Galicia lidera un estudio nacional para detectar el riesgo de suicidio en personas con autismo

Raúl Romar García
R. ROMAR LA VOZ

SOCIEDAD

De izquierda a derecha, Ana Bugallo, Montserrat Fernández Prieto y Luis A. Díaz Gómez, los responsables de los tres proyectos del IDIS financiados por la Fundación Mutua Madrileña
De izquierda a derecha, Ana Bugallo, Montserrat Fernández Prieto y Luis A. Díaz Gómez, los responsables de los tres proyectos del IDIS financiados por la Fundación Mutua Madrileña javier rodriguez valeiro

La Fundación Mutua Madrileña financia un trabajo del IDIS de Santiago que coordinará a nueve centros para desarrollar un modelo predictivo con inteligencia artificial a partir de las variables genéticas, clínicas y neurocognitivas de 800 participantes

09 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un modelo que integra variables genéticas, neurocognitivas y psicosociales integrada en una herramienta de inteligencia artificial para predecir el riesgo de suicidio en personas con trastorno del espectro autista; el desarrollo de piel personalizada creada por una bioimpresora a partir de las células del propio paciente para tratar heridas graves y el estudio de una enfermedad genética rara mediante la creación de organoides del hígado. Son tres proyectos del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) que serán financiados dentro de la nueva convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña. Las tres iniciativas, que se dieron a conocer este martes, recibirán una financiación conjunta de 470.000 euros. A estos proyectos, que serán liderados desde Galicia, se une un estudio colaborativo en trasplante pulmonar dirigido por el Hospital Universitario 12 de octubre de Madrid y en el que participa el Hospital de A Coruña.

 El proyecto Riscatea, coordinado por la investigadora del IDIS Montse Fernández Prieto, constituye uno de los mayores estudios impulsados hasta ahora en España sobre salud mental y autismo. En él participarán investigadores de ocho centros nacionales, entre ellos el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, la Fundación Pública Galega de Xenómica, el Institut de Recerca Biomèdica de Bellvitge, el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra, la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital Gregorio Marañón y los hospitales La Fe y Clínico de Valencia.

La investigación pretende reclutar una cohorte de 800 personas diagnosticadas de TEA, de entre 12 y 30 años a las que se realizará un detallado estudio genético y clínico. 

Cada participante será sometido a una evaluación integral que combinará información clínica, neurocognitiva y genética. Los investigadores estudiarán funciones ejecutivas, perfiles sensoriales, ansiedad, depresión, estado emocional y otros parámetros relacionados con el funcionamiento cognitivo, además del análisis del ADN.

«Lo que intentamos buscar son las variables neurocognitivas, clínicas y genéticas e intentar, con todas ellas, identificar el riesgo suicida en esta población, que es altamente vulnerable», resume la coordinadora del trabajo, la investigadora del IDIS Montserrat Fernández Priego. Los datos previos reflejan cifras alarmantes: el 15 % de las personas con TEA han intentado suicidarse en alguna ocasión y el 37 % ha tenido algún tipo de idea suicida.

Toda esa información será procesada mediante algoritmos de machine learning desarrollados junto con investigadores del CITIUS de la Universidade de Santiago. El objetivo, advierte Fernández Prieto, no será emitir un diagnóstico, sino proporcionar una herramienta de apoyo para la práctica clínica. «No pretendemos buscar nunca un diagnóstico, sino una señal de alarma para el pediatra o para Atención Primaria, que permita detectar antes esas situaciones de riesgo», constata.

Las muestras genéticas se obtendrán mediante saliva y sangre y se combinarán con cuestionarios clínicos y pruebas neuropsicológicas. «Todas las variables entrarán en el modelo y nos permitirán obtener un perfil de alarma o de riesgo suicida, que es precisamente lo importante en esta población», añade.

«La literatura científica apunta especialmente al riesgo de depresión en las personas con autismo sin discapacidad intelectual y con diagnósticos de grado 1.  Pero todavía muy poca información, sobre todo desde el punto de vista genético, pero a nivel cognitivo la evidencia ya es bastante sólida. Se necesita mayor visibilidad, mayor soporte y más estrategias para responder a una población muy vulnerable», sostiene la investigadora del IDIS de Santiago.

Una de las principales novedades del proyecto será el análisis genético, coordinado por la investigadora de la Fundación Pública Galega de Xenómica, Raquel Cruz. Según explica, el estudio pretende responder a una pregunta todavía abierta: si los marcadores genéticos utilizados para estimar el riesgo de suicidio en la población general también son aplicables a las personas con trastorno del espectro autista.

