Pablo González, climatólogo del área de observación de MeteoGalicia, señala que los desvíos más acusados de este bimestre se detectaron en las áreas montañosas del este de Lugo y Ourense. El experto subraya la trascendencia climática de estos valores: «Al tratarse del mes de julio más cálido de la serie histórica, la magnitud del desvío térmico resulta evidente; estamos ante anomalías de una entidad verdaderamente extraordinaria». Asimismo, el especialista incide en las repercusiones ambientales: «El incremento paulatino de las temperaturas condiciona de forma directa la cantidad de nieve invernal y altera el equilibrio de estos ecosistemas, que es donde con mayor intensidad se percibe el calentamiento».

Un sistema atmosférico alterado

La situación en Galicia se encuadra en un contexto estatal de mínimos de precipitación y máximos térmicos. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) certifica que el bimestre junio-julio cerró en España con una temperatura media de 24,5 grados (+2,9 °C respecto al período 1991-2020) y una precipitación acumulada de 17 litros por metro cuadrado, el nivel más bajo computado. Desde la Aemet lo advierten con claridad: sin el cambio climático habría sido «prácticamente imposible» alcanzar estos valores. Investigadores como Damián Insua (Universidad de Gante) y los expertos Javier Murillas y María Villalonga explican que estos episodios responden a bloqueos anticiclónicos sobre terrenos ya áridos y capas de aire más calientes.

El exceso de mortalidad se dispara

El impacto continuado de estas temperaturas extremas se traslada de manera directa a la salud de la población. Según las estimaciones del sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III —un modelo estadístico que analiza el exceso de mortalidad comparando los decesos reales con la media histórica a partir de los umbrales críticos de temperatura provincial y la persistencia del calor—, el calor se cobró 2.024 muertes en España durante el mes de julio, casi el doble que en el mismo período del año anterior.

En este contexto de vulnerabilidad climática y demográfica, Galicia se situó en julio como la sexta comunidad autónoma más castigada por el exceso de mortalidad atribuible a las altas temperaturas, contabilizando 129 fallecimientos en ese mes. La repartición provincial del impacto durante julio resultó irregular: A Coruña se erigió como la demarcación más afectada al alcanzar 78 muertes vinculadas al calor —una cifra que supera con creces los 24 casos registrados en el mismo mes del 2025—. Le sigue Pontevedra con 24 decesos (frente a los 42 del año anterior), mientras que Lugo y Ourense se posicionaron como las provincias con menor impacto, registrando 14 y 13 casos respectivamente (en 2025 anotaron 14 y 24 muertes). La tendencia no se ha detenido con el cambio de mes. En los cuatro primeros días de agosto, el sistema MoMo ya computa 233 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas en el conjunto de España, de los cuales 10 corresponden a Galicia. Por provincias, en este arranque de agosto A Coruña suma 5 decesos, Pontevedra 2, Lugo 2 y Ourense 1.