La anomalía que eliminó las olas de Galicia

Xavier Fonseca Blanco
Xavier Fonseca REDACCIÓN

SOCIEDAD

La playa de Canide, en Oleiros, es una de las playas más seguras para los niños, pues su ubicación no deja entrar las olas. Es como una piscina
La playa de Canide, en Oleiros, es una de las playas más seguras para los niños, pues su ubicación no deja entrar las olas. Es como una piscina PACO RODRÍGUEZ

Puertos del Estado confirma que ha sido un verano muy atípico en la costa gallega

15 sep 2021 . Actualizado a las 21:17 h.

El verano entra en la fase final. En una semana arranca el otoño astronómico. La estación ha sido de lo más atípica en el apartado meteorológico. Y el responsable de unos meses tan inestables ha sido sin duda la falta total de viento. Su ausencia ha tenido consecuencias de múltiples maneras. Por ejemplo, la escalada del precio de la luz está directamente relacionada con el parón de la energía eólica.

En Galicia el viento no solo ha soplado flojo sino que, además, apenas ha habido una circulación del nordés, la típica del verano que viene de la mano del anticiclón de las Azores. Y esto se debe a que el sistema de altas presiones ha estado muy debilitado durante buen parte del período estival, sobre todo en la última quincena de junio y todo el mes de julio. De hecho, hace unas semanas mencionamos la hipótesis propuesta por el meteorólogo Juan Taboada sobre el momento exacto en el que todo cambió y por qué: el 13 de junio, el mismo día de las intensas tormentas en Ourense. «Trala tormenta de mediados de xuño, ocasionadas pola chegada de aire frío en altura, as altas presións non lograron establecerse de novo ao norte da Península quedarse estacionarias nesa posición», apunta Taboada.

Otra de las situaciones derivadas de esta atípica configuración meteorológica que ha generado la pérdida de una marcada circulación del aire ha sido la continuidad de los episodios conocidos como «mar de ardora» que se producen cuando hay una proliferación de microorganismos que generan bioluminiscencia como Noctiluca, A. minutum y Alexandrium. «Sin viento o en algunos momentos con viento de componente sur no hay afloramientos y sí altas temperaturas del mar. En las Rías Baixas ha llegado hasta los 22 grados estos días. Todo junto favorece que el agua no se renueve tanto en las rías. En estas condiciones, algunos organismos como los dinoflagelados no se dispersan sino que proliferan al haber una capa superficial tan estable. Además, si el agua está tan caliente su crecimiento aumenta», explica Francisco Rodríguez, investigador del Instituto Oceanográfico Español.