Desabastecimiento de alcohol con las Navidades a la vuelta de la esquina

paula avendaño REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

PACO RODRÍGUEZ

La escasez de vidrio para las botellas, una de las principales causas

07 nov 2021 . Actualizado a las 16:39 h.

Imaginarse una Navidad sin alcohol es complicado. Queda apenas un mes y medio para que comience la temporada de momentos que hay que celebrar con copa en mano. Los brindis, sin embargo, están en peligro. A la lista de productos que escasean por culpa de la crisis de suministros hay que sumar uno más: el alcohol. Marcas de ginebra, otras de vodka e incluso el champán, son cada vez más difíciles de conseguir en España.

«Llevamos más de quince días con cero suministro de ginebras: ni Seagrams, ni Beeafeater, ni Tanqueray. Van cayendo en cadena», explica Ana Villar, principal responsable de Distribuciones Villar. Desde esta esquina del polígono coruñés de Pocomaco salen los pedidos de cientos de locales de hostelería de Galicia. En 40 años de andadura no han visto nada igual.

Y no es que no haya alcohol: es que no hay botellas donde meterlo. Una rotura de stock a nivel europeo que provoca que algunas marcas no encuentren recipientes para sus productos. ¿Por qué? El origen está en la pandemia. Con la hostelería y las discotecas cerradas durante meses en medio mundo, las fábricas redujeron su producción o la pararon. Ahora la demanda se ha disparado y retomar el ritmo de antaño no es sencillo, más bien requiere tiempo.

A esto se suma el problema de los contenedores, necesarios para traer marcas de la otra punta del planeta. «Antes podía costar unos mil dólares traer uno, ahora ya estamos en los 1.500 [1.300 euros]. Incluso los que vienen de países lejanos han pasado la barrera de los 15.000 dólares [12.900 euros]», explica Ana.

Entre brindis, el consumo de champán crece exponencialmente en la época navideña y lo más probable es que sea más difícil encontrarlo: «Nos están recortando los pedidos, no hay champán». Algo similar pasará con el vino blanco: «Estamos sin Rías Baixas. Para las bodas antes mandábamos de sobra, ahora van las botellas justas», sigue contando Ana. En su distribuidora, los huecos de almacén de estas marcas no han estado vacíos en 40 años: «Es la primera vez».

Paula Fandiño es enóloga de Mar de Frades. Servir su albariño será más difícil estas Navidades, aunque no imposible: «Por suerte nuestra botella azul es muy característica y tenemos el suministro garantizado para varios años». Por ese lado no tendrán problema, lo que les falta a ellos es el cartón para las cajas. Algo que les está generando «muchos problemas» de distribución: «Habrá Mar de Frades para estas fiestas, pero no tanto como nos gustaría», explica.

Sobre cuanto puede durar este déficit de productos, no hay ninguna fecha concreta. Algunos afectados hablan de que en unas semanas puede solventarse, otros ponen la próxima primavera como horizonte. Y es que lo de las bebidas alcohólicas es solo la punta del iceberg de un problema de suministro que es mucho más grande y que alcanza a otros materiales que son indispensables para la época festiva que está a la vuelta de la esquina. En Distribuciones Villar no saben si podrán hacer su habitual caja de regalo de Navidad, porque su carpintero no tiene madera.

Angel Manso

«No hay ni pegamento para las etiquetas de las botellas»

Enrique Pena sufre en primera persona la escasez de materiales: ni botellas, ni tapones, ni si quiera pegamento para las etiquetas. Su destilería, instalada en Cambre, produce una de las mejores ginebras artesanales del mundo. Hace unos años los premiaron internacionalmente. Ahora, conseguir embotellarla ha sido una odisea. «El problema fundamental ha sido el vidrio, las fabricas recortaron producción con la pandemia y ahora las líneas de trabajo estás saturadas», explica Enrique. «Nuestro modelo se fabrica en Francia, pero ha sido difícil conseguirlo, tanto, que ha tenido que venir por el Reino Unido, con los problemas de importación que eso supone», añade.

El tapón de la marca lleva madera, que también escasea. Y los que fabrican las etiquetas dicen ahora que no hay pegamento. Su modelo de botella es el estándar, que producen a gran escala. Una decisión que tomaron hace tiempo para ahorrarse disgustos con el desabastecimiento. Pues ahora es precisamente uno de los que más falta.

Hasta abril no podrán mandarles más botellas, así que ya están buscando alternativas de fabricación. Para colmo, la subida de precios, sobrevuela el sector: «El vidrio ha subido tres veces este año, el cartón y la madera igual. El futuro no es halagüeño», lamenta Enrique.

PACO RODRÍGUEZ

«Acabo de descargar tres camiones de vidrio y sin ningún problema»

Miguel Gómez es la otra cara de la moneda. Bajo su dirección está Aguardientes Galicia, una destilería afincada en los alrededores de Santiago de Compostela. Allí fabrican orujos y licores gallegos desde 1992, pero también aprovechan sus instalaciones para elaborar productos para Bardinet, un gigante en el mercado español que a su vez pertenece a otra gran compañía extranjera.

Producir para una gran marca les facilita el camino: «Trabajamos con unos volúmenes tan grandes que los fabricantes de botellas nos sirven primero a nosotros que al de al lado». Además, sus botellas no vienen desde muy lejos, ni se enfrentan a los problemas derivados del brexit. Llegan desde Italia y ocasionalmente de algún país de Europa del Este. «Nosotros tenemos botellas a barrer», explica Miguel, que acaba de descargar tres camiones de vidrio «sin ningún problema». Eso sí, entiende que otras pequeñas bodegas puedan estar enfrentándose a problemas, porque tengan una menor capacidad de negociación frente a las grandes compañías. «Pasará como con el papel higiénico», avisa, «la gente entró en pánico al notar que podría acabarse y vació el supermercado». Algo parecido está pasando con el alcohol. Los fabricantes compran materiales de más, por miedo a que se acabe.