La gallega se hizo este jueves con el mayor premio de la historia del programa, dotado con 2,7 millones
09 jun 2026 . Actualizado a las 17:56 h.Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) calculan que la gallega Rosa Rodríguez, que este jueves se hizo con el mayor bote de la historia de Pasapalabra, dotado con 2,7 millones de euros, tendrá que abonar a la Agencia Tributaria unos 1,26 millones (el 46 % del total) debido al IRPF correspondiente a ese premio. En un comunicado remitido este viernes, Gestha apunta que Hacienda aplicará una retención del 19 % en el momento del cobro del premio, que quedará así reducido a 2,2 millones de euros. Después, cuando la ganadora haga la declaración de la renta, tendrá que tributar otros 740.000 euros.
El premio, señalan los técnicos de Hacienda, tributa como ganancia patrimonial no derivada de una transmisión patrimonial, por lo que han hecho los cálculos en función de la tributación que le corresponde en Galicia, donde la concursante tiene la residencia fiscal, a falta de otros datos.
Rosa, «encantada» de que el premio de «Pasapalabra» revierta en la sociedad
Por otro lado, Rosa Rodríguez se ha mostrado «encantada» de que una parte muy significativa de los 2,7 millones del premio se destine a impuestos, ya que podrá devolver a la sociedad todo lo que le ha permitido estudiar, formarse y disfrutar de servicios públicos en su vida. Así lo ha reconocido en una entrevista a Efe, en la que admite que el porcentaje que se queda Hacienda es elevado, pero que nunca concibió el premio desde el lujo, sino desde la búsqueda de estabilidad.
«Lo que me va a llegar a la cuenta es más que suficiente para cubrir lo que yo buscaba, que era tranquilidad», explica Rosa, de 32 años, que resta importancia a la cifra final que percibirá tras el pago de impuestos. Su paso por el concurso es fruto del esfuerzo personal —«el proceso fue mío y la decisión la tomé yo»—, pero la profesora de español para estudiantes extranjeros es también consciente de que no habría llegado hasta ahí sin el contexto que la ha acompañado.
«No habría podido tener ese proceso si no fuera por las circunstancias personales y familiares, por lo que hicieron mis padres para darnos oportunidades, y también por la sociedad en la que he vivido», afirma la gallega. Por eso, considera su victoria no solo un triunfo individual, sino también familiar y, en parte, colectivo. «Devolver bastante de todo lo que he recibido, sobre todo en educación y en servicios públicos de los que he disfrutado y disfruto, me parece lógico», señala Rosa, que asegura sentirse cómoda contribuyendo con su dinero.
Una reflexión que conecta con su preocupación por la falta de estabilidad que afrontan los jóvenes, especialmente en el acceso a una vivienda y en la construcción de un proyecto de vida, como le ha ocurrido a ella misma, aunque ya tenga 32 años y lleve trabajando desde los 20. «Los jóvenes estamos viviendo en tiempos complicados económicamente a nivel mundial, ya no solo es España», dice tras reconocer que acudió al programa como «un sueño, una locura, una ilusión a la que aferrarse y aislarse de ese futuro tan poco halagüeño que se nos presenta».
En su caso, el premio le permitirá elegir la vivienda que le guste y, a lo mejor, en vez de un pisito pequeño, que es a lo que aspiraba, adquirir una casita pequeña, ya que no quiere grandes lujos. Su modo de vida seguirá siendo sencillo. «El dinero es tranquilidad, comprar tiempo y paz mental», insiste.
Ha logrado el bote ante un contrincante, Manu, en el que la rivalidad se ha basado en el respeto, sin una sola salida de tono. «Todo sería mucho mejor si, sobre todo, las personas que nos representan, que están en los altos mandos y poderes pensaran que se puede pensar diferente, debatir y tener puntos de vista diferentes, pero desde el respeto al otro por sus argumentos, pensamientos y creencias», apunta Rosa.
Superada la vorágine del concurso, la gallega tiene como prioridad inmediata recuperar el tiempo perdido: volver a estar con amigos, retomar rutinas y disfrutar de la normalidad. Más adelante planeará algún viaje con la familia, sin hacer ya tantos números y, si puede ser a Argentina, donde nació, mucho mejor. Ah, y lo del novio, sobre lo que todo el mundo pregunta, «llegará cuando tenga que llegar», comenta entre risas.