Una ola de calor marina histórica en California deja una lección para Galicia

SOCIEDAD

CHRIS TORRES | EFE

El Pacífico norte lleva meses con aguas extremadamente cálidas y la previsión es que el calentamiento pueda intensificarse

25 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una región de aguas extremadamente calientes que ocupa un área de unos 8.000 kilómetros se extiende actualmente a través del Pacífico norte. La Agencia Nacional del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) asegura que es «la mayor superficie de una ola de calor marina en la región del Pacífico nororiental desde que comenzaron las observaciones en 1982». Las anomalías, las más intensas del planeta ahora mismo, alcanzan entre 2,5 y 3,5 grados por encima de lo normal. Daniel Swain, climatólogo de la Universidad de California aclara que «puedan parecer modestas en comparación con las del aire, pero en el océano adquieren un significado mucho mayor. Incrementos de apenas 3 a 5 grados ya definen una ola de calor marina, y valores de 5 a 7 grados sitúan el fenómeno en niveles extremos. Esto se debe a la elevada capacidad térmica del agua, que requiere mucha más energía para calentarse que el aire, por lo que pequeñas desviaciones respecto a la media implican una acumulación de calor muy significativa».

Este episodio meteorológico extremo pone de manifiesto el tremendo valor que tiene un fenómeno natural que California comparte con Galicia: el afloramiento. Tanto en el litoral californiano como en el gallego, los anticiclones semipermanentes (en nuestro caso el de las Azores) generan vientos de componente norte. Esta circulación del aire desplaza el agua superficial desde la costa hacia la plataforma oceánica que son sustituidas por otras que ascienden desde el fondo frías y cargadas de nutrientes. No es casualidad que las costas donde se producen afloramientos alberguen algunas de las aguas más productivas del planeta.

El origen de la ola de calor marina severa que afecta a California se encuentra en el viento, que está soplando con menos intensidad. Esto está teniendo dos efectos. Por una parte, ha reducido la presencia de nubes, aumentando la cantidad de radiación. De hecho, el pasado mes de marzo, el oeste de Estados Unidos registró temperaturas históricas del aire. Pero también se ha calentando el mar. Por otro lado, el viento flojo ha desactivado el afloramiento, el principal mecanismo de refrigeración. Como consecuencia, no hay movimientos verticales, las aguas no se renuevan y se calientan de manera muy intensa.

En el mapa global de las anomalías de temperatura de los océanos destaca la ola de calor marina en el Pacífico norte
En el mapa global de las anomalías de temperatura de los océanos destaca la ola de calor marina en el Pacífico norte ClimateReanalyzer / Universidad de Maine

El episodio no solo destaca por su extensión e intensidad, sino también por su duración. Las aguas del Pacífico empezaron a calentarse hace ya meses. Esto se debe a que el océano tiene una gran inercia térmica. «Las olas de calor marinas rara vez desaparecen en un día o una semana. Habitualmente tardan semanas o meses en disiparse, ya que el calor no se limita a la superficie, sino que se acumula en una capa más profunda del océano», subraya Swain.

La previsión indica que la ola de calor seguirá activa durante los próximos meses e incluso podría intensificarse con la llegada del verano, ya que el calentamiento estacional elevará aún más la temperatura del agua. Los efectos de un mar tan cálido son diversos. Puede aumentar la evaporación y generar mayor inestabilidad atmosférica en forma de lluvias intensas. También obligar a muchas especies marinas a migrar.

La crisis que está viviendo actualmente el marisqueo gallego tiene mucho que ver precisamente con la ausencia del anticiclón, el viento del norte y el afloramiento. Desde octubre hasta febrero, el sistema de altas presiones estuvo retirado hacia el sur y un tren de borrascas pasó por encima de Galicia. Muchas vinieron además cargadas de humedad tropical y descargaron enormes cantidades de precipitación que afectaron a la salinidad de las rías. El océano y la atmósfera siempre tienden a acoplarse y sus efectos se perciben en el aire y en el mar.