Veinte años de sequía y ningún plan hidrológico eficaz

SOCIEDAD

Vista del pantano de la Baells, en Barcelona.
Vista del pantano de la Baells, en Barcelona. Siu Wu | EFE

Un repaso por las propuestas de los distintos Gobiernos, desde el Plan Hidrológico Nacional de Aznar al Plan AGUA de Zapatero

02 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Los sabios llevan más de 20 años señalando la tierra seca y los necios mirando sus dedos. Tuvieron que consumirse los embalses catalanes, hoy apenas charcas, para que los gobiernos empezaran a tomarse en serio los cielos permanentemente despejados. Intentos, sin embargo, los hubo. En el 2001, el Gobierno de José María Aznar aprobó un Plan Hidrológico Nacional que contemplaba la construcción de infraestructuras para llevar agua desde el Ebro hasta las cuencas más deshidratadas. El proyecto obtuvo el visto bueno de Europa, que apartó una buena partida de fondos para la nueva red de canales, pero en el 2004 José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa y derogó el trasvase. Esta promesa electoral fue, sobre todo, una victoria histórica de los ecologistas, que llevaban años advirtiendo del impacto ambiental y territorial de esta magna obra.

Asumió las riendas entonces para atajar la seca Cristina Narbona, recién nombrada titular de Medio Ambiente, que presentó como alternativa el Plan AGUA, un programa basado en la construcción de 15 desalinizadoras en las costas andaluzas. No solo. También medidas para controlar mejor el uso de las aguas subterráneas, la depuración de las residuales y su reutilización, y la regulación de los derechos concesionales.

Cuando el PP volvió al poder, en el 2011, solo había una desaladora a pleno rendimiento, la de Marbella. Mariano Rajoy tanteó entonces retomar el plan inicial, el trasvase del Ebro, pero acabó renunciando a la idea y planteando su propio Pacto Nacional del Agua (PNA). Se quedó en brindis al sol.

El agua dulce es un recurso renovable que debe gestionarse de acuerdo a los ciclos naturales. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez hace frente a la sequía inyectando ayudas al sector agrario e impulsando la construcción de nuevas desalinizadoras e infraestructuras en las cuencas afectadas, la derecha reclama un plan nacional, la unión de fuerzas de comunidades y actores implicados. Agua para todos.