El calor será más intenso en la mitad sur y permanecerá también la próxima semana
01 jul 2026 . Actualizado a las 20:16 h.Un intenso calor recorre Europa desde finales de mayo. Durante la última semana, Galicia ha logrado mantenerse al margen de las temperaturas más extremas, al menos en su mitad occidental. La misma dana situada al noroeste de África que enviaba aire subtropical hacia la Península y buena parte del continente permitió que en las provincias atlánticas las máximas fuesen algo más suaves. El pasado domingo incluso cayeron algunas lluvias débiles que refrescaron el ambiente. Sin embargo, el calor vuelve ahora a la carga.
El termómetro comenzará a ascender de forma progresiva a lo largo de toda la semana debido a una configuración atmosférica que se repite por tercera vez en poco más de un mes y que está detrás de la megaola de calor que afecta a Europa. Una dorsal anticiclónica se situará entre el norte de la Península y el sur del Reino Unido. Desde esa posición ejercerá de bloqueo, alejando las influencias atlánticas de Galicia. El primer efecto será un tiempo muy seco en toda la comunidad. Además, la circulación de los vientos, en sentido horario alrededor del anticiclón, volverá a abrir la puerta al aire cálido del norte de África.

El episodio que encara ahora Galicia presenta, no obstante, un elemento diferenciador respecto a los anteriores: la dirección del viento. La disposición del anticiclón favorecerá la entrada del nordés, al menos hasta el sábado, lo que provocará un marcado contraste térmico entre el norte y el sur de la comunidad. Este miércoles, por ejemplo, se prevé que las máximas alcancen los 30 grados en Vigo y Pontevedra y los superen en la provincia de Ourense. Mientras tanto, en Ferrol y A Coruña se mantendrán alrededor de los 23 grados.
Mañana ese contraste será todavía más acusado. Las provincias de Ourense y Pontevedra superarán los 32 grados y algunas zonas del interior rebasarán los 34. En cambio, A Coruña y Lugo continuarán con registros mucho más moderados, que difícilmente pasarán de los 25 grados. Además, en la costa lucense podrían formarse las nubes bajas características de las situaciones de nordés.
El viernes el calor apretará con fuerza en el sur de Galicia. De momento, la Agencia Estatal de Meteorología no ha activado ningún aviso, aunque todo apunta a que lo hará en las próximas horas, ya que las máximas serán muy elevadas. En Ourense y el sur de Lugo podrían alcanzarse valores superiores a los 37 grados. Las anomalías térmicas, sin embargo, serán especialmente destacadas en las Rías Baixas, donde Vigo y Pontevedra podrían llegar hasta los 36 grados. En la mitad norte también subirán las temperaturas, aunque únicamente Santiago alcanzará los 30 grados. Las mínimas también aumentarán y volverán las noches tropicales a la costa sur, con registros que no bajarán de los 20 grados.
El sábado llegará una novedad importante. El viento girará y pasará del norte a una componente este. Este cambio eliminará el principal factor que hasta entonces suavizaba el ambiente en el norte de Galicia. Como consecuencia, las temperaturas volverán a subir, especialmente en esa mitad de la comunidad. Ciudades como A Coruña y Ferrol podrían alcanzar o incluso superar los 30 grados. El domingo continuará siendo una jornada muy calurosa de forma generalizada, aunque la aparición de las brisas aliviará ligeramente el ambiente en las zonas costeras.

La próxima semana el anticiclón continuará situado al norte de la Península. Desde allí seguirá bloqueando el paso de las borrascas e impulsando masas de aire muy cálido de origen africano hacia el continente europeo. Este nuevo episodio de calor también afectará con intensidad a la mitad sur peninsular, donde en comunidades como Andalucía y Extremadura el termómetro podría alcanzar los 45 grados durante los próximos días.
Francia advierte a los hospitales sobre una nueva ola de calor
El calor que afectará hasta el domingo a la Península tiene previsto llegar a partir del lunes a otros países de Europa. Por ello, en Francia, donde podrían volver a superarse los 35 grados, el Gobierno mantendrá la alerta en los hospitales. «Seguimos la situación con la mayor vigilancia», señaló la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, en una entrevista al canal BFMTV en la que justificó el mantenimiento del plan en los hospitales «dada la incertidumbre sobre las temperaturas» y porque los centros sanitarios han estado bajo tensión.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, que presidió una reunión de crisis sobre la canícula con 17 miembros de su Ejecutivo, insistió en una comparecencia ante la prensa en que durante la ola de calor «el conjunto de la cadena ha aguantado». Incluía en esa cadena a los servicios meteorológicos, los sanitarios de los hospitales y de los servicios de urgencia, pero también a las fuerzas de protección civil. Subrayó igualmente que el balance en términos de pérdidas de vidas de este episodio «no es comparable» al del 2003.
Aunque todavía no se ha dado un resultado global, el primer ministro reconoció que ha habido un aumento de mortalidad entre las personas mayores que viven solas, pero eso no ha ocurrido en las residencias de ancianos, que sí se vieron muy sacudidas en el 2003. La agencia pública sanitaria ha calculado que el aumento de la mortalidad del 24 al 27 de junio fue respecto a un período normal de al menos 1.000 personas. Lecornu aseguró que van a empezar a llegar a los hospitales 30.000 aparatos de climatización que se han encargado con carácter urgente.
El calor extremo empieza a dañar las infraestructuras de Europa
El calor extremo que azota a Europa desde hace semanas no solo está batiendo récords de temperatura. También está poniendo a prueba unas infraestructuras diseñadas para un clima mucho más templado. La ciudad alemana de Leipzig se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos después de que el servicio de tranvías tuviera que suspenderse temporalmente por los daños causados por las altas temperaturas en la red ferroviaria.
El intenso calor afectó al material de sellado que rellena las juntas entre los carriles y el pavimento. Tras varios días con temperaturas diurnas que llegaron a superar por primera vez en el país germano los 40 grados, esta masilla se reblandeció, invadió las vías y los cambios de aguja y, al endurecerse de nuevo, impidió la circulación segura de los convoyes. La empresa de transporte tuvo que suspender el servicio mientras decenas de operarios limpiaban cientos de kilómetros de vías y numerosos vehículos.