«El componente genético del suicidio sí está estudiado en población general, pero en población autista prácticamente no se ha analizado», explica. Para ello, el equipo utilizará índices de riesgo poligénico, una herramienta que integra el efecto de miles de variantes genéticas distribuidas por todo el genoma. «La primera idea es valorar si esos índices de riesgo poligénico de suicidio desarrollados para población general pueden aplicarse también a la población autista. Puede que sí o puede que no, pero comprobarlo ya sería muy útil para caracterizar genéticamente el riesgo de suicidio en estas personas», señala.

Posteriormente, esos datos se cruzarán con toda la información clínica y neurocognitiva obtenida durante el estudio. «Queremos analizar la correlación entre ese riesgo genético y el riesgo estimado mediante cuestionarios y evaluaciones neurocognitivas para integrarlo todo en modelos predictivos conjuntos», explica Cruz.

La investigadora añade que, si durante el desarrollo del proyecto se identificara un número suficiente de personas con TEA que hubieran intentado suicidarse, podrían realizarse análisis genómicos más amplios para buscar diferencias entre quienes presentan esas conductas y quienes no, aunque aclara que esa posibilidad dependerá de la evolución del estudio.

Fernández Prieto insiste, por su parte, en que el algoritmo será únicamente una herramienta de apoyo para los profesionales sanitarios. «Nunca un modelo algorítmico va a sustituir al ojo clínico ni al criterio profesional. Será un soporte para ayudar a médicos, neuropediatras, neurólogos, psiquiatras o psicólogos a tomar decisiones. Es una herramienta al servicio de los clínicos», subraya.

Bioimpresión 4D para regenerar grandes heridas

El segundo proyecto financiado estará liderado por el investigador del IDIS y profesor de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) Luis A. Díaz Gómez. Su equipo desarrollará una tecnología de bioimpresión 4D para fabricar piel personalizada a partir de células del propio paciente con el objetivo de tratar heridas complejas producidas por grandes quemaduras, accidentes de tráfico o cirugías para extirpar tumores cutáneos.

La estrategia consiste en generar en el laboratorio un tejido vivo capaz de autoorganizarse y favorecer la formación de vasos sanguíneos, reproduciendo una estructura muy similar a la de la piel sana. «La clave es que programamos temporalmente las células para que actúen como motores de la regeneración, acelerando la formación de vasos sanguíneos y logrando una estructura casi idéntica a la del tejido sano», explica el investigador.

En esta fase, la tecnología será validada en modelos preclínicos antes de plantear futuros ensayos en pacientes. «Esperamos -destaca Díaz Gómez- que esta nueva tecnología permita una regeneración mucho más rápida y eficaz, reduciendo riesgos de infecciones y fibrosis y acortando las estancias hospitalarias. Para el paciente esperamos minimizar el dolor y las secuelas, favoreciendo una reintegración social y laboral más sencilla».

Un modelo «órgano en chip» para estudiar el síndrome de Alagille

La tercera investigación que recibirá financiación estará dirigida por la investigadora postdoctoral del grupo Treat del IDIS Ana Bugallo, que desarrollará el proyecto Aladimo (ALAgille DIseño y MOdelo en chip) para estudiar el síndrome de Alagille, una enfermedad genética rara que afecta principalmente al hígado durante la infancia.

El equipo obtendrá células madre pluripotentes inducidas a partir de muestras de sangre de pacientes para generar organoides hepáticos y sistemas organ-on-a-chip, reproduciendo en el laboratorio las características del hígado afectado por la enfermedad. El objetivo es comprender mejor sus mecanismos, identificar biomarcadores relacionados con su evolución y evaluar la respuesta a futuros tratamientos personalizados.

«Aunque se trata de un proyecto de investigación básica, sus resultados podrían contribuir a mejorar el manejo clínico del síndrome de Alagille en el futuro», explica Ana Bugallo, quien resalta que «la identificación de biomarcadores permitirá conocer mejor la evolución de la enfermedad y ayudar a identificar qué pacientes presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones hepáticas».

Con estos tres proyectos, el IDIS refuerza su posición en áreas estratégicas como la salud mental, la medicina regenerativa y las enfermedades raras, dentro de una convocatoria con la que la Fundación Mutua Madrileña supera ya los 75 millones de euros destinados al impulso de la investigación biomédica en España desde la creación de estas ayudas. En la actual convocatoria se han financiado 21 proyectos científicos en toda España.