La Alhambra indemniza con dos millones a la joven que quedó parapléjica al caerle una rama hace tres años

Laura Velasco AGENCIAS / COLPISA

SOCIEDAD

Imagen de archivo de la Alhambra
Imagen de archivo de la Alhambra CONSEJERÍA DE TURISMO / Europa Press

El Patronato le ha ingresado ya casi la mitad del dinero, necesario para el costoso tratamiento y las obras que la familia ha tenido que hacer en casa

07 jul 2026 . Actualizado a las 14:50 h.

Julia cumplió recientemente 18 años, pero no lo celebró como cualquier joven de su edad. No pudo salir a bailar, ni brindar en un bar, ni organizar una tarde de compras con sus amigas. El tiempo se detuvo para ella hace tres años, en octubre del 2023, cuando una enorme rama cayó sobre ella mientras caminaba por la Cuesta Gomérez, en los jardines de la Alhambra. Natural de Polonia, había venido a Granada de viaje de estudios. Se quedó parapléjica. Ahora pasa el día tumbada en una cama. No puede caminar, sufre dolores continuos y está sumida en una profunda depresión.

La familia se ha endeudado para pagar los tratamientos, la adaptación de la casa y los gastos derivados de sus cuidados. Y llevan todo este tiempo pidiendo que les indemnicen, puesto que estaban «arruinados». Hasta ahora. El Patronato de la Alhambra y Generalife indemnizará con cerca de dos millones de euros a la joven por el suceso. Según fuentes del Patronato y de los perjudicados, el dictamen, solicitado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, establece que a la chica le corresponden algo más de 1,9 millones de euros de indemnización. Ya ha recibido unos 900.000 euros y será la aseguradora del Patronato la que abone próximamente la cantidad restante.

La familia, representada por la abogada María Ángeles López Álvarez, de ML Abogados, ha recibido con satisfacción la noticia. Estaban «arruinados» y habían pedido dinero «hasta a los vecinos». «Ya están más tranquilos, porque ahora podrán pagar lo que deben, ya que tuvieron que hacer obras en la casa para poder subirla a la habitación. Los tratamientos médicos de la víctima también son costosos», explica la abogada. Julia, que en su día tenía 15 años y ya ha cumplido la mayoría de edad, sigue estando «fatal». La esperanza de que mejore es ínfima.

Sufrió una lesión medular traumática y múltiples fracturas en la columna, costillas, esternón, clavícula, escápula y pelvis, además de contusiones pulmonares y neumotórax. Tuvo que someterse a diversas intervenciones quirúrgicas y pasó un largo período ingresada en Granada hasta que pudo regresar a su país para continuar la recuperación.

70 kilómetros por hora

Aquel 22 de octubre del 2023, el día del fatídico suceso, las rachas de viento alcanzaron los 70 kilómetros por hora. Arrancaron árboles de cuajo, derribaron numerosas ramas e hicieron tambalear elementos de edificios y carteles en toda la ciudad. En un punto de la Cuesta Gomérez, Julia quedó atrapada por una enorme rama.

Los efectos del accidente fueron irreversibles. La dejó parapléjica, nunca podrá volver a caminar. Se desplaza en silla de ruedas y precisa de la ayuda de una tercera persona para prácticamente todas las actividades cotidianas; es completamente dependiente. Padece vejiga neurógena, lo que significa que precisará de por vida de sondajes, entre cinco y siete cada 24 horas, realizados por otra persona. Necesita usar una órtesis -dispositivo que modifica aspectos funcionales del sistema locomotor- y un cojín antiescaras debido a que pasa todo el tiempo tumbada. Sufre dolores continuos. Por su puesto, está incapacitada para realizar cualquier trabajo o actividad profesional.

Las consecuencias del fatídico golpe implican un desembolso de miles de euros. La familia tuvo que hacer obras para adecuar la vivienda y los tratamientos médicos tienen un alto coste. Necesita de por vida sesiones médicas, de fisioterapia, ayudas técnicas y personas a su alrededor las 24 horas para atenderla. La madre no ha podido volver a trabajar para cuidarla, por lo que los ingresos familiares, de por sí escasos, se han visto aún más reducidos. «Son muy humildes y se gastaron todos sus ahorros en ella», recalca la abogada. A los gastos ya mencionados hay que sumarle los del hospital de Polonia, notaría o la gasolina para desplazarse al médico. Ahora, tres años después, la familia puede respirar tranquila, al menos en el plano económico, ya que Julia seguirá siempre postrada en una cama.