Urdangarin sostiene que la infanta Cristina conocía la existencia de su actual pareja antes de que saliera a la luz

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SOCIEDAD

Iñaki y Ainhoa Armentia, en una imagen del 2025
Iñaki y Ainhoa Armentia, en una imagen del 2025 J. Casares | EFE

El excuñado del Rey Felipe VI lamenta que su «mala gestión de los tiempos» hiciera que el conocimiento de su noviazgo «fuera demasiado doloroso para todos»

25 ene 2026 . Actualizado a las 14:06 h.

El próximo 12 de febrero llegará a las librerías Todo lo vivido, las memorias con las que Iñaki Urdangarin quiere dar a conocer su historia en primera persona, sin intermediarios. Un recorrido vital en el que fue deportista de élite, se casó con una infanta de España, fue juzgado y condenado, cumplió pena de prisión y a su salida, encontró una familia que ya no era la misma, una esposa que se había convertido en una buena amiga y una sociedad que había dejado de admirarlo.

Llegó entonces el momento de empezar de cero en lo profesional, pero también en lo personal, una vida lejos de la Casa Real y de la madre de sus hijos, la infanta Cristina, quien, según su versión, ya conocía que había otra mujer en su vida antes de que la revista Lecturas lo hiciera público con las fotografías de Urdangarin y Ainhoa Armentia paseando por las playas de Bidart. Sin embargo, eso no evitó el sufrimiento ya que sus hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, todavía no sabían nada. «Mi mala gestión de los tiempos y de la comunicación hizo que el asunto fuera demasiado doloroso para todos», confiesa.

 Iñaki Urdangarin están en plena promoción de un libro en el que no deja ningún capítulo atrás y con el que busca «contar su historia y cerrar definitivamente una etapa que ha generado dolor en los míos y decepción en muchas personas». Un texto que recopila desde sus años de infancia, en los que habla de la historia de amor de sus padres y de sus sueños de juventud, hasta su nueva vida actual, pasando por su entrada en la Familia Real, el caso Nóos y su paso por prisión.

Para la infanta Cristina solo tiene buenas palabras. Cuenta que se casó enamorado y que vivieron 25 años en los que lo fueron todo el uno para el otro. No duda en declarar su admiración por cómo sostuvo a la familia «con una fortaleza admirable» mientras él cumplía condena y subraya que se siguen preocupando el uno por el otro a pesar del divorcio. «Sigue siendo una parte importantísima de mi vida, alguien a quien quiero, admiro y respeto», destaca.

 Cosa distinta fue su relación con el resto de la familia. Asegura que entrar en la Familia Real fue como «aterrizar en otro planeta» y que ni en los mejores tiempos consiguió sentirse plenamente integrado. Finalmente, «cuando las cosas se pusieron muy feas, me sentí abandonado», admite. En este sentido, cabe recordar cómo, antes del estallido del caso Nóos, se facilitó a Urdangarin una salida laboral lejos de España, concretamente en Estados Unidos, a donde la familia se trasladó para que Urdangarin se incorporara a su nuevo puesto en Telefónica.

Sin embargo, alejarlos de los focos patrios no fue suficiente y Urdangarin revela que, en 2010, el Rey Juan Carlos envió a Fernando Almansa para solicitar a exdeportista que se divorciara de su hija. Lo hizo cargado con recortes de prensa para respaldar su petición de que se alejase de la infanta. Sin embargo, fue ella misma quien despachó al emisario real con cajas destempladas. 

En todo caso, reconoce que sigue manteniendo el contacto con parte de su familia política, incluidos los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía, no así con los actuales monarcas, Felipe y Letizia. «El Iñaki que salió de la cárcel no era el mismo que entró. Ese otro Iñaki el que despertó bajo el techo de su madre sabía finalmente quién era de verdad», confiesa. Ese nuevo Iñaki empezó desde cero en una asesoría de Vitoria mientras terminaba de cumplir su condena en tercer grado. Fue allí donde conoció a su actual pareja, Ainhoa Armentia, una mujer que nada tenía que ver con su pasado y que le permitía mirar solo hacia el futuro. «Es una parte esencial de mi felicidad», afirma sobre ella y sostiene que la infanta ya estaba informada antes de que su romance saliera a la luz pública.

Tras saborear las mieles del éxito y sobrevivir a la dura travesía que supuso su paso por la cárcel, ahora, solo quiere «una vida feliz junto a mis hijos, junto a mi pareja, junto a las personas que amo. Quiero vivir desde la gratitud, desde la alegría serena de las cosas pequeñas».