Francia revive la pesadilla de agosto del 2003: calor inédito y hospitales saturados

Xavier Fonseca Blanco
X. Fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Agosto del 2050 / Junio del 2026. A la izquierda una meteoróloga informa sobre una ola de calor ficticia prevista para mediados de siglo a partir de las proyecciones climáticas. A la derecha la misma presentadora informaba la semana pasada las temperaturas previstas para el martes 23 de junio
Agosto del 2050 / Junio del 2026. A la izquierda una meteoróloga informa sobre una ola de calor ficticia prevista para mediados de siglo a partir de las proyecciones climáticas. A la derecha la misma presentadora informaba la semana pasada las temperaturas previstas para el martes 23 de junio

Los días más cálidos desde que existen registros dejan en el país galo al menos 1.000 víctimas mortales y un notable aumento de los ingresos médicos

03 jul 2026 . Actualizado a las 09:54 h.

En el 2014, la Organización Meteorológica Mundial realizó un experimento con presentadores del tiempo de 60 países del mundo. La idea era divulgar una previsión meteorológica ficticia sobre cómo se espera que sea una ola de calor a mediados de siglo en base a las proyecciones científicas actuales. La fecha exacta era el 18 de agosto del 2050. En Francia, la presentadora informa sobre máximas por encima de los 40 grados en muchos puntos. La realidad ha superado por mucho a la ficción. Esta pasada semana, la misma presentadora francesa informó de que 19 de las 34 localidades representadas en aquel mapa experimental igualaron o superaron los valores previstos para dentro de 24 años.

El país galo se ha convertido durante los últimos días en el epicentro del calor europeo. Tanto es así que está reviviendo la pesadilla que sufrió en agosto del 2003, cuando una megaola de calor provocó miles de víctimas. Fue uno de los mayores desastres de la historia de Europa, con más de 15.000 fallecidos, pero también marcó un antes y un después en materia de adaptación. Desde entonces cuenta con el Plan Canicule, un sistema nacional de vigilancia y respuesta que activa distintos niveles de alerta, refuerza la comunicación pública y moviliza a municipios, servicios sociales y centros sanitarios.

Sin embargo, la magnitud del episodio actual ha vuelto a poner a prueba este sistema. Francia activó el máximo nivel de alerta sanitaria, que obliga a reforzar las plantillas hospitalarias y llegó a restringir temporalmente la venta y el consumo de alcohol en la vía pública en París para aliviar la presión sobre los servicios de urgencias.

Aun así, la agencia francesa de salud pública estima de forma preliminar que la ola de calor ha provocado alrededor de 1.000 muertes en exceso, la mayoría entre personas mayores de 65 años, mientras los hospitales registraban un fuerte aumento de ingresos y de paradas cardiorrespiratorias. El balance definitivo todavía podría aumentar, ya que los efectos del calor sobre la mortalidad suelen prolongarse varios días después de finalizar el episodio.

La intensidad del evento quedó reflejada en las temperaturas registradas. Francia vivió la jornada más cálida observada a escala nacional desde que existen registros y alcanzó 44,3 grados en Pissos (Landes). Burdeos llegó a 42,1 grados, un nuevo récord absoluto para la ciudad, mientras numerosas localidades pulverizaron sus máximas históricas. El calor tampoco remitió durante la noche. La temperatura mínima media del país alcanzó los 22 grados, y ciudades como Nantes no bajaron de 27,2 grados, dificultando el descanso y aumentando el riesgo sanitario, especialmente entre la población más vulnerable.

Una diferencia importante entre los dos episodios es que en el 2003 el calor extremo llegó en agosto, pero este en junio, cuando la población todavía no está aclimatada a las altas temperaturas. Para muchos expertos en salud, esta circunstancia puede explicar el elevado número de víctimas que está dejando el episodio actual.