Muere Antonio García-Bellido, el científico que revolucionó la biología del desarrollo
SOCIEDAD
Ganó el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y el Premio Nacional de Investigación Científica Santiago Ramón y Cajal, y sus trabajos con la mosca de la fruta fueron clave para comprender la biología humana
11 nov 2025 . Actualizado a las 18:35 h.El mundo de la ciencia está este martes de luto debido al fallecimiento de uno de los científicos españoles más reconocidos de todos los tiempos, Antonio García-Bellido, pionero en la investigación de las bases genéticas del desarrollo y de la diferenciación celular. Sus trabajos revolucionaron la comprensión de los mecanismos que rigen la formación de los seres vivos, considerado el padre de la Escuela española de Biología del Desarrollo.
Entre sus reconocimiento más destacados se encuentran el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica (1984) y el Nacional de Investigación Científica Santiago Ramón y Cajal (1995). Trabajó siempre con un insecto díptero, la mosca de la fruta, un organismo sencillo de cuyo estudio se derivaron enseñanzas clave para la comprensión de la biología de distintas especies, incluida la humana.
Este hallazgo se centra en que, a partir de una sola célula, el huevo o cigoto, que contiene toda la información genética para las funciones del organismo adulto, se forman otras células en sucesivas divisiones que se van diferenciando en su configuración y en su función. Estas células se agrupan posteriormente en estructuras muy precisas, dando lugar a los diferentes tejidos y órganos.
Los métodos empleados en sus investigaciones siempre estuvieron acompañados de originalidad y fueron de relieve internacional, ya que abrieron el camino para llegar a comprender el mecanismo genético de la diferenciación y morfogénesis de los seres vivos.
Fue doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y entró en el CSIC en 1958: primero como becario, luego como colaborador —en el 1965— y posteriormente como investigador, a partir de 1974. También ejerció de profesor auxiliar de Biología en la Facultad de Ciencias, en la Universidad de Madrid, y como asistente de investigación en la de Zúrich (1963-65).
A lo largo de su extensa y exitosa carrera, trabajó en el Departamento de Biología Experimental de la Universidad de Cambridge (1959-60), en el Instituto de Zoología de la Universidad de Zúrich (1962-65) y en el de Biología del Instituto Tecnológico de California (1967-69). Fue profesor visitante en el Instituto de Tecnología de California (1974-75) y en la Universidad de Chicago (1977); también, organizador del Curso de Genética de la Licenciatura de Ciencias de la Universidad de Bilbao.
Continuó con otras funciones como director del Instituto de Genética y Antropología del CSIC (1976-79), director del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (1980-81), presidente del Consejo Científico del Centre de Gènetique Molèculaire del CNRS (1989), presidente de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo (1994) y presidente electo de la European Developmental Biology Organization, EDBO(1999).
A su vez, fue beneficiario de numerosas ayudas a la investigación y dirigió un gran número de tesis, publicando multitud de trabajos. Ha pronunciado más de un centenar de conferencias en España, Suiza, Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Bélgica, Australia y Japón, entre otros países, y sus méritos derivaron en convertirse en honoris causa en varias universidades españolas como la de A Coruña (UDC), la Central de Barcelona, la de Oviedo, la de Salamanca y la Miguel Hernández de Alicante, así como por la Academia de Ciencias de la URSS (Moscú).
Otros galardones importantes en su interminable trayectoria fueron: el Premio Leopold Mayer de la Académie des Sciences (1986), Premio a la invención de la Fundación García Cabrerizo (1989), Cátedra Severo Ochoa en Biología, el Premio de Investigación de la Comunidad de Madrid (1998) y la Medalla de los Premios de Investigación Rey Jaime I (1998).