Ofrecen en Lugo un puesto de trabajo de psicóloga al que solo pueden aplicar «mujeres maltratadas»

André Siso Zapata
ANDRÉ S. ZAPATA LUGO / LA VOZ

SOCIEDAD

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Se trata de una iniciativa pensada para apoyar a las personas en riesgo de exclusión

09 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En un nuevo intento de apoyar a las personas en riesgo de exclusión, las instituciones siguen buscando fórmulas para integrar a aquellos y aquellas que han tenido que soportar circunstancias desagradables en su vida. Una de estas iniciativas la está llevando a cabo la Xunta en la ciudad de Lugo. Lo hace a través de ALAR, una asociación sin ánimo de lucro, destinada a trabajar con colectivos en riesgo de ser discriminados, como los menores, las personas sin empleo o las mujeres. En este caso, son ellas las que se pueden beneficiar de una oferta de trabajo publicada por ALAR en la ciudad amurallada. Sin embargo, el perfil que piden es mucho más específico: solo podrán aplicar al puesto mujeres que hayan sido víctimas de violencia de género.

Así lo confirma Fernando González, director de la asociación cuya sede está en Lugo, junto al edificio de la Diputación. «Llevamos años trabajando con mujeres víctimas de violencia de género, pero nunca nos habíamos planteado la opción de contratar a una de ellas directamente para colaborar con nosotros». Así comienza su relato el director de la asociación, que explica que «casi todas las subvenciones que nos llegan en materia de empleo son de la Xunta, como es el caso».

La oportunidad llegó cuando la Administración gallega publicó en su portal estas ayudas, hace unos meses, especificando que se debía contratar a una persona con estos requisitos por un plazo de 12 meses. La ayuda, de fomento de la contratación, está destinada a dar trabajo a personas que, normalmente, encuentran más dificultades para acceder al mercado laboral debido a diferentes motivos, en los que se encuentra el trauma que puede surgir después de ser víctima de violencia de género. Estas ayudas están especialmente diseñadas para que se adhieran a ellas asociaciones como ALAR. «En cuanto la vimos ofertada, ni nos lo pensamos», dice su director.