El Gobierno crea Dmocracia, una marca de ropa ficticia para celebrar los 50 años de la Transición
SOCIEDAD
Bajo el lema «Cuando te vistes, te posicionas», creadoras de contenidos como Marina Rivers o Sara Fructuoso han promocionado la colección cápsula
08 jul 2026 . Actualizado a las 17:38 h.«Cuando te vistes, te posicionas». Ese es el lema sobre el que se articula Dmocracia, una marca de ropa ficticia creada por el Gobierno de España en el marco de la campaña «50 años en libertad», con la que se conmemora el fin de la dictadura franquista y la época democrática de nuestro país. Para la iniciativa, el Ejecutivo ha contado con las creadoras de contenido Marina Rivers y Sara Fructuoso, que se vistieron con las prendas de estética urbana de la colección cápsula para transmitir ese mensaje.
A través de las redes sociales de la campaña institucional y de las dos influencers —Rivers tiene más de dos millones de seguidores en Instagram y Fructuoso, 283.000—, la promoción ha compartido vídeos y fotografías tomados en el interior del Congreso de los Diputados en los que las dos creadoras de contenidos y otros modelos visten las prendas de la colección, que no se comercializaron de forma habitual, sino a través de sorteos o acciones promocionales.
Una iniciativa que se ha visto inmersa en controversias variadas desde su mismo lanzamiento, tanto por el uso de influencers como por el lema de la campaña, que añade una significación política a la vestimenta, lo que para muchos redunda en un agravamiento de la polarización actual en la sociedad. Pero, sobre todo, por el precio de la campaña, que para muchos no se corresponde con las supuestas prioridades presupuestarias de la población. Todo se vio agravado cuando varios medios informaron de que a la campaña España en libertad. 50 años, en la que se incluye esta acción promocional, se le había destinado una partida de 14,6 millones de euros.
La Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que defiende la iniciativa de cara a comunicar los valores democráticos y de libertad con lenguajes adaptados a las nuevas generaciones, ha minimizado la financiación de esta ficticia marca de ropa de moda juvenil y ha asegurado que el presupuesto es inferior a la media de las campañas institucionales del Gobierno. Según han detallado a la agencia Efe, los costes de producción han sido de 185.215 euros, de los cuales 112.783 euros se han destinado a la producción de las prendas, 59.680 euros para las sesiones fotográficas, 10.000 euros para diseño y asesoría y 2.752 euros para almacén, envío y tarjetas.
A eso, se les añaden 193.900 euros reservados para la difusión en redes sociales, aunque desatacan que no se ha invertido aún del todo. Según el Gobierno, en la difusión no se ha destinado ningún pago a las empresas propietarias de las redes, como Meta o TikTok, sino que se ha preferido que sean 32 jóvenes creadores de contenido digital quienes, como influyentes, sean los encargados de originar la viralización. Su elección se ha basado en la capacidad que tienen de «llegar a este público a través de medios tradicionales no tendría sentido», ya que en la campaña de Dmocracia «el medio es el mensaje» y la pretensión es animar a reivindicar los valores democráticos en la vida diaria de igual forma que al vestirse todo el mundo se posiciona.
Especifican que las prendas de esta edición limitada, diseñada por el artista Bnomio, no están destinadas a la venta, sino que solo se han usado para la grabación de anuncios, así como para actos y eventos de celebración de la etapa democrática.
Desde la Secretaría de Estado han indicado que según sus últimos datos la campaña ha tenido ya más de 4 millones de visualizaciones en redes sociales, llegando a más de 600.000 personas, más del 70 % de ellas menores de 35 años. Añaden que la simulación de una marca de moda se debe a que la elección de la vestimenta es un acto político, que además de reflejar los cambios sociales los provoca, por lo que la intención no es frivolizar con la democracia, sino interesar a los jóvenes e iniciar un debate sobre los valores democráticos.
Se trataba de mandar el mensaje de que los jóvenes de una nueva generación entran «con sus códigos» de vestimenta propios «en el lugar que les representa», indican, asegurando que la sesión fotográfica que se realizó en el Congreso de los Diputados contó con la autorización de la Mesa parlamentaria, y que se mostró total respeto a la institución.