Linda Evangelista, portada de Vogue después de años ocultándose

Martín Bastos

SOCIEDAD

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La top model aparece por primera vez en una portada tras la grave deformación que le causó un retoque estético

19 ago 2022 . Actualizado a las 20:13 h.

Linda Evangelista, una de las caras más famosas de las pasarelas de los 90 junto a Naomi Campbell y Kate Moss, es noticia esta semana porque vuelve a aparecer en una portada después de media década alejada del ojo público. La modelo sufría en el año 2015 una brutal desfiguración facial a causa de un popular tratamiento estético que todavía no ha remitido.

La top model de 57 años se sometió en la empresa CoolSculpting Zeltiq Aesthetics a un tratamiento que consiste en congelar el tejido adiposo de la cara con el fin de retirarla. En una reacción inesperada terminó con la desfiguración total de su rostro al desarrollar Hiperplasia Adiposa Paradójica, un raro efecto secundario que causó el efecto contrario al deseado: salieron bultos de grasa por su cara y su cuerpo.

El trauma para Evangelista, dedicada a posar ante cámaras desde los 16 años, fue total. Después de varios años de batalla legal por el desastre en el quirófano que le impidió seguir ejerciendo su trabajo y la obligó a escapar de las cámaras y de los focos, ha posado otra vez para el fotógrafo Steven Meisel y ahora es la protagonista del número de septiembre de la revista.

El fotógrafo, con quien ha trabajado en muchas ocasiones, la convirtió en la portada de la British Vogue del mes de septiembre. Es la primera portada de revista en la que aparece esta década, después de posar para Fendi hace un mes. En la entrevista de la British Vogue confesaba «Si hubiera sabido que los efectos secundarios podrían incluir perder tu sustento y que terminarías tan deprimida que te odiarías a ti misma, no habría corrido ese riesgo».

Pero el regreso de Linda Evangelista no es definitivo. Lleva media década escondiéndose, todavía le quedan muchas secuelas físicas y psicológicas, y la sesión de fotos costó sacarla adelante: «Esa no es mi mandíbula en la vida real, y no puedo ir con cinta adhesiva a todas partes», explicaba para Vogue entre lágrimas. Todavía dice estar en proceso de aceptarse a sí misma.