La cuarentena de los pasajeros del Hondius: de ejercicio en el hospital a café de Starbucks a domicilio
SOCIEDAD
En España las habitaciones del Gómez Ulla son gimnasios improvisados, en Estados Unidos los confinados cuentan con bicicletas estáticas y pedidos de comida ilimitados en sus habitaciones, mientras que en Turquía los aislados han visto hasta 50 tipos de aves por la ventana
13 may 2026 . Actualizado a las 12:55 h.La aventura que los tripulantes del MV Hondius iniciaron el 1 de abril en Ushuaia (Argentina) para descubrir algunos de los lugares más remotos del planeta como la isla Tristán de Acuña se ha transformado ahora en una larga cuarentena que la mayoría ya cumple en sus países, a excepción de los que siguen en el barco que llegarán a Rotterdam el 17 o 18 de mayo según las previsiones (mayoritariamente miembros de la tripulación filipinos). En España, se ha determinado que este período de aislamiento sea de 42 días, del 10 de mayo al 21 de junio en el hospital Gómez Ulla de Madrid, aunque a los 28 días se reevaluará la situación según el protocolo. Desde Sanidad incluso se valora que en función de la evolución epidemiológica las últimas semanas se puedan cumplir en el domicilio y actualmente solo uno de los 14 españoles que iban a bordo está en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan). ¿Cómo transcurren estos largos días en soledad? En función de la nacionalidad de los viajeros, la cuarentena es domiciliaria u hospitalaria y las normas son más o menos estrictas, algo que parte del pasaje está mostrando a través de sus redes sociales.
Gracias al contenido compartido en los últimos días, los seguidores de los viajeros han comprobado como algunos optan por hacer ejercicio en sus habitaciones de hospital con gomas elásticas con el skyline de Madrid de fondo o incluso hay quienes gozan de servicio de comida a domicilio, aprovechando para pasar estos momentos a base de apetecibles hamburguesas y café de Starbucks.
«Hemos recibido las más bonitas cartas de bienvenida en nuestras habitaciones cuando llegamos ayer, lo que es de agradecer», ha afirmado el influencer de viajes estadounidense Jake Rosmarin en su cuenta de Instagram, compartiendo fotos de estos escritos. También mostró algunas de sus peticiones gastronómicas como pan inglés con bacon y huevos: «Podemos pedir toda la comida que queramos», comentó a la comunidad que le sigue, integrada por más de 100.000 personas.
En esta línea, compartió un selfi con un café de Starbucks en la mano y una gran sonrisa asegurando no poder creer que le hicieran llegar algo de esta cadena internacional de café en estas circunstancias. Él junto con los 17 pasajeros repatriados a Estados Unidos en un vuelo llegaron a la base aérea de Offutt (Omaha, Nebraska) donde fueron trasladados al Centro Nacional de Cuarentena de la Universidad de Nebraska para aislamiento y evaluación. En su habitación individual dejó ver que dispone de una cama y un escritorio, un cuadro con un impresionante atardecer y una bicicleta estática para mantenerse activo.
Por su parte, la oceanógrafa valenciana Aitana Forcén está en una de las habitaciones del Gómez Ulla de Madrid, desde donde periódicamente en las historias de su Instagram publica contenido de su día a día. «Haciendo lo que se puede con lo que se tiene», expresó junto a un emoticono de un fuego mostrando su particular gimnasio en el suelo de la habitación y con una banda elástica para hacer estiramientos. También mostró las vistas de la capital de España desde su habitación, aparentemente en plantas altas del centro hospitalario por la perspectiva, desde donde los últimos días solo ha podido contemplar cielos nublados.
Por su parte, el youtubero jordano-palestino Kasem Hato aclaró en su Instagram la transición de su situación a bordo del Hondius: «Así empezó, así continúa», escribió en un post reciente mostrando una foto suya durante la exploración y una segunda en la cubierta del barco con EPI y mascarilla antes de ser desembarcado en Tenerife. «Nos embarcamos en un viaje de 35 días por el Atlántico para ver algunos de los lugares más lejanos del mundo y el viaje terminó con nosotros siendo las noticias en todos los canales del mundo. Lo que nos pasó es algo inimaginable, como si la historia hubiera ido más allá de la lógica y al realidad y se hubiera convertido en dos realidades separadas», reflexionó. Informó a sus casi tres millones de seguidores que actualmente está confinado en una casa cedida por el gobierno de su país «hasta nuevo aviso» y avanzó que se tomará unos días de descanso «para entender lo que pasó». «Vivimos la historia más extraña que una persona puede vivir», lamentó.
El pasajero turco Emin Yogurtcuoglu, que viajaba junto a su pareja en el MV Hondius, utiliza su cuenta de Instagram como herramienta de comunicación con el exterior desde su aislamiento y en una publicación ha deseado que «ojalá no pase nada en cuarentena y volvamos a saltar como delfines». Ha detallado que hasta ahora ha documentado 4.500 especies de aves diferentes en varias partes del mundo y sobre la fauna que le apasiona, compartió de manera emotiva una imagen de una polilla que se acercó hasta el lugar donde se encuentra ahora, sintiéndose afortunado de haber visto una especie de este tipo por primera vez en la vida.«Hoy 50 especies diferentes de aves sobrevolaron nuestra posición. En lugar de ir nosotros a ellas, ellas vienen a nosotros», relató.
Asimismo, el bloguero de viajes turco, Ruhi Cenet, que bajó del barco en la isla de Santa Helena, confirmó en su Instagram que las pruebas de orina, saliva y sangre dieron negativo en hantavirus y que se encuentra en cuarentena. «No subí al barco para vivir una crisis sanitaria, fui a bordo para filmar un documental sobre la isla Tristán de Acuña, el lugar más remoto del mundo», escribió a su comunidad virtual. En un vídeo del 5 de mayo compartió imágenes que grabó durante la navegación, como el mensaje del capitán por megafonía anunciando el primer fallecido, para dar una idea de como transcurrió todo desde la notificación del brote de la enfermedad hasta el desembarco. Las autoridades de su país determinaron que él y otros pasajeros turcos se mantendrán en cuarentena en sus casas, donde se les harán test cada 10 días.
Estos pasajeros también informaron sobre cómo era la rutina a bordo del Hondius en las primeras semanas de viaje y cuando todo empezó a empeorar, compartiendo vídeos en cubierta tomando el aire manteniendo ciertas distancias y con mascarillas o desayunando dentro de los camarotes mostrando su situación en medio del mar enfocando la cámara al ojo de buey.