Así son los gallegos de fe bahaí, la religión que quiere unirlas a todas

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado LA VOZ

SOCIEDAD

Oscar Vázquez

Suman unos ocho millones de creyentes, perseguidos en países como Irán

15 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Manuel López tuvo el primer contacto con la fe bahaí en septiembre de 1985 «dándole las aguas en el Balneario de Lugo a un grupo que venía de Zaragoza». Y Mari Carmen Pastor, andaluza y que entonces estaba en Logroño con su marido, acudió en 1993 a la llamada que hizo desde Vigo María Teresa Ulla. Ambos creen en Mirza Hussein-'Alí Nurí, más conocido como Bahá'u'lláh, que significa «gloria de Dios» en árabe. Profesan, por tanto, la fe bahaí a la que el Gobierno viene de concederle la consideración de «notorio arraigo» en España. Ambos, junto a Clarisa Nieva, que dirige desde Madrid la oficina de asuntos públicos de la comunidad, explican cuáles son las claves fundamentales de su credo y por qué creen que tienen algo que aportarle a la humanidad en su conjunto.

Las enseñanzas de Bahá'u'lláh, un religioso persa del siglo XIX —transmitidas a través de su hijo, su nieto y de los escritos que dejó en más de 100 tomos— son la base de un credo en el que no hay sacerdotes, apenas ritos y en España, de momento, tampoco templos. Los creyentes se reúnen en locales que alquilan o en sus propias casas. Y lo hacen para rezar también, pero fundamentalmente para leer, charlar, reflexionar...

Quizás lo que más les define dentro de la tradición judeocristiana a la que pertenecen es que ellos no reniegan de los cultos anteriores, sino que los asumen como propios con la idea de integrarlos, porque como dice Mari Carmen «Dios solo hay uno» y Yahvé, Jehová o una energía solo son diferentes formas de concebirlo. Igualmente Mahoma o Jesucristo son enviados de esa misma divinidad.

Quizás la principal diferencia radique en que los fieles de otras creencias todavía esperan algún tipo de llegada o momento disruptivo —como puede ser el apocalipsis en el cristianismo— y ellos están convencidos de que eso ya se ha producido porque Bahá'u'lláh es «la última manifestación de Dios». De ahí también los problemas que tienen algunos de los ocho millones de fieles que hay en el mundo en Irán, donde nació el credo y donde están muy perseguidos. De hecho, en Vigo hay una pequeña comunidad de refugiados a los que Mari Carmen, como traductora de persa, les es de gran ayuda.

No hacen proselitismo como tal y están sujetos a la leyes del país en el que se encuentren. Lo único que no aceptan es que se les obligue a renegar de su fe, pero en todo lo demás sus normas son las del conjunto de la comunidad en la que viven.

«Después de la unidad mundial, el primer principio del bahaísmo es ‘‘la investigación independiente de la verdad''», explica Manuel para dar a entender que, aunque hay unos textos y unas guías, cada uno tiene que buscarse un poco su camino. De hecho, él mismo, por ejemplo, está especializado en la lectura del Corán, que como La Biblia y otros libros sagrados forman también parte de su cuerpo teológico, que Manuel resume así: «Para nosotros la Tierra es un solo país y la humanidad entera somos sus ciudadanos; por eso lo de la religión común, igual que solo hay un solo Dios».

Pero insiste en que «se busca la igualdad en la diversidad, para unificar, no para aplastar». Como dice Clarisa Nieva, aspiran también a un solo idioma de entendimiento universal, pero «se trata de unidad que no de unificación» porque se buscan los puntos en común y no que nadie renuncie a su propia cultura.

Así fue como Mari Carmen, alumna de las carmelitas y religiosa practicante desde siempre, llegó hasta este credo: cuestionándose por qué su Dios, el cristiano, tenía que ser el auténtico y el de lo demás no. Ahora cree que estamos «en un momento en el que se empieza a ver que el sistema ya no funciona» y de ahí el caos de guerras y retos en los que está embarcado el mundo. Pero cree que eso siempre es así porque «el momento más oscuro está antes del amanecer», y en estos momentos de zozobra se muestra convencida de que ellos tienen «un modelo que puede ser útil para toda la humanidad». Por eso entiende lo que cree y lo que están construyendo como «un gran regalo».