La nieve rosa de la Antártida va a más

j. v. l. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Muestreo de la presencia de algas rojas en la Antártida
Muestreo de la presencia de algas rojas en la Antártida Opecam-SeaDron (ICMAN)

Un estudio de científicos españoles detecta que las algas rojas llegan a cubrir más del 10 % de las ilas Shetland del Sur

27 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un estudio liderado por el CSIC ha detectado que las floraciones de algas rojas en la Antártida son mucho más extensas de lo que se creía hasta ahora. Llegan a cubrir más del 10 % del territorio de las islas Shetland del Sur, y eso tiene importantes implicaciones ambientales. Aceleran el deshielo al reducir su potencial para reflejar la radiación solar.

«Las algas rojas sobre la nieve contribuyen a reducir el albedo superficial (la capacidad de refracción) hasta en un 20 %, lo que favorece la absorción de calor, acelerando el deshielo de nieve y hielo. Este proceso genera un preocupante bucle de retroalimentación positiva en un contexto de cambio climático, ya que el aumento del deshielo crea condiciones aún más favorables para la proliferación de estas algas», explica Alejandro Román, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN) y primer autor de un trabajo que ha contado con la colaboración de las universidades de Cádiz y del País Vasco y que publica la revista Communications Earth & Environment.

El estudio se ha centrado en este archipiélago, situado a unos 120 kilómetros del continente helado, porque, entre otras cosas, allí están las bases españolas Gabriel de Castilla (isla Decepción) y Juan Carlos I (isla Livingston). Detectaron que, durante el verano austral, entre diciembre y febrero, estas microalgas llegan a ocupar entre el 3 y el 12 % de la superficie de cada isla. Esto supone 176 kilómetros cuadrados, una extensión mucho mayor que la documentada hasta la fecha y que incluye distintos espacios: glaciares, nieves costeras y casquetes polares. Además, lo registraron durante un período de seis años, entre el 2018 y el 2024, y observaron que «cada año [las algas rojas] ocupan mayor superficie».

Para llevar a cabo este trabajo, utilizaron datos de detección por satélite, con el Sentinel-2, e información de un sensor hiperespectral montado en un dron, que es lo que les ha permitido captar las propiedades del alga roja a través de las distintas longitudes de onda. A partir de ahí, aplicaron técnicas de aprendizaje automático para cartografiar la disposición espacial de las algas.

Al margen de la curiosidad de teñir de rosa la nieve, este fenómeno tiene importantes implicaciones ambientales y el estudio del CSIC contribuye a entender el papel de estos microorganismos en el deshielo.