De joven prodigio a genio de las matemáticas: «Teño un contrato temporal e a miña situación é incerta»

Raúl Romar García
R. Romar LA VOZ

SOCIEDAD

XOAN A. SOLER

Óscar Rivero Salgado, que acaba de ser reconocido con el premio nacional a los jóvenes talentos matemáticos tras una brillante trayectoria, cumplió su sueño de regresar a Galicia para trabajar en la Universidade de Santiago, pero ahora se plantea su futuro ante la situación de incertidumbre

08 oct 2023 . Actualizado a las 13:57 h.

«Non sei onde acabarei, pero gústame pensar que volverei a Galicia. Hai que mirar o futuro con optimismo». Óscar Rivero Salgado (Xinzo de Limia, 1994) expresaba hace once años en una entrevista a La Voz de Galicia un sueño que se acaba de cumplir. Por aquel entonces tenía un futuro más que brillante. Acababa de lograr la medalla de plata en las Olimpiadas de Matemáticas, una de tantas de las que consiguió en su adolescencia, y presentaba un expediente impoluto: un 10 en bachillerato y un 14 en selectividad, la máxima nota posible. Por delante le esperaba un doble grado de Matemáticas e Ingeniería Física en la Universidad Politécnica de Cataluña, donde también hizo la tesis. Luego completó la formación posdoctoral en la Universidad de Warwick (Reino Unido) y con una estancia de seis meses en el Instituto de Ciencias Matemáticas Simons Laufer de Berkeley, en Estados Unidos.

Ofertas no le faltaban, pero como al final «tira volver a casa» optó por regresar a Galicia con un puesto de ayudante doctor en la Facultad de Matemáticas de la Universidade de Santiago (USC), donde ejerce desde hace poco más de un mes. Sueño cumplido y con premio añadido. Acaba de recoger el galardón de investigación matemática Vicente Caselles, concedido por la Real Sociedad Matemática Española y la Fundación BBVA para impulsar la carrera de los mejores talentos matemáticos. Reconoce su trabajo en teoría de números, dentro del área de álgebra, donde se ha enfocado en el estudio de las curvas elípticas, que han intrigado a los matemáticos desde el siglo II antes de Cristo sin que todavía se haya resuelto su misterio. Están detrás de los sistemas de codificación de la información, que permiten, por ejemplo, mantener la seguridad de nuestras tarjetas bancarias. Lo que se ha visto hasta ahora, sin embargo, es solo una mínima parte de lo que las curvas elípticas podrían ofrecer para lograr sistemas de encriptado indescifrables para mantener nuestros datos y comunicaciones seguras. «Os métodos actuais básanse nas propiedades máis básicas das curvas elípticas, non nas máis complicadas nas que estamos traballando», advierte.

También están detrás de la Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer, uno de los siete Problemas del Milenio cuya resolución está dotada con un millón de euros. Rivero Salgado se centra en la investigación básica, pero su trabajo ha contribuido a acercar una solución al enigma. Aunque reconoce, con la prudencia que siempre lo ha acompañado, que «estamos moi lonxe de poder resolver a conxetura».

Aunque sueñe extraño, la resolución del problema matemático es tan incierta como su futuro. A punto de cumplir los 29 años mantiene su deseo de trabajar en Galicia y de contribuir al desarrollo de las Matemáticas desde su tierra, pero se encuentra en una encrucijada. «A vida pode dar moitas voltas e aínda non teño claro donde vou estar nos próximos anos». ¿Por qué? Porque pese a su currículo y al interés de otras universidades extranjeras por hacerse con sus servicios, en la de Santiago no tiene garantizada una estabilidad porque ni a corto ni a medio plazo existe la previsión de crear una plaza de contratado doctor a la que pueda presentarse. «Eu teño un contrato temporal e estou intentando que me fagan un contrato fixo, pero parece que non están pola labor. Eu xa dixen que si as condicións non melloran, pois…».

Su vocación es la investigación y la docencia, pese a que en cualquier empresa privada, como pudo comprobar cuando hace años hizo prácticas en Irlanda, le ofrecían sueldos «espectaculares». También le aportaban mejores condiciones en universidades del extranjero, la opción que hubiera elegido. Pero apostó por Galicia porque «eu son galego e gustaríame dende aquí crear escola, dirixir teses, ter un grupo de investigación e contribuir a que medre a investigación en Matemáticas en Galicia. Se estás en Inglaterra ou en Estados Unidos pois podes estar ben, pero non é o mesmo, porque aquí a implicación é moito maior a nivel persoal, porque síntome parte dunha comunidade e porque quero ser parte do ecosistema matemático galego».

Esto es lo que pensaba hasta hace no mucho, aunque ahora todo podría cambiar ante su inestabilidad laboral. «A miña situación é un pouco incerta agora, frustrante, e enfádome un pouco porque dende o reitorado din moito que queren apostar polo relevo xeracional e demáis, pero logo o único que ofrecen son contratos precarios». Advierte que «os cartos non son a miña motivación. Non pido millóns e moreas, porque o que me interesa é ter un contrato permanente que me ofreza unhas garantías para poder desenrolar aquí a miña traxectoria. Atópome nesta disyuntiva: por un lado queres estar aquí e, por outro, queres ter unhas condicións decentes».

Óscar Rivero Salgado se ha encontrado arropado en todo momento por sus compañeros y por la decana de la Facultad de Matemáticas de Santiago, María Elena Vázquez Cendón. «Aquí -dice- a xente é excepcional e a nivel persoal estou encantado con eles, porque déronme todas as facilidades posibles para poder traballar». El problema es otro, que desde la universidad no se crean plazas nuevas en departamentos como el de Álgebra. «Parece -señala- que non está previsto e que non teñen interese en crear aquí prazas de esa categoría, porque gustaríame ter a oportunidade de poder presentarme e, se teño os méritos suficientes, pois poder conseguila».

Tampoco entiende que se premie a la hora de crear nuevas plazas al personal que ha desarrollado toda su carrera en la Universidade de Santiago. «Son estas cousas as veces un pouco frustrantes -destaca- que ten o de estabilizar a xente por orden de antigüedade, o de coller primeiro a xente que fixo a tese aquí e que estivo sempre aquí. Os que vimos de fora temos que poñernos á cola. Eu creo que hoxe en día na universidade enténdese que viaxar e formarse no extranxeiro é algo que te abre portas, pero aquí semella que se promove xusto o contrario: que estés aquí dende o principio porque eso vai facer que te estabilicen antes».

El futuro de Óscar Rivero Salgado sigue siendo brillante. Aunque ahora lo domina la incertidumbre.