La Niña se debilita mientras afloran señales de un evento fuerte de El Niño

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En la zona central del océano se aprecia los últimos coletazos del enfriamiento de La Niña y el en la costa sudamericana las primeras señales del calentamiento de El Niño
En la zona central del océano se aprecia los últimos coletazos del enfriamiento de La Niña y el en la costa sudamericana las primeras señales del calentamiento de El Niño NOAA

Científicos advierten sobre el impacto del calentamiento del Pacífico en el clima mundial

11 mar 2026 . Actualizado a las 11:35 h.

Lo último que le faltaba al contexto geopolítico actual tan convulso es un fenómeno capaz de provocar el caos climático a escala mundial a medio plazo y una meteorología extrema por todo el planeta. Pues sobre esa posibilidad está advirtiendo ahora mismo la ciencia una vez que las aguas del Pacífico han comenzado a modificar el sentido de las anomalías. En septiembre del 2025, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) declaró oficialmente el inicio de un episodio de La Niña. Ocurre cuando la zona tropical del océano más grande de la Tierra se enfría debido a que los vientos alisios, que soplan de este a oeste, son más intensos y amplifican las condiciones naturales a ambos lados del Pacífico. Esto quiere decir, un tiempo más seco y frío en la costa oeste sudamericana y más cálido y húmedo en la región de Indonesia y el nordeste de Australia.

La OMM publicó hace unos días un comunicado en el que informa de que La Niña ha entrado en una fase de debilitamiento. Apunta también que ha sido un enfriamiento débil, a diferencia del que hubo entre el 2020 y el 2023, que no solo fue intenso, sino también más prolongado de lo normal. Estima que hay alrededor de un 60 % de probabilidades de que las condiciones sean ya neutrales entre marzo y mayo.

Sin embargo, frente a la costa de Perú, la temperatura del agua ha comenzado a subir. Representa una señal temprana del fenómeno contrario, El Niño. Ocurre cuando los alisios se debilitan y se invierten las condiciones habituales.

De momento, el calentamiento oceánico está restringido únicamente al litoral sudamericano occidental. Esta fase inicial se conoce como El Niño Costero. El proceso completo está bastante bien documentado. En primavera empiezan a aparecer las primeras señales. Durante el verano el calentamiento se consolida y abarca un área mayor. Si las anomalías persisten, el episodio suele declararse oficialmente en otoño y alcanza su máxima intensidad durante el invierno siguiente en el hemisferio norte.

Ahora mismo no es posible aventurarse sobre la intensidad que tendrá El Niño. Sin embargo, algunos científicos están destacando que los primeros indicios apuntan a un episodio fuerte. «Todas las señales que vemos son compatibles cada vez más con un fenómeno de El Niño significativo, si no fuerte, a muy fuerte. Por ahora solo diré que es cada vez más probable que se convierta en un importante factor climático, tanto a nivel regional como global, en 2026-2027», admite David Swain, experto en meteorología extrema de la Universidad de California y uno de los climatólogos más influyentes de Estados Unidos.

Otro meteorólogo estadounidense, Dylan Federico, destacó que la previsión del modelo estacional europeo, actualizada hace un par de días, también indica la posibilidad de que sea evento muy intenso durante el verano. En concreto, hay existe un 98 % de probabilidad de que el fenómeno alcance al menos intensidad moderada, un 80 % de que llegue a ser fuerte y alrededor de un 22 % de que evolucione hacia un súper El Niño.

Jeff Berardelli, otro reputado científico de la atmósfera norteamericano, habla directamente de anomalías de temperatura del mar superiores a 2 grados en la región ecuatorial del Pacífico. «De confirmarse, el episodio podría situarse entre los tres más intensos registrados. No obstante, existe una gran incertidumbre porque el sistema climático debe atravesar primero la llamada barrera de predictibilidad primaveral, un período en el que las previsiones del fenómeno siempre suelen ser menos fiables», aclara.

El Niño es el fenómeno natural con mayor influencia en el clima mundial. Tiene la capacidad de alterar por completo la temporada de huracanes en el Atlántico norte, además de generar todo tipo de consecuencias en el continente americano. Sin embargo, lo que más preocupa es su efecto sobre la temperatura global. Cabe recordar que desde el 2023, la media mundial ha dado un salto enorme respecto a la tendencia ascendente gradual que se había mantenido desde mediados del siglo XIX. De hecho, el último trienio superó por primera vez la barrera de 1,5 grados, el límite térmico de seguridad fijado en el Acuerdo de París.

El calentamiento desbocado actual ha estado generando todo tipo de eventos meteorológicos adversos por todo el mundo, entre ellos la dana de Valencia en octubre del 2024, un año en el que se batió el récord de contenido de vapor de agua en la atmósfera. Muchos científicos llevan tiempo preguntándose si se trata únicamente de caso aislado y la temperatura volverá a los valores anteriores al 2023 o supone un cambio de tendencia. Pero si viene un episodio de El Niño fuerte aportará más calor a un mundo que está atravesando ahora mismo el momento más cálido en miles de años.