Los signos que indican cuándo ir al hospital: más de siete días con síntomas o fiebre que no baja

La Voz

SOCIEDAD

27 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Las infecciones respiratorias representan ya el mayor porcentaje de ingresos en los hospitales gallegos, sobre todo en pacientes de salud más frágil. Pero ¿cuándo hay que acudir a urgencias? «Cuando los síntomas permanecen más de una semana o se empeora mucho y no se mejora transcurrido el tiempo, cuando la fiebre es muy elevada y no se consigue controlar con antitérmicos, cuando la expectoración tiene aspecto purulento o si, de pronto, aumenta la temperatura corporal o la afectación del estado general», resuelve Maite Maza, de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. En otros casos, añade la urgencióloga del Hospital Álvaro Cunqueiro, habría que consultar con el médico de cabecera. «Y hay otra cuestión clave —anota—, que es que muchas veces la gente joven no necesita atención sanitaria, pero sí la baja médica, porque no puede trabajar, porque se encuentra mal, y ese tipo de demanda burocrática al fin y al cabo también implica que hay que hablar con el médico de atención primaria».

Niños que no se vacunaron

Lorenzo Armenteros, médico de familia del Sergas, lamenta lo poco que hemos aprendido de la pandemia. Atribuye a tres razones principales el actual aluvión de casos de gripe. Por un lado, dice, el uso de mascarillas «está prácticamente extinguido, la cultura de la prevención apenas ha calado entre la población». «En los centros de salud vemos gente con síntomas respiratorios tosiendo en las salas de espera sin que le importe que a su alrededor haya enfermos de otro tipo o enfermos graves, y algunos hasta se enfadan cuando se les pide que se pongan la máscara, porque dicen que ya no es obligatoria», comenta. Tampoco se ha instalado, tras la crisis del covid, sistema de ventilación alguno o filtros de aire en colegios o lugares donde hay grupos humanos, señala, «lo que sería muy útil sabiendo lo que sabemos sobre la transmisión».

Y, por último, apunta a la fatiga de la vacunación. «No se ha conseguido vacunar a los niños tal y como se esperaba, y es una población que se está infectando mucho y contagia a sus familiares. También la adherencia de los mayores de 65 ha sido menor», explica. Para ampliar la cobertura, la Xunta ha prolongado la vacunación hasta el 12 de enero.