La atmósfera se configuró de una manera especialmente favorable en la Península durante los primeros cuatro meses del año
10 jun 2026 . Actualizado a las 09:55 h.Las precipitaciones acumuladas en España desde el inicio del año hidrológico (inicios de octubre) se cifran en 599 litros por metro cuadrado, según la Agencia Estatal de Meteorología. Esto supone alrededor de un 15 % más de lo habitual para este punto del año: 523 litros.
De acuerdo con la Aemet, los excedentes más destacados se observan en la mitad sur peninsular, así como en algunos sectores de la fachada mediterránea y del noroeste. A su vez, también predominan las anomalías positivas en los archipiélagos, salvo en el sector oriental de Mallorca. Este exceso de precipitación resulta especialmente acusado en las Canarias, donde amplias áreas registran acumulados que superan en más del doble los valores habituales.
Buena parte de este superávit de precipitación se explica por lo ocurrido durante los primeros cuatro meses del año, cuando la atmósfera se configuró de una manera especialmente favorable para las lluvias en la Península. Entre enero y abril se encadenaron numerosas borrascas atlánticas que siguieron trayectorias poco habituales, impulsadas por una reorganización de la circulación atmosférica en el Atlántico norte.
Uno de los factores claves fue el debilitamiento del vórtice polar a comienzos de año, que favoreció el desplazamiento hacia el sur de la corriente en chorro, la gran autopista de vientos que guía las borrascas desde América hacia Europa. Como consecuencia, la zona de formación y desplazamiento de los ciclones atlánticos quedó situada en latitudes más bajas de lo normal, estableciendo un corredor casi directo hacia la Península.
A esta situación se sumó la llegada recurrente de ríos atmosféricos, largos corredores de vapor de agua que transportaban enormes cantidades de humedad desde regiones subtropicales próximas al Caribe. Las borrascas aprovecharon ese combustible adicional para generar precipitaciones muy abundantes y persistentes.
El resultado fue un episodio excepcional por su extensión geográfica, intensidad y duración, con acumulados extraordinarios en Galicia, Andalucía y otras muchas regiones de España y Portugal. En algunos puntos se registraron cantidades de lluvia que normalmente requieren varios meses para acumularse, contribuyendo de forma decisiva a que el actual año hidrológico presente un balance claramente más húmedo de lo habitual.