Europa autorizará este año el uso del Da Vinci en intervenciones cardíacas
12 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La cirugía robótica está a punto de llegar al corazón. Hasta ahora, en Europa no se puede utilizar, salvo en casos puntuales y fuera de mercado. Pero, según la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular y Endovascular, los organismos europeos tienen previsto aprobar su uso a finales de año.
Esto abre un nuevo campo para los Da Vinci y los cirujanos gallegos empiezan a tomar posiciones. «Queremos hacer cirugía cardíaca robótica», confirma el presidente de la sociedad española de esta especialidad, Juan José Legarra, que deja el cargo en el congreso nacional que se celebra estos días en Vigo.
Legarra, que es jefe del servicio de cirugía cardíaca del Hospital Álvaro Cunqueiro, asegura que ya ha transmitido al Sergas su voluntad de operar corazones con el Da Vinci. «La recepción que he tenido es buena, confío en que podamos empezar», asegura.
En el congreso nacional trascendió que Europa anunciará en breve el cambio en la normativa, probablemente en un encuentro europeo de cirugía cardiotorácica que se celebrará en Barcelona. Actualmente, los productos quirúrgicos que entran en contacto con el corazón se consideran de clase III, igual que las prótesis, y tienen requisitos más duros. En la cirugía torácica (pulmón) sí está desarrollado el uso del Da Vinci.
En Galicia hay tres hospitales con servicios de cirugía cardíaca: Vigo, Santiago y A Coruña. Este último es el único que hace trasplantes y también el centro de referencia para operar a niños. Entre los tres superan ampliamente las 1.500 intervenciones al año.
«Trataremos de establecer un programa de formación», dice Legarra. Este punto es clave, porque los cirujanos que utilizan el Da Vinci necesitan una acreditación. Como la normativa ha impedido que la cirugía robótica se desarrolle en este ámbito, apenas hay cirujanos acreditados. En consecuencia, de momento tampoco hay muchos profesionales que puedan formar a otros, lo cual reduce el acceso.
En Galicia hay un Da Vinci en cada hospital público de las siete grandes ciudades. Los cirujanos se sientan a los mandos, como en una videoconsola, y manejan los cuatro brazos del robot. Ven todo en una pantalla, con aumentos, y operan sentados, con menos desgaste físico. Otro cirujano está como asistente en el campo quirúrgico, sobre el paciente. El Da Vinci de los tres grandes hospitales gallegos es especial porque tiene dos consolas.
El problema que tienen los centros sanitarios gallegos es que solo tienen un robot que comparten varios servicios. Dependiendo del hospital, pueden ser hasta seis —urología, cirugía general y digestiva, ginecología, cirugía torácica, otorrinolaringología y cirugía pediátrica—. Aunque todos los hospitales operan por las mañanas y por las tardes, al compartir la plataforma las horas de que dispone cada servicio son limitadas. Todos los hospitales han pedido incorporar nuevos robots.
Daniel Pereda, el cirujano cardíaco que más casos ha operado en España con robot: «Damos el alta en tres días en vez de diez»
El cirujano cardíaco Daniel Pereda (Venezuela, 1979) es el único que opera corazones con robot en España. Aprendió la técnica en Estados Unidos, donde trabajó, y en el 2019 la implantó en el Hospital Clinic de Barcelona, donde se acaba de formar una segunda cirujana y hay otro en proceso. Estos días está en un congreso en Miami.
—Si la técnica no está autorizada en Europa, ¿cómo siguen operando?
—Habíamos empezado antes de que Europa cambiase la normativa de dispositivos médicos, que se aplica al los dispositivos implantables, las prótesis, aunque el robot no se implanta. Con el cambio de normativa, nos quedamos en un limbo. Hemos seguido usándolo sin una autorización expresa. Lo enmarcamos dentro de un estudio. Los resultados son buenísimos.
—¿Cuántas operaciones hacen?
—Para este año tenemos planificadas 150 intervenciones. Somos el centro de Europa con más experiencia en cirugía robótica intracardíaca. Otros hacen más cirugía coronaria.
—¿Qué enfermedades tratan?
—Lo más habitual es la reparación de la válvula mitral, pero también hacemos tricúspide y aórtica, en la que fuimos el segundo hospital del mundo. También cardiopatías congénitas.
—¿Qué ventajas aporta?
—La cirugía es igual de eficaz que la convencional, pero es menos invasiva y la recuperación del paciente es más sencilla. La hacemos sin incisiones, solo el acceso del robot, de 8 milímetros, entre las costillas. Pero lo que hacemos en el corazón es igual que en la cirugía abierta.
—¿Cuánto tarda la recuperación?
—Los pacientes están en casa en tres días, de mediana, cuando en la cirugía normal son diez. Además, con una esternotomía [el corte en el esternón para abrir la caja torácica] el paciente está meses con restricciones y problemas de movilidad.
—¿Cuál es la alternativa?
—La cirugía convencional, abierta, es la que más se practica. La mínimamente invasiva se hace en unos pocos centros. La robótica es todavía menos invasiva. Mejora la visualización y es más habilidosa porque, aunque estén dentro de la cavidad, tienes la movilidad intacta, porque controlas los mandos y la movilidad de la mano está en la punta del robot, que además tiene cuatro brazos.
—¿La intervención es más larga?
—Al principio, sí, pero ahora ya no. Podemos hacer tres operaciones al día.
—¿Por qué se ha desarrollado menos en la cirugía del corazón que en otras especialidades?
—Porque los casos son muy complejos, no hay ninguno sencillo, equivalente a apendicectomías o colecistectomías [extracción del apéndice y de la vesícula, respectivamente] para desarrollar experiencia. Siempre son casos complejos, con riesgos.
—Los robots requieren una inversión fuerte. La plataforma cuesta cerca de dos millones y el material fungible es costoso. ¿Merece la pena?
—Para nosotros, sí. Cuanto más volumen hagas, más rentable resulta. En el Clinic los usamos todas las especialidades. Tenemos tres robots y echan humo, nos peleamos por ellos.