Cada vez más bichos infecciosos: el otro impacto del cambio climático

SOCIEDAD

Mosquito alert

El calor provoca un aumento de plagas de especies invasoras en las ciudades

09 ago 2023 . Actualizado a las 15:36 h.

Los artrópodos son cada vez menos, pierden biodiversidad, pero hay un grupo de estos invertebrados con patas articuladas —insectos, arácnidos, crustáceos— que camina a la contra: los que pueden transmitir enfermedades cada vez son más. Aumentan su población porque encuentran nuevos nichos de colonización. El escenario está cambiando.

Las plagas en ciudades ya no son excepción, confirman expertos en Sanidad Ambiental. Están aumentando y detrás de este incremento hay, principalmente, tres razones: la globalización del comercio mundial —el transporte de mercancías también lleva de un lugar a otro a invitados no deseados—, los cambios en los hábitos de vida —el ser humano viaja ahora mucho más que antes y, a veces, vuelve con huevos o directamente organismos en sus maletas o vehículos— y el cambio climático.

«Con el aumento de la temperatura se acelera el metabolismo y las especies se reproducen más rápido. Y, además, a los artrópodos se les abre la ventana temporal de reproducción», explica Jorge Galván, director general de la asociación nacional de empresas de control de plagas Anecpla. Los mosquitos, que solían aparecer en verano, con el calor, ya se detectan incluso en el norte de España en enero. Hay zonas en las que han dejado de hibernar y están picando durante todo el año.

Con el mosquito tigre —potencial vector para diferentes virus— ya asentado en España, a los investigadores les preocupa que el cambio en las temperaturas instale en estas latitudes a portadores de otras enfermedades, como el mosquito de la fiebre amarilla. «Zonas que antes eran más frías ahora no lo son tanto y, de repente, nos estamos encontramos plagas en lugares en los que antes no teníamos —corrobora Galván—. Nos pasa, por ejemplo, con la mosca negra, que necesita un rango de temperatura para reproducirse. Si antes en una zona la temperatura iba de 8 a 12 grados y ahora va de 10 a 18, ya es viable que se reproduzca allí. Espacios que antes por temperatura no eran colonizables por algunas especies ahora sí lo son. Y cada vez nos encontramos los insectos más al norte».

Cambia el tablero y cambian los tiempos: «La procesionaria normalmente a principios de primavera baja y pupa para luego reproducirse. Este año ha bajado en algunos sitios a finales de enero. Eso es un adelanto de la plaga muy grande», advierte el experto. Y pasa también con las cucarachas y con las garrapatas, dice. Pero si hay una especie que preocupe a Galván es la de los mosquitos: «Siempre hemos sido un clima subtropical y ahora estamos transicionando a un clima tropical. Y en Galicia, además, hay humedad, y eso ayuda a muchas plagas».

Las enfermedades

Lo preocupante del nuevo panorama no es solo la plaga propiamente dicha, sino las enfermedades que transmiten estos organismos vivos, infecciones que parecen lejanas, pero que ya están aquí. O casi. Dengue, malaria, chikungunya, zika. «Erradicamos la malaria hace muchos años en España, pero ya ha vuelto a haber algunos casos autóctonos y el año pasado hubo dengue autóctono en Ibiza —confirman desde Anecpla—. Esto lo transmiten los mosquitos, pero las garrapatas también provocan serias enfermedades como la de Lyme o la fiebre de Crimea-Congo». «La fiebre del virus del Nilo ha llegado, por ejemplo, con el mosquito común, el culex pipiens, que siempre ha estado en España de forma natural. Ahora ha entrado el patógeno a través de él y ya lo tenemos aquí —detalla Galván—. Ha estado en Andalucía, pero este año ya se ha detectado en Cataluña. ¿Quién dice que el año que viene no va a estar en Galicia?».

Según la Organización Mundial de la Salud, el 75 % de las enfermedades del futuro serán de origen zoonótico y casi todas de transmisión vectorial —contagio de animales a humanos a través de un «bicho»—. «No se trata de alarmar, pero sí hay que estar alerta», comenta el experto en plagas. ¿Y cómo podemos estarlo? «Evitando las acumulaciones de agua, por ejemplo, porque el mosquito tigre es capaz de reproducirse en pequeñas cantidades de agua —propone—. Si dejas el plato con agua del perro toda la noche, ahí se va a reproducir». Galván insiste, sin embargo, en un enfoque preventivo que pase por la Salud Pública, un abordaje que lleva décadas promoviéndose pero que los expertos no ven reflejado ni en la normativa ni en la práctica: «Si no se coordina la salud humana-animal y la ambiental, no va a haber un control».

Animales silvestres y domésticos

José Antonio Oteo, del Laboratorio de Patógenos Especiales en el Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores de La Rioja, destaca que el calor contribuye al aumento de plagas, pero también apunta a un «déficit de control de poblaciones de animales silvestres» y al incremento de las mascotas. «En los parques hay muchas garrapatas, algo que antaño no había, y es porque hay muchos animales. Los perros, si no están bien higienizados, salen al campo y traen garrapatas a estas zonas», indica a Efe.