Una de cada seis personas sufre problemas de fertilidad

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Proceso de vitrificación de óvulos en una unidad de reproducción asistida gallega.
Proceso de vitrificación de óvulos en una unidad de reproducción asistida gallega. Senén Rouco

La OMS alerta del importante problema de salud pública que esto supone y pide a los gobiernos que aumenten urgentemente el acceso a una atención asequible y de calidad

04 abr 2023 . Actualizado a las 20:10 h.

El 17,5 % de la población adulta a nivel mundial, aproximadamente una de cada seis personas, sufre infertilidad, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que analiza un total de 133 trabajos realizados entre 1990 y el 2021. El documento, que recoge las primeras estimaciones de prevalencia de la infertilidad realizadas por la OMS en más de una década, concluye que hay una «urgente necesidad de aumentar el acceso a una atención de la fertilidad asequible y de alta calidad para quienes la necesitan».

En cualquier caso, el informe no aclara si la infertilidad está en aumento o no. «Las estimaciones anteriores realizadas por la OMS en el 2012 no mostraron ninguna tendencia hacia un aumento de las tasas de infertilidad. Así que no encontramos esa evidencia en nuestro informe y no podemos, basándonos en los datos que tenemos, decir que la infertilidad está aumentando o es constante», ha detallado en rueda de prensa desde Ginebra (Suiza) el jefe de Anticoncepción y Fertilidad de la OMS, James Kiarie.

Ante esta «persistente falta de datos en muchos países y algunas regiones» sobre la infertilidad, los expertos de la OMS han reclamado «una mayor disponibilidad de datos nacionales desglosados por edad y por causa para ayudar a cuantificar la infertilidad, así como para saber quién necesita atención en materia de fertilidad y cómo se pueden reducir los riesgos».

El estudio tampoco ha dividido los datos sobre infertilidad entre hombres y mujeres debido a esa falta de cifras, pero el doctor Gitau Mburu insta a no discriminar a ningún sexo. «No es una cuestión de mujeres. Es posible y muy común que ambos sexos, hombres y mujeres, contribuyan al problema de la infertilidad. Y también sabemos que en general se culpa a las mujeres. De hecho, yo diría que se culpa desproporcionadamente a las mujeres de no concebir en las parejas», afea.

La infertilidad, definida por la imposibilidad de lograr un embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección, se distribuye de manera homogénea en todo el mundo. Además, las tasas son comparables en los países de ingresos altos, medios y bajos, lo que indica que se trata de «un importante reto sanitario» a escala mundial. En concreto, la prevalencia es del 17,8 % en los países de ingresos altos y del 16,5 % en los de ingresos bajos y medios.

«El informe revela una verdad importante: la infertilidad no discrimina. La enorme proporción de afectados pone de manifiesto la necesidad de ampliar el acceso a la atención de la fertilidad y de garantizar que esta cuestión deje de quedar al margen de la investigación y las políticas sanitarias, de modo que quienes lo deseen dispongan de medios seguros, eficaces y asequibles para alcanzar la paternidad», ha comentado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

«Costes financieros devastadores»

El informe alerta de que, a pesar de la magnitud del problema, las soluciones para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad, incluida la tecnología de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV), «siguen estando infrafinanciadas y son inaccesibles para muchos debido a los elevados costes, el estigma social y la limitada disponibilidad». De hecho, la OMS apunta que en la mayoría de los países los tratamientos de fertilidad se financian en gran medida con fondos propios, lo que «a menudo se traduce en costes financieros devastadores».

«Los habitantes de los países más pobres gastan una mayor proporción de sus ingresos en tratamientos de fertilidad que los de los países más ricos. Con frecuencia, los elevados costes impiden a las personas acceder a tratamientos de infertilidad o, por el contrario, pueden catapultarlas a la pobreza», han lamentado los expertos de la OMS. En su intervención en la rueda de prensa, la directora de Salud Sexual y Reproductiva e Investigación de la OMS, Pascale Allotey, ha avisado de que «millones de personas se enfrentan a costes sanitarios catastróficos después de buscar tratamiento para la infertilidad, lo que hace que esto sea un problema de equidad importante y, con demasiada frecuencia, una trampa de pobreza médica para los afectados». Por ello, ha reclamado «mejores políticas y financiación pública» para «mejorar significativamente el acceso al tratamiento y proteger a los hogares más pobres de caer en la pobreza como consecuencia de ello».

Al hilo, un estudio financiado por la OMS y el Programa Especial de las Naciones Unidas de Investigación, Desarrollo y Formación de Investigadores en Reproducción Humana (HRP, por sus siglas en inglés) ha evaluado los costes asociados a los tratamientos de infertilidad en países de ingresos bajos y medios. Según esta investigación, publicada en la revista científica Human Reproduction, los costes médicos directos pagados por los pacientes por una sola ronda de FIV «son a menudo superiores a los ingresos medios anuales, lo que indica unos costes prohibitivos para la mayoría de las personas en estas partes del mundo». En concreto, el doctor Mburu ha detallado que, según los resultados de la investigación, en algunos países «la gente gasta más que sus ingresos medios anuales en un ciclo de FIV». «Y descubrimos que en algunos países se gastaban hasta el 200 % del PIB en un ciclo de FIV. Creemos que es necesario reducir este gasto para garantizar el acceso universal a los servicios de fertilidad», ha remachado.

Cada vez más mujeres recurren solas a la fecundación «in vitro»

Entre el 2016 y el 2020, el porcentaje de mujeres que recurrieron en solitario a fecundaciones in vitro en España aumentó prácticamente un 50 %, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), una tendencia que se podría extrapolar a otras técnicas de reproducción asistida. Este porcentaje refleja el cambio en el perfil de paciente. Explica la doctora Elisa Gil Arribas, especialista en salud reproductiva y secretaria de la SEF, que a consulta acuden cada día más parejas solo de mujeres, pacientes con hijos de relaciones anteriores y chicas que deciden afrontar la maternidad en solitario. «Esto ha cambiado radicalmente la forma de afrontar estos tratamientos», señala la especialista. Según una encuesta de la farmacéutica Merck, entre las españolas que no tienen hijos pero sí lo desean, el 53 % se ha planteado alguna vez ser madre sin tener pareja.

El retraso de la edad de maternidad es uno de los grandes desafíos a los que tienen que hacer frente en el campo de la reproducción asistida. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el 2022 nacieron en nuestro país 329.812 niños, 7.011 menos que en el 2021, situando el número de alumbramientos en un nuevo mínimo histórico desde 1941. Advierte Gil Arribas que el aplazamiento voluntario del planteamiento reproductivo ha influido en el incremento de la infertilidad, un importante problema de salud que solo en nuestro país afecta a alrededor de 800.000 parejas. En este sentido, debe tenerse en cuenta el descenso de la fertilidad que se produce en la mujer pasados los 35 años.