León XIV en la misa de Gran Canaria: «La caridad no es asistencialismo, es integración»
SOCIEDAD
Ante un aforo desbordado en Las Palmas, el Santo Padre carga contra la «ceguera de la riqueza» y pide una respuesta política y humana a la crisis migratoria basada en la dignidad plena y el crecimiento espiritual
11 jun 2026 . Actualizado a las 22:18 h.Histórica jornada de fe en el archipiélago canario. La Santa Misa del papa León XIV en el Estadio de Gran Canaria se convirtió en un acontecimiento multitudinario que, según estimaciones oficiales, congregó a más de 40.000 personas. Ante un aforo desbordado tanto en el estadio como en los recintos anexos —donde la celebración se siguió a través de pantallas—, el pontífice lanzó un potente mensaje centrado en la acogida e integración de las personas migrantes y la dignidad humana.
El papa comenzó su homilía mostrando su gratitud y su cercanía con la realidad canaria. «Quiero, antes que nada, dar gracias al Señor por tanto bien que se hace aquí cada día, confiándole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo», afirmó León XIV. En un momento de profunda carga emocional, el pontífice volvió a invitar a todos los presentes a unirse para rezar juntos «por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar», en clara alusión a la crisis migratoria que afecta a las islas.
León XIV dedicó una parte central de su discurso en el estadio de Las Palmas de Gran Canaria a criticar el individualismo de la sociedad actual, advirtiendo sobre los peligros del apego material. «No pocas veces, la riqueza nos vuelve ciegos, hasta el punto de pensar que nuestra felicidad solo puede realizarse si logramos prescindir de los demás», afirmó. Como respuesta directa a este egoísmo contemporáneo, y con la mirada puesta en el drama de las personas migrantes que llegan a las costas canarias, el santo padre pronunció la que se erigió como la gran máxima de la jornada: «Nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas para promover su desarrollo intelectual y espiritual».
Con estas palabras, el pontífice subrayó que la respuesta ante la crisis migratoria no puede limitarse a la ayuda humanitaria de emergencia o al auxilio básico material. León XIV exigió un compromiso a largo plazo que garantice la inclusión real y la dignidad plena de los migrantes, promoviendo su crecimiento como personas en todas sus dimensiones. Con la caída de la tarde, el obispo de Canarias, José Mazuelos, despidió al pontífice rompiendo el protocolo: «Papa León, te queremos un montón». El estadio entero se fundió entonces en una atronadora ovación de tres minutos, un estallido de júbilo que los fieles acompañaron con los brazos en alto al ritmo del clásico «pío, pío» canario.