La UE se suma a Estados Unidos y reclama otra investigación sobre el origen de la pandemia

María Hermida
María Hermida REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen OLIVIER HOSLET | efe

La Unión Europea se pronuncia solo unos días después de que se supiese que los servicios de inteligencia norteamericanos indagan si el virus pudo escaparse de un laboratorio de China

10 jun 2021 . Actualizado a las 15:00 h.

Estados Unidos no está solo en su pretensión de que se investigue a fondo el origen de la pandemia que ha cambiado el mundo. La Unión Europea también cree que, año y medio después de originarse la crisis sanitaria, es necesario averiguar cómo surgió el virus. En realidad, que tanto la Unión Europa como el Gobierno norteamericano reclamen que se hagan nuevas indagaciones es una señal clara de desconfianza hacia la investigación que llevo a cabo la OMS en China, que estuvo marcada en todo momento por las presiones, trabas e impedimentos puestos desde Pekín. 

Para entender que la UE y Estados Unidos pidan ahora una investigación sobre el origen del virus hay que remontarse a lo sucedido con los intentos de la OMS por averiguar cómo surgió el covid-19 y, sobre todo, cómo se transmitió a los humanos. En enero, en medio de una enorme expectación, un grupo internacional de científicos enviados por la OMS llegaron a China para tratar de bucear en los orígenes del virus. El contexto en el que llegaron al país asiático ya no era bueno: la expedición estuvo marcada por el secretismo y las trabas que ponía Pekín a los investigadores. La tensión llegó a tal punto que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el mismo que elogió a China en numerosas ocasiones por su gestión de la pandemia, dijo que estaba profundamente decepcionado con las autoridades asiáticas por los problemas que estaban poniendo a los investigadores internacionales. 

Con todo, se logró que a mediados de enero el equipo de la OMS lograse desembarcar en China y que, tras la pertinente cuarentena, pudiese comenzar a investigar. ¿Realmente pudieron hacer su trabajo? Con el paso de los meses se ha ido sabiendo que, en realidad, los expertos enviados por la OMS tuvieron muy poco margen de maniobra. Apenas les dejaron trabajar a pie de campo, ya que los asiáticos se encargaron de recoger ellos muestras y demás, reservando a los investigadores internacionales únicamente la labor de revisar documentación. De hecho, uno de esos expertos enviados llegó a denunciar públicamente que China les ocultaba datos y que ni siquiera les quería facilitar toda la información sobre los primeros brotes de coronavirus en Wuhan. 

Sorprendentemente y pese al aparente sesgo de la investigación de la OMS, antes de terminarse el viaje, los portavoces de la OMS enviados a China y un representante del Gobierno asiático comparecieron en una rueda de prensa en la que parecían mantener una harmonía total. Fue una comparecencia bastante chocante. Para empezar, aunque era de dominio público que China había puesto numerosos impedimentos a los científicos internacionales y que se empeñó en que la recogida de datos estuviese en manos de los asiáticos, en la comparecencia un miembro del Gobierno chino presumió de la transparencia de su país ante el silencio de los enviados de la OMS. Luego, Peter Ben Embarek, jefe de la expedición de la OMS, señaló que quedaban años por delante para saber cómo se originó el virus, porque aunque la teoría de la zoonosis (la transmisión del virus de un animal a un humano) era probable, no habían encontrado ni la especie originaria ni tampoco identificado el intermediario con el hombre. Sin embargo, luego, indicó que era «altamente improbable que el virus se crease o se filtrase desde un laboratorio, concretamente del Instituto de Virología de Wuhan». Es decir, se descartaba tajantemente la teoría que más perjudicaba a China sin dar argumentos para hacerlo. De hecho, Embarek zanjó todo debate con una frase de Perogrullo: «El virus no pudo filtrarse del laboratorio porque no estaba allí». En aquel momento, sus palabras no llamaron demasiado la atención porque, en realidad, la teoría de que el virus pudiese haberse transmitido por un accidente en un laboratorio era cosa de paranoicos y de Donald Trump, que abonaba esa idea sin tampoco dar ningún argumento y aderezándola con sus habituales salidas de tono. 

Pero, quizás, lo más chocante de todo lo que se dijo ese día fue que los investigadores de la OMS no tuvieron reparos en dar alas a la hipótesis que más le interesaba a China sobre e origen de la pandemia y que en el ámbito internacional nadie le daba crédito: dijeron que no se descartaba que el virus pudiese haber llegado al país asiático en productos congelados. Lo curioso es que solo unos días después, los mismos investigadores de la OMS, ya fuera de China, se desdijeron sobre esta posibilidad y señalaron que era prácticamente imposible que esta fuera la forma de transmisión. 

En ese contexto de dudas, secretismos y declaraciones contradictorias se llegó a lo ocurrido recientemente. Científicos de élite publicaron una carta pidiendo que no se descarte la teoría del accidente en el laboratorio hasta que no haya pruebas suficientes. Esa misiva supuso ya todo un cambio, después de que la OMS rechazase tajantemente esa teoría. Bien es cierto que ni de lejos es lo mismo lo que plantean los científicos que el ventilador paranoico que ponía a funcionar Trump y sus seguidores, llegando algunos a señalar que China deliberadamente creara el virus para tener luego controlada a la población.

Los científicos simplemente piden que no se abandone esa vía de investigación, la del posible siniestro en un laboratorio (ocurrida ya en más ocasiones) hasta que se tengan certezas de que esto no sucedió. El presidente norteamericano, Joe Biden, recogió el guante de esa petición de los expertos y pidió recientemente a los servicios de inteligencia americanos que hagan un informe en 90 días después de que en un documento preliminar que les encargó llegasen a un consenso en torno a dos probables escenarios sobre el origen del virus, el del contacto animal-humano y el accidente de laboratorio. La punta de lanza de la idea es la enfermedad con síntomas compatibles con el covid de trabajadores del laboratorio de Wuhan que investigaban virus obtenidos de murciélagos. 

Tras esa investigación puesta en marcha por Estados Unidos, y que ahora debería estar desarrollándose, la Unión Europea defendió este jueves la necesidad de investigar cuál ha sido el origen de la pandemia de coronavirus. «El mundo tiene el derecho de conocer qué pasó exactamente para sacar las lecciones y apoyamos todos los esfuerzos para lograr esta transparencia y conocer la verdad», dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una rueda de prensa previa a la cumbre del G7 que empezará mañana en el Reino Unido.