Las bajas temperaturas permiten conducir sobre un mar Báltico congelado

Rosalía Sánchez BERLÍN/ COLPISA

SOCIEDAD

Un vehículo cruza el mar Báltico helado entre las islas Saaremaa y Hiumaa.
Un vehículo cruza el mar Báltico helado entre las islas Saaremaa y Hiumaa. Reuters

El tráfico de ferris entre las islas de Saaremaa y Hiiumaa está impedido por el mar helado. Los vehículos pueden pesar un máximo de 2,5 toneladas y circular en algunos tramos solo a menos de 20 kilómetros por hora, no está permitido llevar cinturón de seguridad abrochado y las puertas deben ir sin el seguro puesto

13 feb 2026 . Actualizado a las 15:43 h.

Mientras en el sur de Europa la lluvia hace estragos, en el Norte es el hielo el que ha marcado el inicio de año y está dificultando la actividad humana de múltiples e inesperadas formas. En Estonia, sin embargo, lejos de dejarse paralizar, lo están aprovechando a su favor y han convertido un obstáculo en una inesperada autopista. Al fin y al cabo, «el invierno no es más que una prueba de carácter», como escribió el finlandés Arto Paasilinna. Ya que el tráfico de ferris entre las islas de Saaremaa y Hiiumaa, en el oeste del país, está impedido por el mar helado, las autoridades estonias han clavado unas cuantas señales de tráfico a lo largo del trayecto, organizando básicamente un carril de ida y otro de vuelta, e invitan al tráfico rodado a cruzar sobre el hielo. Así es como ha surgido una carretera de 20 kilómetros de longitud, que une las dos principales islas del Estado báltico, operativa desde el pasado domingo. A temperaturas que oscilan entre los -7 y -18 grados Celsius, los residentes de Hiiumaa y Saaremaa han comenzado a desplazarse por esta vía para comprar, tomar café o llevar a la escuela a sus hijos. Los de Hiiumaa, una vez en Saaremaa, también tienen conexión con el continente a través de Liiva y Virstu. Estonia sortea así el aislamiento de los isleños con una solución práctica a la par que poética, porque convierte el paisaje en infraestructura.

La Ice Road ha sido abierta por necesidad, asume el alcalde de Hiiumaa, Hergo Tasuja, aunque también reconoce que la carretera no es para cualquier conductor y que circular sobre el hielo es «parte de nuestra cultura». Insiste en la seguridad de la vía y en que los expertos comprueban constantemente que la capa de hielo en esa sección del mar Báltico es lo suficientemente gruesa como para soportar el peso de los coches.

Pero admite que su mantenimiento no es fácil. Marek Koppel, de la empresa constructora estonia Verston Eesti, responsable de esta tarea, informa que los trabajadores deben medir el grosor del hielo cada 100 metros para determinar dónde supera los 24 centímetros. Este es el mínimo para que un viaje sea seguro. Además, la compañía alisa las zonas porosas. Las condiciones meteorológicas y la resistencia del hielo se monitorizan las 24 horas para ajustar la pista en consecuencia.

Normativa de tráfico a la medida

Una carretera tan particular exige normativa de tráfico a su medida. Los vehículos pueden pesar un máximo de 2,5 toneladas y circular en algunos tramos solo a menos de 20 kilómetros por hora, mientras que en el resto del trayecto se les permite ir a 40 y hasta a 70. Se les aconseja una gran distancia de seguridad y no les es permitido llevar el cinturón de seguridad abrochado. Las puertas del coche también deber ir sin el seguro puesto, para permitir salir rápidamente en caso de emergencia.

Para los lugareños se trata de una «oportunidad» y una experiencia «divertida», subraya Tasuja. Este fenómeno se produjo por última vez hace ocho años y no se sabe cuándo volverá a ser posible este tipo de conducción, muy celebrado en las redes sociales y que, según las autoridades estonias, es «completamente seguro».