China rastrea a los contactos de los manifestantes igual que a los de los contagiados con el covid

maría puerto PEKÍN / E. LA VOZ

SOCIEDAD

Policías chinos patrullan las calles casi desiertas de Pekín
Policías chinos patrullan las calles casi desiertas de Pekín MARK R. CRISTINO | EFE

El Gobierno trata de desactivar la ola de protestas con presión policial

30 nov 2022 . Actualizado a las 19:17 h.

La abundante presencia de policía en las calles de las grandes ciudades chinas tiene como objetivo intimidar a los manifestantes para desactivar la ola de protestas. Las concentraciones, impulsadas por el cansancio ante las estrictas medidas de covid cero, representan un desafío en toda regla al régimen chino y a su líder, Xi Jinping.

Tras las protestas del fin de semana, en las que casi no intervinieron las fuerzas de seguridad, los manifestantes han empezado a notar la presión. La policía ha identificado a algunos y los ha convocado en comisaría para que explicaran sus movimientos. En las redes sociales también se ha denunciado que desde algunas universidades han convocado a alumnos a reuniones con la policía en las que les han inspeccionado el teléfono móvil.

También en redes ya se ha empezado a compartir programas para borrar datos de los móviles para protegerse de la policía. Se han hecho virales vídeos donde aparece la policía de Shanghái revisando móviles de gente joven en el metro. Van a la búsqueda de imágenes de las protestas y de aplicaciones prohibidas en China como Telegram, Twitter o los programas VPN que se utilizan para saltarse la censura.

Pekín ahora rastrea a manifestantes para identificarlos junto con sus contactos, el mismo método que ha empleado para luchar contra el covid-19. También se ha empezado a culpar a las «fuerzas hostiles» extranjeras de estar detrás de las manifestaciones y de las peticiones de dimisión a Xi Jinping. Desde Naciones Unidas se ha instado a China a respetar el derecho de manifestación.

El martes, un gran despliegue policial todavía era visible en Pekín, especialmente porque las medidas anticovid y las gélidas temperaturas han vaciado las calles. Aunque oficialmente la capital no está confinada, la situación es mucho peor que la vivida a principios del 2020. En ese momento se paralizó la actividad, pero no se confinó a la gente. En cambio, ahora hay muchas comunidades de vecinos y barrios cerrados total o parcialmente. Al igual que al principio de la pandemia, los restaurantes solo reparten comida a domicilio y las tiendas que no son de primera necesidad están cerradas. El caótico tráfico ha desaparecido y la policía patrullando destaca en una ciudad semivacía.

En la noche del lunes, la concentración convocada a través de internet en el puente de Sitong, donde se colgó una pancarta de protesta durante la celebración del Congreso del Partido Comunista, no se realizó. El barrio tecnológico de Zhongguancum, cerca del distrito universitario, estaba controlado por un gran dispositivo policial. Zang y Wei ya están fuera de la universidad, pero se acercaron a curiosear y explican que la policía las paró en la calle y les exigió la documentación para identificarlas. El único motivo que les dieron era que eran jóvenes.

En cambio, en la Universidad de Tsinghua han intentado rebajar la tensión. La dirección convocó una reunión con los estudiantes para discutir medidas relacionadas con las restricciones por covid. Hasta ahora los estudiantes estaban obligados a realizar una prueba PCR diaria y no podían abandonar el campus.

China afronta por el covid las mayores protestas sociales de la últimas tres décadas

Los motivos por los que el régimen chino debe preocuparse por las protestas del covid

j. v. lado

Las protestas contra las restricciones impuestas por la política de covid cero han puesto al Gobierno chino ante lo que el analista jefe en la región de la agencia Reuters, Pete Sweeney, califica como un «trilema» sanitario, político y social.

 

¿Qué ha detonado las manifestaciones?

La política de covid cero dinámico, centrada en test masivos y recurrentes combinados con cierres estrictos de edificios, barrios e incluso ciudades enteras, han detonado el malestar acumulado por la población debido a las consecuencias económicas y sociales arrastradas durante casi tres años. En septiembre murieron en un accidente de autobús 27 personas que estaban siendo trasladas a un centro de cuarentena de Guiyang. En las últimas semanas a los empleados de la factoría de Zhengzhou (Henan), que tiene unos 300.000 trabajadores y fabrica la mayor cantidad de los teléfonos iPhone del mundo, están siendo obligados a vivir en la planta en la que se han dado contagios, lo que ha desembocado en protestas violentas. Por otra parte, el sábado en la ciudad de Urumqi (Xinjiang), que lleva soportando los confinamientos desde agosto, un incendio en un edificio se ha saldado con diez fallecidos y los residentes creen que las restricciones retrasaron la acción de los bomberos y la posibilidad de salvarse de los afectados. Sin embargo, las protestas, según ha documentado la CNN se han extendido al menos a 16 ciudades de todo el país, entre ellas Pekín y Shanghái.

Seguir leyendo