El Papa cree que la Iglesia debe sentir «vergüenza» por el caso de abusos en un colegio del Opus de Vizcaya

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El papa en el avión, contestando a las preguntas de los periodistas
El papa en el avión, contestando a las preguntas de los periodistas MAURIZIO BRAMBATTI / POOL | EFE

«No lo hicimos bien», asegura Francisco sobre la investigación abierta por abusos a un menor y la «cultura del secretismo» instalada en el clero

08 nov 2022 . Actualizado a las 19:24 h.

El papa Francisco no se olvida del caso de abusos sexuales a un menor cometidos en el colegio Gaztelueta de Leioa (Vizcaya) entre 2009 y 2011, cuya investigación ha ordenado reabrir, según se supo el pasado mes de septiembre, debido a los errores cometidos en el anterior proceso canónico y después de que la justicia civil confirmara en 2020 la culpabilidad del antiguo profesor implicado.

Durante el vuelo de vuelta a Roma el pasado domingo tras su viaje apostólico a Baréin, el Pontífice mantuvo una conversación con los periodistas que le acompañaban a bordo del avión en la que hizo referencia a los casos de abusos sexuales a menores mal juzgados por la Iglesia católica. Aunque no especificó de cuáles se trataba, fuentes vaticanas consultadas por este diario consideran «lícito» pensar que sus palabras aluden a lo sucedido en el colegio vizcaíno del Opus Dei.

«He recibido dos quejas en los últimos meses sobre casos de abusos que habían sido encubiertos y no juzgados bien por la Iglesia: inmediatamente pedí un nuevo estudio (de los dos casos) y ahora se está haciendo un nuevo juicio; también está esto entonces, la revisión de los antiguos juicios, no bien hechos (que no se han dado correctamente). Hacemos lo que podemos, todos somos pecadores, ¿sabes? Y lo primero que tenemos que sentir es la vergüenza, la profunda vergüenza de eso».

Fue la respuesta que dio Francisco a un informador que le preguntó sobre cómo se puede cambiar la «cultura del secretismo» que todavía impera en la justicia canónica para que resulte «transparente», de manera que las personas que denuncian sepan cómo concluyen los procesos y si los presuntos culpables son finalmente castigados.

En su conversación con los periodistas, el Pontífice realizó un mea culpa como máxima autoridad de la Iglesia católica por las dificultades y resistencias que, todavía hoy, surgen a la hora de tratar los casos de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos, como quedó de manifiesto en el caso Gaztelueta. «Estamos trabajando con todo lo que podemos, pero sepan que hay gente dentro de la Iglesia que todavía no ve claro, que no comparte... es un proceso que estamos haciendo y lo estamos llevando a cabo con valentía y no todo el mundo tiene valor», dijo el Papa, reconociendo que «a veces» surge «la tentación de transigir» y que «todos somos esclavos de nuestros pecados». La voluntad hoy de la Iglesia católica, en cualquier caso, «es aclararlo todo».

Como informó este periódico el pasado mes de septiembre, Bergoglio ha ordenado la reapertura de la investigación canónica por los abusos sexuales continuados que sufrió un alumno menor de edad mientras estudiaba en el colegio Gaztelueta. El padre de la víctima, Juan Cuatrecasas, considera que esta investigación «llega tarde» pero que, al mismo tiempo, supone un «paso importante» a la hora de hacer justicia y «limpiar el buen nombre» de su hijo.

El Tribunal Supremo condenó a dos años de prisión al profesor del centro vizcaíno en septiembre de 2020. Quedaba pendiente la investigación religiosa, que en un primer momento se cerró en falso en 2015. El padre de la víctima insiste ahora en que, en realidad, aquellas primeras pesquisas realizadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe solo fueron un intento por ocultar lo que ocurrió. «Llegaron a pedir que se restituyera el buen nombre del profesor», explica Cuatrecasas.

El padre espera que el profesor reciba en los próximos meses una condena de la Iglesia similar a la que ha recibido de los tribunales. Confía, asimismo, en que se «reprenda la actitud del Opus Dei, que sigue faltando al respeto e incitando al odio hacia una víctima de pederastia».

Sin sanción posible

El único problema en estas circunstancias es que, según explican expertos en la ley canónica, Roma no tiene ninguna potestad para emitir una condena contra el antiguo profesor de Gaztelueta. Porque no es un religioso, ni pertenece a una orden. Es un numerario del Opus Dei al que los tribunales de justicia ya han condenado -el Supremo le rebajo la condena a dos años de cárcel por lo que no ha tenido que entrar en prisión-. Fuentes del Vaticano apuntan a que la nueva investigación que ahora dirige el obispo de Teruel, José Antonio Satué, busca resarcir a la familia del joven vizcaíno. De esta forma todo apunta a que en sus conclusiones el tribunal eclesiástico admitirá los errores de la anterior investigación y asumirá el relato ya ratificado por la justicia ordinaria.

El proceso, en todo caso, será largo. Los miembros del nuevo tribunal, entre los que también figuran la rectora de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), Mirian de las Mercedes Cortés Diéguez, el vicario general de Jerez Federico Mantaras y el rector del seminario de Sigüenza-Guadalajara, José Luis Perucha, debe ahora repasar toda la documentación del anterior proceso y entrevistar a todas las personas que participaron en ella.

Benedicto XVI se defenderá de las acusaciones de encubrimiento en un juicio por abusos

Benedicto XVI tiene la intención de defenderse de las acusaciones de encubrimiento en un caso de abusos sexuales cuando era arzobispo de Múnich y Freising entre 1977 y 1982 en un juicio que se está siguiendo en el tribunal del sur de Alemania, según confirmó el martes a DPA una portavoz del tribunal.

Las investigaciones comenzaron tras la denuncia por parte de un hombre natural de Baviera que ahora tiene 38 años, pero que en el momento de los hechos era menor, contra el sacerdote Peter Hullermann al que acusa de haber cometido abusos sexuales contra él en las décadas de 1970 y 1980. Ahora el tribunal de Alemania pretende discernir jurídicamente la responsabilidad de la omisión en el caso tanto del Papa emérito como de su sucesor, el cardenal Friedrich Wetter.

En la denuncia figura un informe sobre el sacerdote publicado en enero que da cuenta además de otros abusos cometidos por parte de funcionarios eclesiásticos de la archidiócesis. Según las investigaciones, en lugar de entregar al sacerdote a la justicia civil, los responsables de la diócesis lo trasladaron a otros lugares, manteniéndolo en activo como sacerdote.

La decisión del Papa emérito de testificar abre el camino para poder abrir un juicio oral. Si Ratzinger no hubiera dado este paso, se le habría declarado en rebeldía, pero el tribunal habría desestimado las acusaciones contra él.

«Si la Iglesia católica y los demandados -excepto el notorio reincidente- se atienen a lo que todos los actores eclesiásticos constantemente declaran de forma pública, es decir, a su obligación cristiana y al reconocimiento de las faltas cometidas, la demanda tendrá éxito», ha declarado a DPA el abogado del demandante, Andreas Schulz.