Mariano Esteban: «Seguimos adelante, aquí no se ha suspendido ninguna vacuna»

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

CSIC

Aún no se ha autorizado el ensayo del prototipo que se fabrica en Galicia, pero niega que fuera por la muerte de un macaco

01 ago 2021 . Actualizado a las 10:17 h.

Ni se ha muerto ningún macaco en las pruebas, ni se ha suspendido el ensayo clínico en humanos por la sencilla razón de que todavía no ha empezado. La única realidad es que la vacuna española contra el coronavirus desarrollada por el equipo de Mariano Esteban en el CSIC y que se fabrica en las instalaciones de Biofabri en O Porriño está todavía pendiente de la autorización de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) para iniciar los ensayos clínicos en humanos, que se desarrollarían en paralelo en fases I y II. Los investigadores llevan varios meses esperando el permiso, pero es un proceso habitual en este tipo de procedimientos.

«Se ha exagerado mucho, es una alarma infundada», explica, visiblemente molesto, Mariano Esteban ante ciertas informaciones que vinculaban supuestamente la suspensión de los ensayos clínicos en humanos con la muerte de uno de los macacos utilizados en las pruebas en animales. Algo que también han desmentido desde el CSIC y desde la empresa gallega Biofabri. «La razón por la que se ha aplazado el comienzo previsto del ensayo clínico es, como se ha transmitido al Hospital de la Paz, que se está a la espera de conocer la respuesta de la AEMPS a la solicitud de autorización para su realización», alegan en un comunicado en el que también aseguran que «es totalmente falso que la administración de la vacuna haya producido la muerte por lesiones pulmonares de uno de los macacos empleados en los ensayos preclínicos».

Y en lo mismo insiste el investigador leonés, que hizo la carrera de Farmacia en la Universidade de Santiago. «Todos los animales estaban en perfecto estado de salud cuando acabamos el ensayo clínico. Y a todos les hicimos las pruebas en tejidos para comprobar la respuesta inmune, si han desarrollado anticuerpos neutralizantes, cuál es su respuesta celular y para controlar que no se ha reproducido una tormenta de citoquinas», explica Esteban. Y la respuesta ha sido satisfactoria en los tres modelos desarrollados en animales, tanto en ratones, como en hámsters como en macacos. De hecho, para la aprobación de los ensayos en humanos en fase I y II solo se necesitan dos modelos, pero los investigadores han presentado los tres.