Ana Peleteiro: «En España hay clasismo, más que racismo, y yo me incluyo»

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

ángela suárez

La deportista de élite, portada de «Glamour», habla en la revista sobre la maternidad y los abusos que sufrió de su expareja

21 nov 2022 . Actualizado a las 23:03 h.

La medallista gallega Ana Peleteiro ha protagonizado en la recta final de su embarazo una nueva portada de revista, esta vez la de Glamour, donde ha concedido una entrevista en la que se ha sincerado sobre su futura maternidad, cómo lleva el embarazo, su relación con el deportista Benjamin Campaoré y la situación en España en relación al racismo, entre otros temas.

Peleteiro confiesa que durante los próximos meses tiene un importante reto por delante sobre el que se muestra muy contenta. «Siempre he dicho que quería ser una madre joven y siempre he sido juzgada en el mundo del deporte por ello. Aunque es cierto que ha habido otras muchas pioneras que han demostrado que sí se puede. ¿Cuántos futbolistas o cuántos atletas son padres y nadie les pone entre la espada y la pared? No se les cuestiona. Quizá sea porque no tienen que quedarse embarazados. Pero es que, sinceramente, durante el embarazo se puede llevar una vida relativamente normal». 

Ana Peleteiro tiene claro que las atenciones que necesite su hija Lúa no dependerán solo de ella, sino que es un trabajo de dos, junto su pareja Benjamin Campaoré. «Lo peor viene después, con los cuidados del bebé. Si un deportista hombre se puede permitir pagar lo que sea para que su paternidad sea más fácil y pueda dormir por las noches, también podemos hacerlo nosotras. Y si no tienes la posibilidad, tampoco se acaba el mundo. Hay ayudas, una mujer tiene un hijo con una persona que es su pareja, no está sola» 

Para ella, la relación con el futuro padre de su hija ha sido clave para formar la familia que siempre ha querido. «Está muy relacionado con que muchas veces no se piensa con quién se tienen los hijos. Yo no sería madre, a dos años de unos Juegos Olímpicos, con una persona que fuera un parásito. Literalmente, yo no estaría con una persona así. A Benjamin yo lo he visto cómo es como padre, cómo se dedica a sus hijas. En París, no tenía calidad de vida porque vivía por y para ser padre. Yo quiero ser madre, quiero cuidar de mi hija y vivir la maternidad, pero también quiero ser madre y continuar trabajando».

Sobre su adopción y el racismo 

Peleteiro siempre ha hablado de su adopción con total naturalidad y considera que en nuestra sociedad es un tema tabú. «He hablado yo más de mi adopción de lo que la gente me ha preguntado porque les da reparo hacerlo —explica—. Mi madre me abandonó. Yo podría haber gestionado esto como un drama: mi madre no me ha querido. Pero no me lo tomé así. No sé por qué lo hizo. Nunca he hablado con ella, ni la conozco, ni tengo necesidad de hacerlo. Ella tomó una decisión y fue la mejor de su vida y de la mía porque gracias a ello conocí a mis padres que son una familia maravillosa. Me han dado las mejores oportunidades que se pueden dar a una hija, de las que mi madre biológica no habría sido incapaz».

Ana considera que en España la discriminación y el racismo dependen mucho de la situación familiar que tengas. Ella nunca se ha sentido discriminada porque su ambiente era muy favorable. «Tengo unos padres con muy buenos puestos de trabajo. Siendo mestiza (porque tampoco soy negra 100%) -recalca- y estando siempre rodeada de una familia blanca, la cosa cambia. No te van a juzgar igual si vas con tus padres blancos, que si lo haces con tus padres emigrantes... En España hay clasismo, más que racismo. Y yo como española me incluyo. Además, en mi familia nunca fui Ana la adoptada, ni «la negra». Todo lo contrario, siempre fui la favorita porque era la más pequeña, encima era morenita con el pelito rizado. Fui muy bien acogida en todos lados y sentidos: en atletismo, porque era la negra que más corría; en el cole, porque era la hija de la profesora…».

Los abusos de su expareja

Peleteiro confiesa en su entrevista para Glamour que no todas las relaciones de pareja que ha tenido han sido sanas. La atleta cuenta que sufrió abusos por parte de su ex y que no se dio cuenta hasta que reflexionó en un programa de televisión tiempo después: «Vi el programa entero y me eché a llorar. Estaba con mi pareja, que preocupado me preguntó qué me pasaba y se lo dije: “Creo que he sufrido abusos por parte de mi ex”. “¿Por qué dices esto?”, me preguntó y le empecé a explicar. Benjamín quería darse contra la pared y reventarle a él, sobre todo porque le teníamos a dos plantas en el centro de alto rendimiento donde estábamos». 

Peleteiro cree que esta situación se dio, en parte, «porque en casa nunca se había hablado del consentimiento», y cuenta que sin ayuda no habría sabido gestionarlo, sin Rebeca, su «coach mental». «Lo trabajamos y me dio las herramientas para poder hacerlo. No me ha quedado ningún trauma, alguna cosa sin mucha importancia. Ha sido una forma de aprender. ¿Me hubiese gustado aprender de diferente forma? Obviamente. A nadie le gusta que le pase esto en la vida. Pero mira, luego me recompensó. Al mes de tomar la decisión y de dejar esa relación, que ya estaba muerta desde hacía mucho tiempo, conocí a la persona más buena y respetuosa del mundo. Tendrá un caos de vida, porque tiene tres hijas, pues sí, pero bienvenido ese caos». 

Ahora Peleteiro se siente feliz y agradecida de tener una pareja con la que por fin comparte ideales y forma de ver la vida. «El otro día estaba trabajando en el ordenador y cuando me levanté, le vi que estaba en la cocina viendo un programa de mujeres de Burkina Faso. Después, subió una story diciendo: “La mujer es el futuro del hombre”. Mi pareja es más feminista que yo que soy mujer. Es superactivista, superrespetuoso con las mujeres. Se informa mogollón. Me alucina porque él ha sido criado por un hombre de Burkina Faso, que vive en Francia, con una mujer que es la mayor de doce hermanos, del noreste de Francia colindando con Alemania. Podría ser una familia muy cerrada, pero le han educado con unos valores que me dejan alucinada. Influye también que es padre de tres hijas».