Begoña Seco, al frente de un equipo de rastreo: «Los jóvenes se relacionan hoy con tanta gente que muchos no saben ni los apellidos ni los teléfonos de sus contactos»

SOCIEDAD

PEPA LOSADA

La jefa territorial de la Consellería de Sanidade en Lugo explica que la forma de seguirle la pista al virus ahora es distinta a la de otras olas porque la gente a la que afecta también lo es. «No tiene nada que ver el rastreo en personas de 60 años o en los colegios que el que se hace con los adolescentes», razona

02 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Begoña Seco, jefa territorial de Sanidade en Lugo, es una mujer expresiva y espontánea que contrasta con el carácter hermético de esta cartera gallega. Explica en un santiamén, de forma clara, casi matemática, cómo se rastrea en la comunidad: la Central de Seguimiento de Contactos recibe la alerta del positivo y se pone en contacto con él, le pide su lista de contactos estrechos y vierte los datos sobre su centro sanitario de referencia para que lo antes posible le atienda telefónicamente un médico; atención primaria y los rastreadores militares monitorizan a estos infectados, llamándolos periódicamente; y las cuatro jefaturas territoriales (una por provincia) se encargan de escudriñar hacia atrás, de la labor de rastreo más pura y dura. Más que la de avisar a los que el positivo pudo haber contagiado, su tarea es dar con quién pudo pasarle el virus, retroceder hasta encontrar el «caso índice», cortar la cadena de transmisión para que el virus no siga expandiéndose.

-¿Por qué está resultando tan complicado el rastreo?

-Nos está resultando difícil contactar con alguna gente en primer lugar porque nos encontramos a muchos que no son de aquí, y al no estar en el registro del Sergas no sabemos cómo localizarlos, y en segundo, porque los números de teléfono asociados a las tarjetas sanitarias siguen estando muy desactualizados (cuando nos salta un positivo en el sistema informático con el que trabajamos, los datos que nos aparecen son los asociados a su seguridad social). Sucede mucho con los más jóvenes. Por ejemplo, gente que hace antígenos para salir de noche: muchos tienen fijos antiguos vinculados a sus tarjetas; es gente que no acude habitualmente a los centros sanitarios y que, por eso, seguramente, no se haya visto en la necesidad de actualizar esa información. La forma de enfrentarnos al virus ahora es distinta porque la gente a la que afecta también lo es. No tiene nada que ver el rastreo que se hacía en los colegios que el que se hace ahora entre los adolescentes.

-Pero cuando un positivo da la lista de sus contactos, también facilita sus teléfonos.

-Con los jóvenes no es tan sencillo. No identifican bien a la gente, porque sus círculos son mucho más amplios, se relacionan con gente de la que a veces no saben ni sus apellidos ni sus números de teléfono. Tienen muchas más relaciones sociales, interactúan con muchísima gente. Esta es una gran diferencia con otras olas. Les pedimos que revisen los whatsapps, que sean concretos cuando nos dan los datos.