Hacia una terapia personalizada en fibrosis hepática: un hallazgo del CNIO permitirá elegir mejor cada tratamiento

redacción LA VOZ

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Los investigadores del CNIO Nabil Djouder y Paula Sánchez, responsables del estudio
Los investigadores del CNIO Nabil Djouder y Paula Sánchez, responsables del estudio Christian Esposito. Madmoviex. CNIO

El descubrimiento, que desvela un mecanismo clave en el desarrollo de la enfermedad, explica también por qué algunos fármacos para patologías hepáticas son en realidad contraproducentes

28 abr 2026 . Actualizado a las 11:05 h.

La fibrosis hepática, caracterizada por la acumulación progresiva de cicatrices en los tejidos del hígado que pueden derivar en cirrosis o cáncer, afecta a millones de personas en todo el mundo. Hasta ahora, se creía que los conductos biliares que atraviesan el hígado eran meras tuberías pasivas encargadas de transportar la bilis. Sin embargo, un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ( CNIO), publicado en Nature Metabolism, ha dado un vuelco a esta concepción al identificar que las células epiteliales biliares (BEC) actúan como guardianes activos que regulan la salud del órgano y evitan activamente el daño del tejido. El equipo liderado por Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, ha descubierto un complejo mecanismo molecular que mantiene la estanqueidad de estos conductos. En condiciones normales, una proteína llamada FXR detecta los ácidos biliares y activa a otra proteína, YAP, que sella las uniones entre las células para evitar fugas. O, lo que es lo mismo, si falla esta proteína clave para la estructura de los conductos biliares se favorece la aparición de la enfermedad, un hallazgo que abre también la vía para el desarrollo de tratamientos personalizados. 

Según explica Paula Sánchez, primera autora del estudio, este hallazgo es fundamental para la medicina traslacional. «Nuestro trabajo muestra que las células BEC son reguladores activos de la salud del hígado. Al controlar la señalización FXR-YAP, estas células forman una barrera que impide las fugas de ácidos biliares y la fibrosis. Este hallazgo permite encauzar mejor la investigación hacia terapias más seguras y dirigidas».

Fibrosis (rojo) en células del parénquima hepático (azul) como respuesta a una lesión celular. / Paula Sánchez. CNIO
Fibrosis (rojo) en células del parénquima hepático (azul) como respuesta a una lesión celular. / Paula Sánchez. CNIO Paula Sánchez

Cuando este sistema de seguridad falla, los ácidos biliares se filtran al parénquima hepático, activando a las células estrelladas que generan las cicatrices de la fibrosis. Este descubrimiento no solo explica el origen de la enfermedad, sino que arroja luz sobre por qué algunos tratamientos actuales, como el ácido obeticólico (OCA), un medicamento para enfermedades hepáticas, han provocado efectos secundarios graves en ciertos pacientes.

La agencia reguladora de medicamentos en Estados Unidos, la FDA, emitió una alerta sobre el uso de OCA, y fue retirado del mercado estadounidense. En Europa, la Agencia Europea del Medicamento recomendó a la Comisión Europea en el 2024 revocar la autorización para su venta, pero el Tribunal de Justicia Europeo permitió que se siguiera administrando a los pacientes que ya lo recibían.

Nabil Djouder señala que el fármaco podría ser contraproducente si la vía de señalización está dañada de origen: «OCA podría empeorar la fibrosis cuando la señalización de FXR está perdida en las células BEC. Eso explica por qué algunos pacientes pueden experimentar una fibrosis acelerada del hígado, a pesar de estar recibiendo tratamiento».

Este avance abre la puerta a una estrategia de estratificación de pacientes, permitiendo decidir quién es candidato idóneo para un fármaco y quién no. De este modo, la investigación del CNIO se encamina hacia la personalización de las terapias hepáticas. «Comprender cómo responden los distintos tipos de células del hígado permitirá seleccionar mejor a los pacientes candidatos a terapias dirigidas a FXR, y evitar posibles efectos adversos en otros pacientes», concluye Djouder, subrayando la importancia de proteger la integridad de estos conductos para detener la progresión de las enfermedades crónicas del hígado.