El papa aparece en silla de ruedas y sin cánulas nasales en la celebración del Domingo de Resurrección

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

El papa felicitó este domingo, de forma breve, la Pascua a los asistentes a la plaza de San Pedro.
El papa felicitó este domingo, de forma breve, la Pascua a los asistentes a la plaza de San Pedro. ANGELO CARCONI | EFE

El pontífice ha felicitado brevemente la Pascua, con visibles dificultades para hablar, y ha presenciado la lectura de su liturgia, a través de la cual ha mostrado su rechazo por la violencia en conflictos armados y la vida cotidiana

20 abr 2025 . Actualizado a las 13:13 h.

En silla de ruedas, pero sin cánulas nasales para ayudarle a respirar. Así ha aparecido el papa Francisco en el balcón de la basílica de San Pedro del Vaticano durante la celebración de los ritos del Domingo de Resurrección. Llegó al mediodía, arropado con los aplausos de los cerca de 50.000 fieles congregados en la plaza de San Pedro para la Santa Misa, y saludó al público antes de impartir, de forma breve, la bendición Urbi et Orbi. Con visibles dificultades para hablar, debido a los problemas respiratorios que arrastra desde que tuvo que ser ingresado por una bronquitis por infección polimicrobiológica el pasado 14 de febrero, felicitó la pascua a los presentes. «Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua», exclamó antes de dar la palabra al arzobispo Diego Giovanni Ravelli, encargado de leer la liturgia.

En su mensaje, ha recordado que «el mal no ha desaparecido de nuestra historia y permanecerá hasta el final, pero ya no tiene el dominio. La resurrección de Jesús es el fundamento de la esperanza. Y no es una esperanza evasiva, sino comprometida, que nos responsabiliza».

Rechazo de la violencia y los conflictos armados

Aprovechó su mensaje para mostrar su rechazo de la violencia dentro de las familias, «contra las mujeres y los niños», y del «desprecio» que se tiene en muchas ocasiones hacia «los más débiles, los marginados y los migrantes». Con respecto a la inmigración, también promulgó su deseo de que las personas vuelvan a «esperar y a confiar en los demás, incluso en quien no nos es cercano o viene de tierras lejanas, pues todos somos hijos de Dios».

También incluyó un recuerdo para los distintos conflictos alrededor del mundo. Especialmente a los de Palestina e Israel, Ucrania, el Líbano y Siria. Con respecto a la situación en la Franja de Gaza, apeló a las partes beligerantes a que «cesen el fuego, se libere a los rehenes y se preste ayuda a la gente que tiene hambre y aspira a un futuro de paz».

«Quisiera que volviéramos a confiar en que la paz es posible», afirmó el pontífice, antes de mostrar su preocupación por «el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo». Y, además, condenó la carrera armamentística, asegurando que «las armas de la paz son las que construyen el futuro, en lugar de provocar muerte».

«Dios nos ha creado para la vida y quiere que la humanidad resucite. A sus ojos, toda vida es preciosa, tanto la del niño en el vientre de su madre, como la del anciano o el enfermo, considerados en un número creciente de países como personas a descartar», añadió en su discurso.

El papa invita a llevar la esperanza de la Pascua a las víctimas de la guerra y mujeres «humilladas y asesinadas»

El papa Francisco invitó este Sábado Santo a llevar la esperanza de la Pascua a todos y ha afirmado que el testimonio cristiano «no consiste en conservar la luz para sí, sino en compartirla especialmente con quienes caminan en la oscuridad de la soledad, del dolor o del cansancio». Pese a no presidir la liturgia de este sábado, el papa redactó la homilía y se acercó a la Basílica de San Pedro hacia las 17.30 horas para orar en privado y saludar a peregrinos, según informa Efe. Por el momento, continúa convaleciente, recuperándose de sus problemas respiratorios en Casa Santa Marta.

«Queremos ser la luz para quienes carecen de fe en el Señor, para quienes se han extraviado, para los que se han rendido o caminan encorvados por el peso de la vida; para quienes están solos o encerrados en su propio dolor; para todos los pobres y oprimidos de la tierra; para las mujeres humilladas y asesinadas; para los niños que nunca nacieron y para aquellos que son maltratados; para las víctimas de la guerra. ¡Llevemos, a todos y a cada uno, la esperanza de la Pascua!», ha transmitido el pontífice a través de su mensaje escrito para la Vigilia Pascual del Sábado Santo y que leyó el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.

Además, Francisco ha animado a vivir el Año Jubilar como una «oportunidad para despertar y alimentar la esperanza cristiana». Manifestó que «esta es la llamada que, sobre todo en el año jubilar, debemos sentir con fuerza dentro de nosotros: ¡Hagamos germinar la esperanza de la Pascua en nuestra vida y en el mundo!». Sobre lo que destacó, además, que no se trata de una evasión del sufrimiento o del mal, sino de la certeza de que «un nuevo comienzo puede sorprendernos, aunque a veces nos parezca imposible, porque Cristo ha vencido a la muerte».