Los grandes peces oceánicos, en riesgo por el calentamiento de los mares

LA VOZ REDACCIÓN

SOCIEDAD

El tiburón blanco, uno de los mesotérmicos afectados.
El tiburón blanco, uno de los mesotérmicos afectados. Andrew Fox

Un estudio revela que especies como el atún o el tiburón blanco podrían sufrir sobrecalentamiento al aumentar la temperatura de los océanos

20 abr 2026 . Actualizado a las 21:12 h.

Algunos de los grandes peces mesotérmicos, como atunes, tiburones peregrinos o tiburones blancos, están en peligro. Una investigación publicada en la revista especializada Science advierte de que estos animales marinos se enfrentan a una alta demanda energética y a un creciente riesgo de sobrecalentamiento debido al aumento de la temperatura oceánica. El estudio, en el que participa el investigador de la Universidad de Granada Ignacio Peralta Maraver, analiza cómo el tamaño corporal, la estrategia térmica de cada especie y el calentamiento global determinan su distribución actual y su vulnerabilidad futura, e incluso aporta nuevas claves sobre la extinción de especies del pasado como el megalodón.

Los responsables de la investigación distinguen dos grandes grupos de peces según su capacidad para regular el calor corporal. Por un lado, los ectotermos estrictos, cuya temperatura corporal depende directamente de la del agua, y por otro, los mesotermos, que generan y retienen parte de su calor interno. Estos últimos, entre los que se encuentran algunas de las especies más conocidas y de mayor tamaño, requieren de mucha más energía que los ectotermos de tamaño similar y, además, disipan el calor con gran dificultad.

El equipo responsable de la investigación ha desarrollado una técnica para estimar la demanda metabólica de una amplia variedad de peces óseos y cartilaginosos a partir de su tamaño corporal y su estrategia térmica. «Este avance resulta especialmente relevante porque permite estudiar especies cuya tasa metabólica era prácticamente imposible de medir de forma directa en el laboratorio», informan desde la Universidad de Granada.

Los autores han podido determinar que, a medida que los peces mesotermos aumentan de tamaño, generan calor más rápido de lo que pueden perderlo. «Ese desajuste metabólico provoca un riesgo creciente de sobrecalentamiento», explican. Por eso, en los océanos actuales, muchas de estas especies se concentran en aguas frías, altas latitudes o zonas profundas, donde la temperatura les permite compensar su elevada demanda energética. También sugieren que gigantes como el megalodón pudieron extinguirse al combinar «una altísima necesidad de energía, una escasa capacidad para disipar el calor y unos límites térmicos insostenibles al cambiar las condiciones del océano».

«Los resultados del trabajo permiten anticipar qué especies serán más vulnerables al calentamiento oceánico, lo que resulta fundamental para diseñar estrategias de conservación basadas en mecanismos fisiológicos y no solo en observaciones actuales», explican desde la Universidad de Granada. También exponen que los hallazgos ayudan «a prever desplazamientos de especies de gran valor ecológico y pesquero hacia aguas más frías, mejorando así la gestión de los recursos de pesca en un contexto de cambio climático».