El Gobierno declara los hórreos del norte de la península Patrimonio Cultural Inmaterial
SOCIEDAD
El reconocimiento a estas muestras de arquitectura popular se debe al «papel esencial» que desempeñan como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva
31 mar 2026 . Actualizado a las 21:58 h.El Consejo de Ministros ha otorgado a los hórreos del norte peninsular la categoría de Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, un reconocimiento que refuerza su protección y constituye un paso previo e indispensable para que en un futuro puedan ser declarados Patrimonio de la Humanidad. Según el Ministerio de Cultura, impulsor de la iniciativa, esta distinción responde al «papel esencial» que los hórreos de Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco han desempeñado a lo largo de su historia como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva vinculadas a prácticas sociales, saberes transmitidos, memorias compartidas y representaciones.
Para el arquitecto especializado en patrimonio cultural y presidente de la Red Internacional de Graneros Elevados Tradicionales (Horrea) y de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal), Carlos Henrique Fernández Coto, la noticia supone «un paso adelante gigantesco». «Esta declaración pone el foco en todos aquellos oficios tradicionales vinculados a los hórreos, desde la carpintería y la cantería hasta las labores comunitarias relacionadas con la cosecha del maíz», señala Fernández Coto. Así lo recoge el real decreto publicado ayer, que establece como objetivo prioritario garantizar la salvaguarda de la dimensión inmaterial de los hórreos, incorporándola de forma explícita a los procesos de identificación, documentación, estudio y difusión de estas construcciones populares.
Pero el reconocimiento del ministerio no solo pone de relieve las actividades, oficios y conocimientos tradicionales asociados a los hórreos, sino también el enorme «capital inmaterial contemporáneo y complejo» que las comunidades que los poseen han elaborado en torno a ellos. Unos valores simbólicos que, según el departamento que dirige Ernest Urtasun, configuran «un capital cultural» que contribuye a la cohesión social y al fortalecimiento de las identidades locales y regionales. Un ejemplo de esto último son las foliadas, surgidas precisamente al abrigo de los hórreos. «Esos cantos y bailes populares nacieron durante la esfolla do millo, que se realizaba en las llamadas feiras de mallar. De aquella tradición nos han quedado una serie de canciones, dichos y refranes sobre los hórreos que subrayan su importancia en la cultura gallega», explica Fernández Coto.
En este sentido, el ministerio subraya que, más allá de su relevancia arquitectónica, los hórreos poseen un valor inmaterial que reside en su función simbólica y social, pues han sido y siguen siendo «lugares de memoria, hitos visuales y espacios cargados de significados asociados a prácticas, relatos y modos de vida tradicionales». Y es que aunque originalmente fueron concebidos para salvaguardar las cosechas y alimentos de las inclemencias del tiempo y las alimañas, con el tiempo se han convertido en custodios de un patrimonio que se resiste a convertirse en pasado, como atestigua, por ejemplo, el festival Hórreo Vivo, que se celebra anualmente en el entorno del hórreo de Araño (Rianxo), el más largo de Galicia.
Sin embargo, en los últimos años se han detectado una serie de riesgos para el mantenimiento de estas construcciones, como la homogeneización y desvinculación funcional del hórreo, la desconexión intergeneracional o la pérdida de los contextos culturales en los que se inscriben. Por ello, la declaración de los hórreos del norte de España como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial permitirá la preservación de su dimensión simbólica y social, su conservación material y el rescate de los oficios tradicionales vinculados a ellos.
Una construcción universal
Quizás los hórreos gallegos y asturianos sean los más famosos a nivel mundial, con los pilotes sobre los que se asientan como su principal seña de identidad. No obstante, hay hórreos documentados en muchas otras zonas del planeta. «Hemos detectado hórreos en 70 estados, incluidos países de África, Asia y Oceanía. Es un elemento que se construyó en muchos lugares húmedos para proteger el grano, ya que el maíz era necesario para hacer el pan, un alimento indispensable en muchas épocas de nuestra historia para combatir el hambre, por lo que es natural que hayan surgido en más de una región», explica Fernández Coto.