San Pedro despide a Benedicto XVI con una ceremonia digna de un papa reinante

valentina saini VENECIA / E. LA VOZ

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La reina emérita de España, doña Sofía, y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, durante la visita a la capilla ardiente del papa emérito
La reina emérita de España, doña Sofía, y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, durante la visita a la capilla ardiente del papa emérito Natalia Ruiz Guillamón | EFE

Francisco presidirá hoy un funeral menos sobrio de lo anticipado por Ratzinger

05 ene 2023 . Actualizado a las 09:14 h.

El funeral del papa emérito Benedicto XVI, que se celebra esta mañana, a partir de las 9.30 horas, en la entrada de la basílica de San Pedro, corazón del catolicismo, será parecido al de un papa reinante en muchos aspectos, pero con algunas especificidades: no habrá las súplicas finales de la diócesis de Roma y de las Iglesias orientales, por ejemplo, y la primera de las cinco oraciones de los fieles será «por el papa emérito Benedicto, que se ha dormido en el Señor».

El papa Francisco presidirá la ceremonia, que al parecer no será tan sencilla y sobria como quería el propio Joseph Ratzinger y que podrá seguirse en directo desde nuestra web. Aunque el santo padre nacido en Alemania en 1927 es el primer pontífice emérito en la milenaria historia de la Iglesia católica, no es la primera vez que uno en el cargo celebra los funerales de otro papa reinante: ocurrió en 1802, cuando los restos de Pío VI regresaron de Francia; el papa había fallecido en 1799 en la ciudad francesa de Valence, y los funerales se celebraron en San Pedro en presencia de Pío VII.

Muchos fieles en Italia se alegran de la decisión tomada por el Vaticano. Un papa, aunque sea emérito, «merece un funeral de papa», dijo a La Voz una jubilada romana que asistirá a la ceremonia. No podía ser de otra manera, después de todo: además de las delegaciones oficiales de la República Federal de Alemania, con el presidente Frank-Walter Steinmeier y el canciller Olaf Scholz, y de la República Italiana con el presidente Sergio Mattarella y la primera ministra Giorgia Meloni, asistirán al funeral la reina emérita de España Sofía con el ministro Félix Bolaños, los reyes de Bélgica Felipe y Matilde, el presidente de Portugal y el de Polonia, y otros jefes de Estado y de Gobierno, como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, protestante calvinista pero casado con una católica, que el martes visitó la Basílica de San Pedro, donde se exponía el cuerpo del Benedicto XVI (y después fue a Ostia, donde comió junto al mar antes de regresar a Roma).

Orbán fue solo uno de los muchos fieles que rindieron homenaje al papa emérito: 135.000 únicamente en los dos primeros días. El féretro de ciprés se cerró ayer. Cuando finalice el funeral, Benedicto XVI será enterrado en las grutas vaticanas, junto con las monedas y medallas acuñadas cuando era pontífice, el «rogito» (un resumen de su pontificado, encerrado en un tubo de metal) y los palios. El féretro se colocará después en una caja de zinc sellada, y finalmente en una de madera.

El papa Francisco pronunciará la homilía y los ritos finales de despedida, pero será un italiano, el cardenal decano Giovanni Battista Re, quien celebre el funeral. Entre los concelebrantes habrá 120 cardenales, más de 400 obispos y al menos 3.500 sacerdotes, que solo podrán concelebrar en una zona específica de la plaza de San Pedro tras haber obtenido una entrada. Habrá dos lecturas: la primera del Antiguo Testamento, concretamente del libro del profeta Isaías, y la segunda del Nuevo Testamento, de la primera carta del Apóstol San Pedro.

Los medios y los políticos italianos —de derechas e izquierdas— están dedicando mucha atención a la muerte de Benedicto XVI, mientras que en las redes del país transalpino se discute sobre la labor del pontífice alemán.